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martes, 14 de julio de 2015

Un texto que todo paraguayo, argentino, uruguayo y brasilero deberían leer para tenerla clara

Un texto que todo paraguayo, argentino, uruguayo y brasilero deberían leer para tenerla clara
RESPUESTA A LA DIATRIBA DEL DIARIO LA NACIÓN DE BUENOS AIRES
El diario “ La Nación ” de Buenos Aires cuestionó ayer en su editorial a la presidenta electa de Argentina Cristina Kirchner por defender la figura de Francisco Solano López y a las FF.AA. de su país por poner el nombre del mariscal a un grupo de Artillería.
En su edición de ayer, el diario “ La Nación ” de Buenos Aires publicó un editorial con el título “Absurdo tributo a un dictador”.
En la nota cuestiona el hecho de que el Grupo de Artillería Blindada 2 de Rosario Tala, Entre Ríos, haya adoptado el nombre de “Mariscal Francisco Solano López”. “El Ejercito argentino ha reconocido el 14 de setiembre último, presuntos méritos extraordinarios a quien, como mandatario de Paraguay, dispuso, en 1865, la invasión del territorio argentino, provocó enormes daños, muertes de inocentes y el cautiverio de mujeres correntinas que soportaron crueles sufrimientos por su orden”, señala un párrafo del editorial.
Sostiene, además, que no es de extrañar que se haya adoptado tan absurda determinación, que pone una vez más en evidencia hasta qué punto se ignora maliciosamente la historia, cuando la propia presidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, ha señalado hace unos días a López como “ese gran patriota, humillado por lo que yo llamo la alianza de la triple traición a Latinoamérica, a sus hombres y a sus mujeres”. Lo grave para el periódico es que al expresarse Cristina de esta forma, con tono de arenga, parecía que hablaba en nombre de todo el pueblo argentino.
El diario “ La Nación ” fue fundado en 1870, al término justamente de la guerra de la triple alianza, por Bartolomé Mitre, quien comandó el ejército aliado contra el Paraguay.
“La denominación de Mariscal Francisco Solano López a una unidad militar de un país cuya bandera el dictador pisoteó es tan absurda como inadmisible sería que Francia o Polonia llamasen Adolf Hitler a uno de sus regimientos”, compara en otro párrafo la nota editorial.
Indica que expresiones de la señora Kirchner y decisiones como la del Ejército no contribuyen a las buenas relaciones entre pueblos hermanos.




RESPUESTA DEL DR. RUBÉN LUCES LEÓ

RESPUESTA A LA DIATRIBA DEL DIARIO LA NACIÓN DE BUENOS AIRES

Me resulta imposible mantenerme en silencio, cuando la indignación golpea mi conciencia. Callarse ante la infamia es hacerse cómplice de ella y eso no es falta de coraje sino cobardía.
Hay momentos en la vida de los hombres que el desafío es irrenunciable y avasallador. Momentos en que la provocación mueve a la reacción y acallarla ya no es cobardía sino traición.
Hace 46 años que vivo en este país y siempre he pensado lo mismo, pero nunca como hoy me he visto en la necesidad de gritar a los vientos, una verdad que mantenía la quietud que le impone la prudencia y que no se agitaba por la sensatez que obliga la cordura cuando se está en casa ajena además del respeto que merecen aquellos que por no conocer ni ser responsables pueden sentirse mortificados sin merecerlo.
En momentos de agitación, enfrentamientos, sangre y muerte en la Argentina, Francisco Solano López hijo del presidente del Paraguay Don Carlos Antonio López, y luego de la batalla de Cepeda en la que Mitre ve derrotado a su ejercito por el de la Confederación al mando de Gral. Urquiza; el que seria luego presidente del Paraguay, como mediador voluntario. oficioso y eficiente, logra imponer la paz con el Pacto de San José de Flores, en cuya plaza en la actualidad se recuerda el memorable acontecimiento. Por el resultado de su gestión fue ovacionado el entonces Coronel Francisco Solano López por la población agradecida de Buenos Aires, cuyos habitantes a su paso le arrojaron flores.
El pacto que conformaron Uruguay, Argentina y Paraguay, para defenderse mutuamente ante la evidente pretensión expansionista y avasalladora del Brasil estableció el compromiso para el caso en que cualquiera de ellos fuera víctima de la pretensión lusitana.
Ninguno de los otros dos ni el Uruguay de entonces ni la Argentina respetaron esa obligación y solamente el Paraguay con su presidente Francisco Solano López, con dignidad, entereza y hasta con ingenuidad; con esa inocencia que parecen tener aquellos que son respetuosos y fieles a sus principios en medio de la traición generalizada por él desconocida acudió presuroso a defender al Uruguay cuando el Brasil lo atropelló en Paisandú.
Sin embargo la Argentina con Bartolomé Mitre como su presidente y Venancio Flores, depuesto y asilado uruguayo en Buenos Aires, implorante y rastrero personaje, ya hacia algún tiempo habían determinado juntarse con el Brasil en el Tratado Secreto de la Triple Alianza para someter al Paraguay: pacifica, prospera y brillante nación señera y ejemplar en toda América.
Con la candidez que tiene el probo y por desconocer las traiciones que se habían urdido en su perjuicio sigilosamente, el Presidente del Paraguay alerta a Mitre del atropello brasileño y solicita permiso para atravesar con sus ejercitos el territorio Argentino con la intención de defender al Uruguay. Mitre guarda cobarde silencio y no contesta.
Por segunda vez vuelve a advertir López y solicita la correspondiente autorización para atravesar Corrientes y de nuevo el silencio artero del Presidente Mitre hace a todas luces evidente el contubernio y la confabulación traidora.
Ante el compromiso asumido, frente a la dignidad del pacto y en defensa del Uruguay, la mudez cómplice y tramposa de Mitre precipita los acontecimientos, López no tiene otro camino mas que ingresar en territorio argentino para llegar hasta el Uruguay, que era su único objetivo. Mitre con indignación actuada y desbordante hipocresía se rasga las vestiduras y declara la guerra al Paraguay, por la invasión militar del territorio argentino.
Para los que entonces desconocían los detalles ocultos de los acontecimientos y ante el hecho de la penetración de tropas paraguayas, pudieron ver justificada la indignación del Gobierno argentino. Pero cuando posteriormente se conoce el Pacto secreto de la Triple Alianza firmado por los tres países con a nterioridad a estos hechos, más la inequívoca intención de López de ir en defensa del Uruguay, le resta todo respeto y consideración a la actitud argentina asumida por decisión de su gobierno, de manera aviesa.
Sin embargo, se levantaron voces de genuinos representantes de la opinión pública que veían con claridad la injusticia de la traición ventajera y cobarde de los tres gobiernos.
Protestas como la de Juan Bautista Alberdi, José Hernández, Carlos Guido y Spano, los caudillos de masas que se negaron a ir a la guerra y muchos mas, reconfortan y dejan a salvo el honor del pueblo argentino quien hablaba con ésas voces expresando su indignación. Ellas redimen a un pueblo que no aceptó la guerra, pero cubre aun más de ignominia y responsabilidad a su gobierno que siguió durante 5 años la masacre y el exterminio de todo la población, incluyendo sus mujeres, los ancianos y los niños.
Sus huestes mercenarias alentadas y hostigadas permanente por el estipendio y las manifestaciones petulantes e impías de su presidente Domingo Faustino Sarmiento quien sin disimulos manifestaba su desprecio y crueldad hacia ese pueblo devenido en ejercito al que no pudo doblegar, decía sin ambages: “... aun quedan unos pocos que morirán bajo las patas de nuestros caballos... ...No llama a compasión ese pueblo rebaño de lobos”, o su otra expresión mas canalla aun “... a los paraguayos hay que matarlos en el vientre de sus madres”.
Ya la guerra estaba terminada, los aliados tomaron Asunción, nombraron un gobierno sometido y elegido por ellos con paraguayos traidores que habían llevado consigo en sus barcos para la invasión.
Continuaron luego, inútil ya, la matanza de un pueblo que honrando su decisión prefirió morir a darse por vencido; pero ellos junto a sus infames aliados no pudieron alzarse con la victoria porque al Paraguay no lo vencieron, ¡lo mataron!, y matar al enemigo ya superado e indefenso no es victoria sino asesinato.
Pelear contra niños, mujeres y ancianos, con ventajas y hasta el exterminio, es honorable y glorioso solamente para los muertos víctimas del crimen de lesa humanidad que con toda impunidad los argentinos, los brasileños y
los uruguayos, conscientes plenos y sin conmiseración, llevaron hasta el final en su macabra e inhumana decisión de eliminar a un pueblo heroico, al que no le asustó la muerte.
Ofender la memoria de mi pueblo en la persona de su máxima autoridad y representación, no tiene disculpa con ninguna excusa.
Comparar al mariscal con Hitler tiene una perfidia imperdonable. El editorialista del diario La Nación no puede alegar desconocimiento o ignorancia.
Hitler exterminó judíos y los persiguió hasta morir, invadió países vecinos, intentó imponer una ideología y someter al mundo. El mariscal López y la nación paraguaya nunca tuvieron intenciones expansionistas con ninguna excusa, jamás ha objetado la presencia de ningún semejante por su raza, religión, condición o procedencia, fue y es cauto, moderado y hasta resignado ante el fracaso de imponer sus derechos y disputar sus posesiones frente a la ambición de los vecinos, como lo es hasta el presente.
Siempre ha sido atacado y despojado a lo largo de toda su historia y en la guerra del 70 ha sido masacrado sin piedad hasta el exterminio. Hitler atacó a los países de su entorno. López defendió al suyo del ataque y la ambición de sus vecinos. Hitler se suicidó. A López lo mataron porque no pudieron doblegarlo.
Alemania se entregó y se declaró derrotada. Al Paraguay nunca lo vencieron, lo eliminaron. No se rindieron; por eso los cobardes invasores no ganaron la guerra. El Paraguay no se entregó. ¡Terminó la guerra cuando el Paraguay murió!.
Finalmente el ignominioso comentario del diario La Nación aclara: que los Ministerios de Educación de los países involucrados “han decidido morigerar los términos ríspidos de la historia como para disimular los enconos”.
¡Absurda pretensión de inicuos continuadores sin arrepentimiento de hechos injustificables del pasado!.
¿Que significa esto?:
¿Ocultar la masacre de niños en Acosta Ñu, quemados en vida y degollados?.
¿Obviar la mención de la quema del Hospital de Sangre de Piribebuy?.
¿No mencionar el asesinato absurdo y ruin de Pedro Pablo Caballero y de los defensores de Piribebuy?.
¿El saqueo de Asunción?.
¿No considerar el despojo y desmembramiento del territorio del Paraguay luego de la guerra, concretado con el acuerdo cómplice del gobierno compuesto por traidores legionarios nombrados por los mismos invasores y al efecto, los que llegaron con ellos desde Buenos Aires?.
¿Afirmar que nuestra Región Oriental terminaba en el Río Apa al Norte y nuestro Chaco al sur en el río Pilcomayo y que así fue siempre desde tiempos remotos?.
¿No contar a nuestros niños que si no fuera por la mediación del Presidente Rutherford Hayes de los Estados Unidos todo nuestro Chaco hubiera sido arrebatado por la Argentina ?.
¿Y que esta sin más remedio y a duras penas, por la tremenda presión que significaba el acatamiento del fallo arbitral tuvo que conformarse únicamente con despojar al Paraguay y apoderarse del territorio que hoy le llaman Formosa?.
¿Disimular y no contarle a nuestros hijos que incendiaron y destruyeron las industrias de la nación, arrasaron con las fundiciones de Ibycui, e hicieron todo lo necesario para que el Paraguay se sumiera en la miseria y en la imposibilidad de recuperarse sin ninguna necesidad y de manera inútil para ellos?.
Y por último: ¿debemos negar acaso, que frente a una sola víctima, para sentirse fuertes, reunir coraje, tres cobardes gobiernos se juntaron para salir de caza, asaltar al Paraguay y buscar un botín?.
Hoy mas que nunca y frente a los hechos actuales, con esta provocación que reaviva mi memoria y me llena de indignación, creo firmemente que de manera oficial y publica, como una vez lo hiciera, con humildad, el papa Paulo VI por la Inquisición que causó tanta muerte y sufrimiento, la Argentina debe reconocer la injuria y pedir perdón al Paraguay por el irreparable crimen.
Pero el arrepentimiento y la súplica del perdón carecen de valor si se limita solamente a su invocación; eso no le confiere mas que un mérito formal a la aceptación de una verdad difícil de rebatir y ocultar.
Para que sea otorgada la absolución debe cumplirse tres condiciones por parte de quien la implora: El reconocimiento de la culpa. El propósito de enmienda y la reparación del daño ocasionado.
El reconocimiento lejos esta de la aceptación por parte de algunos como se evidencia en el articulo del diario La Nación de Buenos Aires.
El propósito de enmienda se halla tan distante de su cumplimiento como aquel, evidenciado en la pertinaz conducta del apoderamiento de nuestros recursos que tiene y luce el mismo ímpetu destructivo de la masacre de la Triple Alianza , en esta nueva guerra sin balas, por las represas de Yasyreta e Itaipú, con los mismos invasores de entonces: Argentina y Brasil,
Y la reparación del daño está más lejos todavía. El despojo que amputó nuestro territorio, concretado vilmente cuando los que defendieron la integridad y la honra de la nación, que eran los únicos
que podían oponerse, ya no pudieron porque sus cadáveres aun frescos estaban caídos en el callejón de sangre que corre desde Paso Pucú hasta Cerro Corá, y no podían levantarse para gritarles la injusticia del despojo inicuo... ¡Eso merece reparación!.
Considerando, entre otros, la intencional aniquilación de la guerra consumada por tres “valientes” aliados, con el propósito de apoderamiento y exterminio de su pueblo; la destrucción de sus recursos y la complicidad de traidores legionarios que avalaron con su complacencia los despojos. Concluyo con convencimiento honrado y absoluto:
Si la Argentina tiene suficientes razones, el Paraguay tiene mayor cantidad de argumentos para reclamar la restitución de los territorios arrebatados que las que tiene la Argentina para demandar a Inglaterra las Malvinas.
Aprecio a esta nación en la que vivo, pero a la Nación Argentina que me reconforta, la de Juan Bautista Alberdi y la de los nombrados mas arriba, a la de los caudillos de la provincias que se opusieron a la guerra, a la de los que pidieron justicia, e incluyo entre esos nombres a José María Rosas, a Garcia Mellid, historiadores argentinos contemporáneos. Agrego a esta lista a la presidente electa de los Argentinos: Sra. Cristina Fernández de Kirchner que alivia con su gesto y con la claridad de su expresión el dolor memorioso e imborrable de mi pueblo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Funcionarios del gobierno de EE.UU. deben ser juzgados por las torturas


La abogada de Chelsea Manning, la mujer soldado estadounidense condenada a 35 años de cárcel por la mayor filtración de documentos secretos en la historia de EE.UU. a WikiLeaks, denuncia las vejaciones a las que fue sometida su defendida y la impunidad de los responsabes de violar derechos humanos.    
Su defendida, que se llamaba Bradley Manning cuando fue detenido pero que posteriormente optó por cambiar de sexo y llamarse Chelsea, lleva en prisión más de cuatro años, desde mayo de 2010. La abogada, según Miradas al Sur, experta en temas de seguridad nacional, no se arriesga a calificar a Chelsea como “presa política”, sino que prefiere definirla como “una mártir”, relata las torturas y los malos tratos que su defendida tuvo que soportar antes del juicio. En diálogo telefónico con Miradas al Sur, la letrada, que también lleva el caso del preso más torturado en la prisión de Guantánamo, acaba de iniciar un proceso de apelación para revocar o, al menos, rebajar la pena impuesta a Manning.
La ex soldado fue acusada de filtrar a WikiLeaks decenas de miles de documentos secretos del Gobierno de Estados Unidos que destaparon las vergüenzas de la administración estadounidense. 
Hollander denuncia que los únicos perseguidos por la tortura practicada por EE.UU. en virtud de la guerra contra el terror iniciada por Bush son los denunciantes de las violaciones de derechos humanos. La abogada critica además al gobierno de Obama por no hacer nada para llevar ante la Justicia a los responsables de las torturas e incluso los proteja: “Sabemos que esas torturas se realizaron con instrucciones claras que venían del Departamento de Defensa y del Consejo Jurídico del presidente, y, sin embargo, estas personas, que no tienen inmunidad, no han sido procesadas ni temen serlo”.
–¿Cual es la situación actual de Chelsea?
–Está en la cárcel militar de Fort Leavenworth, en el Estado de Kansas. Dentro de lo que cabe, está bien. Tiene garantizada su seguridad personal, nadie le está infringiendo ningún tipo de daño. Está trabajando. Está mucho mejor que cuando estuvo detenida en Quantico, Virginia, donde la trataron con crueldad. Era un trato absolutamente gratuito e innecesario que constituía en sí una tortura. 
–Deme un ejemplo...
–La obligaban a cuadrarse sin ropa durante horas para humillarla. El castigo a la ex analista de Inteligencia fue demoledor. La ONU no dudó en calificar el trato que sufrió Manning durante el período de prisión preventiva de “cruel e inhumano”.
–¿Chelsea tiene contacxto con el mundo exterior?
–Sí. Puede leer diarios y revistas, recibir algunas visitas e intercambiar correspondencia, aunque esta pasa previamente por la censura.
–¿Manning se arrepiente de lo que hizo?
–Ella dice que no. Probablemente no haya pensado en las consecuencias, pero considera firmemente que hizo lo correcto. En dos cartas me escribió que “el público depende de una información exacta y diversa que provenga de varias fuentes, normalmente de periódicos, radio, televisión, de los blogs en internet, de distintos medios que colectivamente conocemos como la prensa. Necesitamos estas fuentes de información porque es imposible que un ciudadano por sí mismo obtenga toda la información necesaria para que pueda cumplir con sus deberes en una sociedad democrática [...] A través del trabajo, con empeño y dedicación, de defensa de la transparencia y la libertad de expresión, nuestro sistema de prensa y nuestra democracia podrán seguir intactos”.
–¿Cree que podrá obtener una reducción de la pena?
–Estamos en la fase inicial del proceso de apelación. Hay que tener en cuenta que se trata de un caso que comprende 111 tomos de 300 páginas cada uno y ni siquiera he terminado de leer toda la documentación. Yo no soy optimista, pero es que nunca lo soy. Creo que siendo optimista a veces puedes acabar omitiendo algo realmente importante para el caso. Mi teoría principal es ser todo lo pesimista que se pueda para intentar encontrar todas las formas posibles de ganar. En el caso de Manning no tengo ni idea de lo que puede pasar. Lo justo sería que se revocara la condena. Primero, porque es absoluta y totalmente injusto que se le haya impuesto una pena de 35 años de cárcel cuando las personas que han cometido las violaciones de derechos humanos ni siquiera han sido identificadas. Por otro lado, la Ley de Espionaje, por la que Chelsea fue procesada, es en sí una ley injusta. Cuando se promulgó, durante la Primera Guerra Mundial, su objetivo era procesar a espías y ya no era muy buena por aquel entonces. Ahora mismo, de hecho sirve para poder procesar a denunciantes, y esto es algo muy peligroso.
–¿Manning ha servido de chivo expiatorio? ¿Su condena es un aviso al resto de implicados en las filtraciones?
–El ejemplo más claro es Edward Snowden, que declara que no quiere volver a EE.UU. por lo que le ha pasado a Chelsea Manning. Se trata de una situación que va en contra del derecho a la libre expresión, que la amordaza. No sé si la intención original era eso, pero claramente se ha convertido en una medida ejemplarizante.
–A pesar de las promesas de Obama, Guantánamo sigue abierto. ¿Alguna vez se cerrará?
–No lo creo. Todavía hay 142 presos en Guantánamo. Todos olvidan que con (George W.) Bush de presidente había 770 y mandaron a casa a 500 de ellos. Obama ha liberado a muchas menos personas de Guantánamo. No creo que se vaya a mandar más gente a la base, puede que más presos acaben yéndose y que sólo se queden los que están siendo procesados. Hay muchos reclusos de los que se dijo que jamás iban a ser liberados y, sin embargo, hay casos de canje de prisioneros por soldados secuestrados, por ejemplo.
–Usted también representa a Mohamedou Ould Slahi, que está preso en Guantánamo. ¿En qué situación se encuentra?
–Está bien aunque probablemente ha sido torturado más que ningún otro preso en Guantánamo. El secretario de Defensa Donald Rumsfeld firmó personalmente las órdenes para hacerlo. Rumsfeld no lo llamaría tortura, pero yo sí. Esta tortura incluyó un viaje en barco para convencerlo de que lo llevaban a un sitio donde no podría ser encontrado. En el curso de ese viaje le rompieron las costillas, lo golpearon y... prefiero parar aquí. Más tarde comenzaron con el “Frequent flyer program”. Se llama así porque no dejan dormir al prisionero, al que despiertan cada dos horas. A Slahi se lo hicieron durante 70 días. Esto lleva a la psicosis y de hecho comenzó a escuchar voces. Ahora está escribiendo un libro que se publicará en enero titulado Diario de Guantánamo.
–¿Y podrá publicarlo?
–Sí, pero me ha costado seis años tener acceso a la información y aún ahora no se puede leer todo el contenido porque gran parte ha sido censurado. Casi todo son cartas enviadas a sus abogados que nosotros finalmente hemos sido capaces de obtener para su publicación.
–¿Qué opina de la decisión del presidente uruguayo, Pepe Mujica de recibir seis presos de Guantánamo, pero –al mismo tiempo–,  negarse a aceptar las condiciones que Washington pretendía?
–Es una actitud excelente. Ojalá que otros países lo imiten. La liberación se demoró justamente porque el presidente Mujica se negó a aceptar las condiciones y, al final, decidieron mandar los presos de todas maneras.