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viernes, 3 de julio de 2015

Cómo votar múltiples veces con el sistema Vot.AR este domingo en Buenos Aires (Argentina)


Este domingo en Argentina van a tener lugar las elecciones a Jefe de Gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires, en las que se van a utilizar un sistema de votación electrónico denominado Vot.AR. Ayer, un grupo de investigadores de seguridad no solo publicaba los fallos que tiene el sistema, sino una demostración de cómo es posible utilizar papeletas manipuladas para conseguir engañar al sistema y votar varias veces con una sola boleta de votación. Este es el trabajo, y si alguien comenzara a utilizarlo, podría acabar como la controversia que hubo en EEUU con las primeras elecciones gubernamentales en las que ganó Georg Bush (hijo) en el año 2004.
Introducción

El sistema de voto electrónico vot.ar escogido para las elecciones locales de la ciudad de Buenos Aires, inspeccionado por la Facultad de CIencias Exactas y Naturales de la UBA a solicitud del Tribunal Superior de Justicia de la ciudad, permite alterar los resultados del escrutinio en cada mesa. 

El domingo 5 de julio del 2015 se realiza por primera vez en la Ciudad de Buenos Aires una elección empleando un sistema de voto electrónico. Son muchas las polémicas que genera tanto a nivel legal como técnico en el ámbito de la seguridad informática. 

Durante semanas previas a las elecciones, un grupo de entusiastas de la seguridad informática intentamos ofrecer nuestra ayuda por diferentes medios teniendo innumerables reuniones con responsables y políticos, todas ellas en vano. 

Nuestro objetivo era la realización de un informe sobre los aspectos físicos, lógicos y procedimentales de seguridad que fuera totalmente independiente y por sobre todo, no partidario. Simplemente desde la posición de un ciudadano más. A falta de colaboración, nuestro último recurso fue la recolección de información pública en internet y la utilización para realizar pruebas de los puestos públicos de capacitación. 

Este documento demuestra uno de los errores de seguridad más graves encontrados, que permite que cualquier elector malintencionado deposite una boleta en la urna con un chip grabado para alterar el resultado del escrutinio provisorio. 

Descripción e impacto del Ataque Multivoto 

El presidente de mesa entrega a cada votante inscrito en el padrón una boleta. Esta contiene un tag de identificación por radiofrecuencia (RFID), compuesto de un circuito integrado (“chip”) y una antena. Mediante las máquinas de Vot.Ar, el elector elige los candidatos de su preferencia, y esta selección se graba en el chip y se imprime en la boleta, que es luego depositada en una urna tradicional. 

Al finalizar los comicios, el presidente de mesa abre la urna y comienza el conteo de los votos empleando la misma máquina vot.ar mediante otra función del programa. Para efectuar el conteo:

- Apoya la boleta en la máquina -> se contabiliza un voto.
- Apoya la próxima boleta -> se contabiliza otro voto.
Y así hasta finalizar el recuento. El software de la máquina de voto (PC corriendo sistema operativo Ubuntu 14.04) no permite restar votos al recuento sin volver a cero. 

Durante nuestra investigación descubrimos que este proceso no está correctamente implementado, y a través de un error de programación es posible grabar el chip mediante un simple smartphone de forma que contenga múltiples votos a un mismo candidato. Cuando el presidente apoye la boleta en la máquina, ocurrirá lo siguiente:

- Una boleta con chip -> se contabilizan múltiples votos.

Detalles técnicos 

El pseudo-código del programa que lee y cuenta los votos es: 

class Selection(object):
...

def from_string(TAGcontent):
datatag = parse(TAGcontent)
...
candidates = []for e in datatag.vote:
party_code = e["party"]category_code = e["category"]candidate = CandidateClass.get(category_code, party_code)candidates.append(candidate)

Primero se leen los datos del chip de la boleta y se almacenan en la variable datatag. Después se interpreta la selección y se agrega a la lista candidatos. 

El código NUNCA verifica si hay más de un voto para el mismo candidato por elector, y tampoco limita un número máximo de votos por boleta. 

La función parse() falla también en verificar los datos de forma alguna. 

Luego, la clase "Count()" suma los votos. Este es el pseudo-código: 

class Count(object):

...

def add_selection(self, selection, RFIDserial=None):
if not RFIDserial or not self.serial_exists(RFIDserial):
for candidate in selection.candidates:
self.results[candidate.party_code, candidate.category_code] += 1
if RFIDserial:
self._RFIDserials.append(RFIDserial)
...
else:
raise RepeatedSerial()
Aquí la lista que contiene los múltiples votos es agregada a la variable 'results'. Nuevamente, no hay mecanismo alguno que detecte votos repetidos.

Falla de Recuento

Este problema podría haberse subsanado en la fase de recuento de votos asegurándose de que la suma de votos coincida con la cantidad de boletas. Como puede verse en la siguiente fotografía de la impresión, esta verificación no se realiza: 

Figura 3: La máquina emite acta con un total de votos a Jefe de Gobierno mayor al total general

Prueba de concepto 

Hemos intentado hacer llegar nuestra preocupación sobre la fragilidad de este sistema y alertar sobre los riesgos a diferentes autoridades sin éxito. Fracasada esta opción, nuestra responsabilidad como ciudadanos y como practicantes de la seguridad informática nos obliga a publicar esta información para que autoridades de mesa y fiscales estén alerta durante el recuento. 

El error detectado no es único, sino un ejemplo de un problema lógico en una de las funciones principales del sistema. Su constatación hace evidente que los programas no fueron auditados conforme a las reglas del arte, en particular para una aplicación que es crítica en la ejecución de un proceso fundamental de la democracia. 

La información que permite reproducir este “ataque de boleta multivoto” ya se ha hecho pública por diversos medios. Como medida paliativa, no publicaremos código que facilite la creación de boletas fraudulentas hasta después de transcurrida la elección.

Estamos a disposición de las autoridades, los partidos y/o periodistas que estén interesados en comprobar la vulnerabilidad que se describe en este documento. 

Solución Paliativa

La solución de fondo de este problema es no emplear sistemas de emisión del sufragio por medios informáticos. Estos agregan nuevas posibilidades de ataques y fraudes sin solucionar ninguno de los problemas característicos de nuestro sistema electoral que no pueda ser resuelto con la boleta única de papel. 

El sistema fue impuesto de forma apresurada, sin educación apropiada a los ciudadanos ni las autoridades y sin una auditoría de código exhaustiva, como claramente deja en evidencia este ejemplo de error de programación. Por otra parte, la experiencia internacional muestra que todo sistema de voto electrónico, más temprano que tarde, ha resultado vulnerable a alguna forma de ataque.

Como paliativo, recomendamos enfáticamente a los presidentes de mesa y a los fiscales realizar la contabilidad boleta por boleta haciendo énfasis en la impresión por sobre la información del chip. Es indispensable asegurarse de que la cantidad de boletas coincide exactamente con los votos contados por la máquina. 

Con carácter más general, pero no menor importancia, recomendamos no confiar en los resultados generados por la máquina vot.ar, ya que aunque no hubiera sido manipulada maliciosamente, la aparición de este grueso error ante una inspección limitada en tiempo y medios permite inferir una programación deficiente y el probable surgimiento de otros errores críticos.

Aconsejamos desarrollar un procedimiento manual en paralelo, ejecutado por las autoridades de mesa y los fiscales del mismo modo que históricamente se ha ejecutado para las elecciones convencionales. 


LLEVAR CALCULADORA PARA CONTROLAR EL ACTA

En la medida de nuestras posibilidades desarrollaremos una aplicación móvil para detectar el ataque en las boletas electrónicas.

Recomendación 

Durante nuestra investigación, notamos que la forma y el estilo de la programación del sistema no parece realizada bajo los estrictos estándares que requieren aplicaciones de infraestructura crítica. 

Durante nuestra investigación no pudimos determinar si este y otros errores de seguridad encontrados son intencionales o se deben a la torpeza de los programadores y falta de adecuados procesos de control de calidad del software. 

Desde el campo de la seguridad de los sistemas de información. evaluamos que los riesgos que introduce el voto electrónico en términos de errores accidentales o ataques maliciosos a gran escala y fáciles de encubrir superan con holgura los beneficios reales o percibidos de la automatización de un paso crítico del sistema electoral. 

Se ha generalizado la creencia que todo sistema social puede ser migrado a un sistema de computadoras, y que esto implica automáticamente una mejora en términos de agilidad y economía, sin ninguna contrapartida. Existen ciertas aplicaciones, con requerimientos críticos de seguridad informática, privacidad y usabilidad, para los cuales la tecnología actual aún no puede dar respuesta. Estos sistemas son complejos y a mayor complejidad, mayor es el riesgo de falla. 

La comunidad académica y la industria aún no saben cómo hacer máquinas y sistemas seguros de este tipo. Por esta razón, la buena intención de explorar la migración tecnológica del sistema de votación debe estar englobada en un proyecto que incluya múltiples iteraciones de análisis y retroalimentación con los diversos actores de la comunidad. Ningún avance técnico debe debilitar la democracia. 

Adhieren:
Alfredo Ortega
Ivan Ariel Barrera Oro
Enrique Chaparro
Fernando Russ
Francisco Amato
Javier Smaldone 
Juliano Rizzo
Nicolas Waisman
Sergio Demian Lerner


Y gente de la Internet..

lunes, 27 de octubre de 2014

EEUU LA DEMOCRACIA QUE NO ES, NO IMPORTA A QUIEN VOTES EL GOBIERNO DETRÁS DEL GOBIERNO NO CAMBIARA

nsa-director
DETRÁS DE LA INSTITUCIONES VISIBLES OPERA UNA MAQUINARIA SINIESTRA QUE CONTROLA PRESUPUESTOS MILITARES Y VIGILA A LOS CIUDADANOS Y A LA CUAL LAS DECISIONES DEL PRESIDENTE O DEL ELECTORADO POCO AFECTAN, SUGIERE EL ANALISTA MICHAEL J. GLENNON.
Micheal J. Glennon notó algo que muchas otras personas han notado: el gobierno de Barack Obama adoptó prácticamente la mismas políticas que el gobierno anterior en materia de seguridad nacional pese a que en su campaña había prometido impulsar las opuestas (incluso su lema había sido ser el cambio) (en este video se muestra un loop: los últimos 4 presidentes de EE.UU. declarando la guerra a Irak, casi como si fuera un mismo acto ensayado). A diferencia de las numerosas personas que han notado esto, Glennon es un especialista, lo que podemos llamar uninsider (está lejos de inclinarse a una teoría de las conspiración, es parte de la burocracia intelectual). Actualmente profesor de la Universidad de Tufts, se ha desempeñado como consejero del Comité de Relaciones Exteriores y del Departamento de Estado.
En su nuevo libro, “National Security and Double Government”, Glennon argumenta que hay un gobierno en la sombra, secretamente burocrático, algorítmico incluso, el cual opera sin ningún tipo de rendición de cuentas o transparencia. Este “doble gobierno” es el que dicta la política en materia militar y seguridad nacional. A esto podemos achacar que actualmente la prisión de Guantanamo, tan duramente criticada por Obama como candidato, sigue abierta; el NSA se ha vuelto mucho más agresivo en su vigilancia y hasta espionaje de los propios ciudadanos, al punto de que el Patriot Act, tan criticado por Obama como candidato, parece una ley liberal y sumamente blanda en comparación de PRISM. Un ejemplo, citado por Glennon, fue el aparente enojo que manifestó Obama al descubrir, después de ser investido, que tenía dos opciones para lidiar con la guerra de Afganistán: mandar más tropas o mandar muchas más tropas. Y recientemente se dio a conocer que Obama planea gastar 1 billón de dólares (eso es, 1 trillion, en inglés) modernizando las armas nucleares de Estados Unidos. Al parecer en las cuestiones más delicadas y donde más dinero y más despliegue de poder (y abuso) existe, el presidente no es decisivo.
Entrevistado por el Boston Globe, Glennon explicó que el concepto del “doble gobierno” proviene de la teoría de Walter Bagehot, quien en 1860 sugirió que existen dos tipos de instituciones, las  ”instituciones dignificadas”, que en el caso del gobierno británico eran la monarquía y la Cámara de los Lores, las cuales la gente creía erróneamente que controlaban el gobierno, mientras que otras instituciones, las “instituciones eficientes”, eran las que realmente regían y dictaban la política. Actualmente en Estados Unidos estas instituciones eficientes podrían ser el mismo NSA (su ex director Keith Alexander, quien aparece en la foto inicial, fue considerado la persona más poderosa del mundo), agencias de inteligencia y ciertas corporaciones, como pueden ser los bancos, que tienen largas relaciones con el gobierno y el aparato legislativo.
Glennon cree que una de las razones por las cuales se da esta deferencia tiene que ver con que los miembros del congreso y los políticos suelen ser “generalistas” por lo que se apoyan en expertos en cuestiones de seguridad nacional y en materia económica, donde una imprecisión puede costarles muy caro; los expertos después exageran las amenazas y explotan el poder de la información privilegiada.
Es una gran ilusión, sostiene, pensar que la presidencia es una institución en la cima de la pirámide que da ordenes que son acatadas de manera descendente. Algunas de las decisiones más importantes “se originan dentro de la burocracia. John Kerry no exageraba cuando dijo que algunos de estos programas operaban en piloto automático”. El problema de esto es que estas burocracias, que recuerdan al Castillo de Kafka con sus infinitas e insondables operaciones y computos, “toman decisiones de seguridad en sus centros de mando que en una democracia pueden ser irreversibles y que eliminan el mercado de las ideas, muchas veces con consecuencias funestas”.
A la postre, este gobierno doble hace que los ciudadanos vivan una democracia ilusoria, cínica e incluso cruelmente vampírica (al también succionar la energía del interés político del pueblo). “Hay poco que ganar en informarse y volverse activo en torno a cuestiones que no puedes afectar, políticas que no puedes cambiar”. Recordemos aquí, con toda el golpe de realidad desencantada, una frase de Celine:
Que no vengan a alabarnos el mérito de Egipto y de los tiranos tártaros! Estos aficionados antiguos no eran sino unos maletas petulantes en el supremo arte de hacer rendir al animal vertical su mayor esfuerzo en el currelo. No sabían, aquellos primitivos, llamar “señor” al esclavo, ni hacerle votar de vez en cuando, ni pagarle el jornal, ni, sobre todo, llevarlo a la guerra para liberarlo de sus pasiones.
Incluso para una versión más pop de esto mismo, podemos entretener la reciente cruzada del actor Russell Brand, quien entre vítores y críticas, ha predicado la ilusión de la democracia, la cual considera una representación teatral manipulada que “gobierna para las corporaciones” y por lo tanto “el voto es una complicidad tácita con el sistema  dominante” que ha creado ya una subclase desencantada.

La situación en Estados Unidos no se reproduce de manera idéntica en otros países pero es evidente que existen numerosos puntos en común que hacen que este modelo se extienda por el mundo, incluyendo la misma política exterior de Estados Unidos que influye en una gran cantidad de países –y en los casos en los que no logra extender su influencia a través de la expansión del capital y el deseo aspiracional suele buscar métodos alternos, como la desestabilización de regímenes  que se le oponen. Cada país tiene sus “burocracias secretas” y su cúpulas de poder; en el caso de México tenemos por supuesto el excesivo poder que detentan ciertas empresas de telecomunicaciones, las cuales viven en el compadrazgo con el poder político y son capaces de manipular las elecciones para que los resultados les favorezcan o para que los candidatos que aspiran a ganar necesiten pactar de antemano las políticas que llevarán a cabo. Vemos aquí una versión del acto de prestidigitación política por antonomasia: cambiar para que todo siga igual, una fachada donde las fichas se mueven, pero las manos que son dueñas de esas fichas son las mismas