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viernes, 24 de julio de 2015

El papa Francisco insta a una rebelión contra el capitalismo


El papa Francisco está fomentando la desobediencia social, llevando a una rebelión de las masas contra los superricos capitalistas, asegura el periodista Paul Farrel.
En su artículo para MarketWatch el columnista analiza el discurso del Sumo Pontífice en Bolivia del pasado 9 de julio.
"El reciente viaje de Francisco a América del Sur reveló un obvio mensaje socialista y anticapitalista  que insta a un cambio estructural de la economía global que atenta contra el proyecto de Jesús", escribe Farrel. 
Dicha conclusión del periodista se basa en los argumentos del papa presentados a continuación. 

Tierra, techo y trabajo son "derechos sagrados"

Todas las personas tienen el derecho otorgado por Dios a un trabajo, a la posesión de tierra y a una vivienda, según la probablemente más audaz declaración del papa Francisco.
Por supuesto, no son promesas ni objetivos de los sistemas económicos actuales de EE.UU. y otras partes del mundo.
Tampoco están dentro de la enseñanza tradicional de la Iglesia católica, que aunque aboga por un trabajo digno, no lo declara un derecho otorgado por Dios, señala el periodista.

La gente, y no el beneficio, debe ser el foco de la economía global

Tildando el capitalismo no controlado como "dictadura sutil" y "estiércol del diablo", Francisco sostiene que cuando gobierna "la ambición desenfrenada de dinero", el "servicio para el bien común queda relegado".
"Digamos '¡No!' a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye a la Madre Tierra", insta el papa Francisco

Miles de millones ya no pueden esperar más los cambios

Refiriéndose a las injusticias económicas el papa dijo que "el tiempo parece que se estuviera agotando; no alcanzó el pelearnos entre nosotros, sino que hasta nos ensañamos con nuestra casa".
El papa moviliza a la gente: "digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras". 

El cambio empieza desde abajo

El papa subraya que los cambios estructurales no llegan "porque se impuso tal o cual opción política".
Los cambios desde abajo funcionan, dijo, porque vivir "cada día, empapados, en el nudo de la tormenta humana" conmueve y mueve.

Obligación moral, un mandamiento

"La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral. Para los cristianos, la carga es aún más fuerte: es un mandamiento. Se trata de devolverles a los pobres y a los pueblos lo que les pertenece", recuerda Francisco.

lunes, 13 de julio de 2015

Francisco pronuncia en Bolivia su discurso más revolucionario y demoledor contra el capitalismo

FRANCISCO 3
Fue un discurso “revolucionario”. Llamó a un “redentor” cambio de estructuras y a luchar para superar las “graves situaciones de injusticia que sufren los excluidos en todo el mundo”. Fustigó con más dureza que nunca “la dictadura del dinero”, que volvió a definir como “el estiércol del diablo”, y al sistema económico actual, “que degrada y mata”. Y convocó a la unión de la Patria Grande latinoamericana y a rechazar el “nuevo colonialismo”.
Francisco, un papa considerado populista y hasta marxista por sectores ultraconservadores, pronunció ayer el discurso de más fuerte contenido político y social de su pontificado.
“El futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los pueblos”, clamó, al clausurar el Segundo Encuentro Mundial de los Movimientos Populares. El Pontífice habló en Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más importante de este país de 10 millones de habitantes, uno de los más pobres de América latina. Y lo hizo en una jornada marcada por la polémica que provocó una suerte de crucifijo tallado sobre una hoz y un martillo que le regaló Evo Morales.
En su discurso, Francisco volvió a hablar de un mundo sumergido en una “tercera guerra mundial en cuotas”. Denunció la existencia de “un hilo invisible que une a cada una de las exclusiones: un sistema que ha impuesto la lógica de la ganancia” a toda costa. “Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan los pueblos”, dijo.
“Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana madre Tierra”, clamó en su discurso. Aclaró que estaba hablando no sólo de problemas de América latina, sino de toda la humanidad. “Se está castigando a la Tierra, a los pueblos, a las personas, de un modo casi salvaje”, disparó.
El primer Encuentro Mundial de los Movimientos Populares había tenido lugar en octubre del año pasado en el Vaticano por voluntad de Francisco. Como recordó el propio Papa en su largo e intenso discurso, que duró una hora, y de más de seis páginas, esa vez había reclamado “las tres t”: tierra, techo y trabajo para todos.
“Lo dije y lo repito, son un derecho sagrado. Vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América latina y en todo el mundo”, pidió, provocando una catarata de aplausos. En el público, que lo ovacionó, no sólo estaba el presidente Evo Morales, que antes había dado un discurso de media hora en el que reivindicó su pasado de lucha contra “el imperialismo castrador”. También había cartoneros, recicladores, indígenas con el rostro pintado, obreros con casco y miembros y dirigentes de movimientos de todo el mundo, como el abogado argentino Juan Grabois, cercano a Jorge Bergoglio.
El Papa, que elogió reiteradamente los movimientos populares -que definió como “poetas sociales”-, los llamó a impulsar un cambio. “Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden hacerlo y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de «las tres t» [trabajo, techo, tierra] y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, nacionales, regionales y mundiales. ¡No se achiquen!”, dijo.
Dijo luego que ni el Papa ni la Iglesia tienen “una receta” para solucionar los graves problemas de este mundo. Pero propuso tres grandes tareas: poner la economía al servicio de los pueblos; unir los pueblos en el camino de la paz y la justicia, y defender la madre Tierra. Al denunciar el sistema actual, llamó a decirle “no a una economía de exclusión e inequidad” y aseguró que “el problema es un sistema que sigue negándoles a miles de millones de hermanos los más elementales derechos económicos, sociales y culturales”. Además, denunció que este sistema “atenta contra el proyecto de Jesús”.
“El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia. Es una realidad anterior a la propiedad privada. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos”, dijo provocando una ovación.
Al hablar de la necesidad de unidad, destacó que “en estos últimos años, después de tantos desencuentros, muchos países latinoamericanos han visto crecer la fraternidad entre sus pueblos”.
“Los gobiernos de la región aunaron esfuerzos para hacer respetar su soberanía, la de cada país y la del conjunto regional, que tan bellamente, como nuestros padres de antaño, llaman la «Patria Grande»”, agregó. Advirtió luego que “hay factores que atentan contra la soberanía de los países de la «Patria Grande» y otras latitudes del planeta”. Y arremetió contra el “nuevo colonialismo”, que se esconde “detrás del poder anónimo del ídolo dinero” o “bajo el noble ropaje de la lucha contra la corrupción, el narcotráfico o el terrorismo cuando se imponen a los Estados medidas que poco tienen que ver con la resolución de esas problemáticas y muchas veces empeora las cosas”.
“Del mismo modo, la concentración monopólica de los medios de comunicación social, que pretende imponer pautas alienantes de consumo y cierta uniformidad cultural, es otra de las formas que adopta el nuevo colonialismo. Es el colonialismo ideológico”, agregó.
Luego de “reconocer que ninguno de los graves problemas de la humanidad se puede resolver sin interacción entre los Estados y los pueblos a nivel internacional”, el Papa destacó que “interacción no es sinónimo de imposición”. E hizo un mea culpa “no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”.
Con este discurso revolucionario, de tono mucho más fuerte de lo que se esperaba, Francisco cerró otra jornada intensa, marcada por una ciudad paralizada para verlo pasar en papamóvil, obtener una bendición o simplemente gritarle “¡Papa, te queremos!
Por la mañana, había celebrado una misa multitudinaria en la plaza del Cristo Redentor ante miles de personas. “¡Basta de descartes!”, clamó en la celebración, a la que también asistió Morales. Fue la tercera gran misa de su gira latinoamericana, que continuará hoy en Paraguay y concluirá el domingo.
Por la tarde, en un encuentro con 12.000 religiosos en el que cautivó a todos contando anécdotas, condenó a los sacerdotes que no son pastores sino “capataces”, que están continuamente reprendiendo y que “se sienten una casta de diferentes”. Y recordó que “no somos testigos de una ideología, de una receta, de una manera de hacer teología. Somos testigos del amor sanador y misericordioso de Jesús”.

Francisco: “Hay que cambiar el sistema, ya no se aguanta”

Por Sebastián Ochoa, Página/12 En Bolivia.- “Pido humildemente perdón no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”, aseguró el papa Francisco durante la clausura del Encuentro Mundial de Movimientos Populares, que respondió con largos aplausos a cada uno de los posicionamientos, pocas veces escuchados en alguien de su investidura. Además del pedido de perdón, en el discurso más largo desde que inició la gira por América (57 minutos), llamó a los campesinos, indígenas y trabajadores a luchar por la “triple T”, tierra, techo y trabajo, y los convocó a organizarse para “poner la economía al servicio de los pueblos”. “Queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos. Y tampoco lo aguanta la Tierra, ‘la hermana Madre Tierra’, como decía San Francisco”, aseguró.
“¿Reconocemos que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad? ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando estallan tantas guerras sin sentido y la violencia fratricida se adueña hasta de nuestros barrios?”, dijo el Papa ante cinco mil representantes de organizaciones sociales llegados desde 40 países.
“¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza? Entonces, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio. Muchos esperan un cambio que los libere de esa tristeza individualista que esclaviza”, diagnosticó el pontífice.
“Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos y la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo”, comentó. En este aspecto, consideró que las organizaciones sociales pueden marcar la alternativa que hace falta.
“Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos. Les invito a construir una alternativa humana a la globalización excluyente. No se achiquen”, los alentó Francisco.
“Aquí en Bolivia he escuchado una frase que me gusta mucho: ‘Proceso de cambio’. Me gusta tanto la imagen del proceso, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, reemplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. Queremos un cambio que se enriquezca con el trabajo mancomunado de los gobiernos y los movimientos sociales”, aseguró el Papa.
Aunque dijo no tener recetas, Bergoglio hizo recomendaciones para ese cambio: el primero fue el de “poner la economía al servicio de los pueblos” y oponerse a “una economía de exclusión e inequidad”. También consideró que “la propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos, no alcanza con las gotas que puedan llegar a derramar de la copa”. “Podemos lograrlo, esta economía al servicio de los pueblos no es una utopía, los bienes disponibles son suficientes. El problema es el sistema”, concluyó.
Afirmó entonces que “ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía” y lamentó la existencia de “nuevas formas de colonialismo que afectan seriamente las posibilidades de paz y de justicia”, y que “adoptan distintas fachadas como algunos tratados de libre comercio y la imposición de medidas de austeridad que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y los pobres”.
Recordó entonces la importancia de que los pueblos y gobiernos latinoamericanos se sientan parte del concepto de la “Patria Grande”, y alertó que a veces, “bajo el noble ropaje de la lucha contra la corrupción, el narcotráfico o el terrorismo, se imponen medidas que poco tienen que ver con la resolución de esas problemáticas y muchas veces empeoran las cosas”. En ese momento incluyó “la concentración monopólica de los medios de comunicación social” como otra de las formas que adopta el nuevo colonialismo. Y siguió definiendo: “El colonialismo, nuevo y viejo, reduce a los países pobres a meros proveedores de materia prima y trabajo barato”.
En ese contexto, introdujo el pedido de perdón por las matanzas promovidas en el continente por la misma Iglesia. “Alguno podrá decir, con derecho, que cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia. Se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios”, reconoció. Y recordó que ya lo habían dicho con anterioridad la Conferencia Episcopal de América Latina y Juan Pablo II. “Quiero ser muy claro, como lo fue san Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”, dijo.
Pero también pidió que se reconociera el valor de obispos, sacerdotes y laicos “que se opusieron a la lógica de la espada con la lógica de la cruz. Hubo pecados y abundantes, por eso pido perdón. Pero donde hubo pecado sobreabundó la gracia en quienes predicaron y predican la buena noticia de Jesús con coraje y mansedumbre”.
El Papa y el presidente Morales recibieron de campesinos e indígenas el “Documento de Santa Cruz”, fruto de tres días de debate.
“El pecado que tiene el ser humano es el capitalismo. Mientras exista el capitalismo y el imperialismo, la lucha va a seguir, por más que haya presidentes o dirigentes en todo el mundo. El pueblo vive de salario y del movimiento económico. Un discurso no es suficiente para garantizar la liberación democrática. A una liberación política hay que acompañar con una liberación económica”, enfatizó el presidente boliviano.
Más allá de las definiciones sociales y políticas, la atención mediática se concentró ayer en un regalo que Morales le hizo al Papa el miércoles a la noche. Era una pequeña escultura de un Jesucristo crucificado en la hoz y el martillo. En este gesto, la mitad de los comentaristas interpretaron algo así como mensaje infernal. En realidad, el obsequio que permitió a muchos hacer gala de sus prejuicios implicaba un homenaje al cura Luis Espinal, asesinado por la dictadura de Luis García Meza en 1980 (ver aparte).
Esta mañana, Francisco visitará a los presos de la cárcel cruceña de Palmasola. Para la ocasión, el Gobierno tiene listo el indulto a tres mil reclusos. A las 14 de Argentina, el Papa continuará su viaje hacia Paraguay.

martes, 18 de noviembre de 2014

Francisco sorprendió con un llamado a un joven abusado por sacerdotes


Increíblemente, el papa Francisco llamó a un joven de Granada por teléfono luego de que le escriba una carta, para pedirle perdón por los abusos que sufrió en manos de sacerdotes.

Fue tan sólo un día después de que el escrito de Daniel llegue a las manos del Papa el pasado 10 de agosto, pero que se dio a conocer a los medios este martes.

Según expresaron desde el sitio religioso, la conversación fue la siguiente:


- ¿Quién es?
- ¿Hablo con Daniel?
- Sí, soy yo. ¿Quién llama?
- Buenas tardes hijo, soy el padre Jorge.
- Perdón, se ha debido de equivocar, no conozco a ningún padre Jorge.
- Bueno, el papa Francisco.
Silencio.
- ¿Sigue ahí? Hijo, serénate. He leído tu carta varias veces. No he podido más que emocionarme y sentir un dolor inmenso al leer tu relato. Quiero pedirte perdón en nombre de toda la Iglesia de Cristo. Perdona este gravísimo pecado y gravísimo delito que has sufrido. Perdona, hijo mío, tanto dolor ocasionado y tanto como habrás sufrido. Estas heridas hacen que la Iglesia se resienta al completo. Cuentas con todo mi apoyo y el apoyo de toda la Iglesia.
- ¿Quién es?

- ¿Hablo con Daniel?

- Sí, soy yo. ¿Quién llama?

- Buenas tardes hijo, soy el padre Jorge.

- Perdón, se ha debido de equivocar, no conozco a ningún padre Jorge.

- Bueno, el papa Francisco.

Silencio.

- ¿Sigue ahí? Hijo, serénate. He leído tu carta varias veces. No he podido más que emocionarme y sentir un dolor inmenso al leer tu relato. Quiero pedirte perdón en nombre de toda la Iglesia de Cristo. Perdona este gravísimo pecado y gravísimo delito que has sufrido. Perdona, hijo mío, tanto dolor ocasionado y tanto como habrás sufrido. Estas heridas hacen que la Iglesia se resienta al completo. Cuentas con todo mi apoyo y el apoyo de toda la Iglesia.

Cabe destacar, que el arzobispado de Granada suspendió a los curas que denunció el joven y fueron "retirados del ejercicio del ministerio sacerdotal". Además, la justicia española abrió una causa judicial en contra de los acusados.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

"Si me matan, es lo mejor que me puede pasar", sostuvo el Papa Francisco


El Sumo Pontífice se refirió a este tema, durante una charla con el cura Molina, titular de la Sedronar.
BUENOS AIRES.- El jefe de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), el sacerdote Juan Carlos Molina, reveló hoy que le advirtió al papa Francisco "sobre el riesgo que correría su vida por las decisiones que está tomando en el Vaticano.

Tras ser recibido esta mañana por el Papa en la plaza del Vaticano, sostuvo: "vine muchas veces a verlo acá, a Roma, y en uno de esos encuentros le dije 'cuidate porque te van a matar'. Y él me dijo: 'mirá, es lo mejor que me puede pasar y a vos también'". Ante lo que le respondió: "No, pará, todavía tengo 47 años".

De acuerdo a Molina, Francisco tiene en claro que esto es parte de un martirio, del trabajo que asume. "Tiene en claro que tiene que dejar todo en esto", amplió. Y argumentó que el Sumo Pontífice "molesta, que no quepa la menor duda. porque pateó el hormiguero, sostuvo en diálogo con radio América

Finalmente añadió: "conociendo la historia un poco de la Iglesia, de los Papas, lo que le pasó a Juan Pablo II, que le pegaron un tiro en la plaza y teniendo en cuenta que este tipo (por Francisco) lograr parar la guerra de un lado y lo denuncia el otro, no es muy difícil que pase", consignó la agencia DyN.