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sábado, 11 de abril de 2015

Cristina Kirchner, la inesperada líder del 'eje bolivariano'

Un hombre trabaja en la colocación de un cartel de la VII Cumbre de...
Poco amiga de los foros regionales, a Cristina Fernández de Kirchnerparece haberle llegado el momento en la VII Cumbre de las Américas de Panamá de dar un paso al frente como guardián de las esencias bolivarianas en Latinoamérica. Desaparecido Hugo Chávez y con los hermanos Castro ya en retirada, la mandataria argentina, que ha logrado situar al kirchnerismo como una marca política sólida en su país, podría asumir su rol de guía de la izquierda regional por encima de otros liderazgos de perfil más nacional, como el del boliviano Evo Morales o el ecuatoriano Rafael Correa.
Néstor Kirchner, el ex presidente fallecido en 2010, ese papel le venía como anillo al dedo. De hecho, después de dejar la presidencia del país en manos de su mujer, a finales de 2007, fue nombrado secretario general de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas). Pero entonces, el comandante Chávez todavía ejercía en la región como referente y adalid de todos los gobiernos de izquierda y gracias a su fuerte carisma y a sus petrodólares, tenía en el bolsillo a los mandatarios que prometían fidelidad a los principios del bolivarianismo, resumidos en una fuerte defensa de la soberanía nacional y un antiimperialismo militante.
Las horas bajas que vive el presidente Nicolás Maduro, con una Venezuela inmersa en una grave crisis económica, política y social, elevan aún más la figura regional de Cristina Kirchner, cuya relación con Chávez y con el resto de mandatarios izquierdistas de la región siempre fue muy estrecha.
Kirchner figura entre los líderes invitados en Panamá a la denominada "Cumbre de los Pueblos", una contracumbre organizada por varios movimientos sociales en la que se reclamará al presidente Barack Obama que retire el decreto por el que se calificó a Venezuela como una "amenaza" para la seguridad nacional de Estados Unidos. A esa contracumbre, que se celebrará entre el miércoles y el sábado en la Universidad de Panamá, ya han confirmado su asistencia tanto Morales como Correa.
Aunque no está incluida en la agenda, la controversia entre Venezuela y Estados Unidos sobrevolará las reuniones de los jefes de Estado el viernes y el sábado. Kirchner es una de las más fieles aliadas con que cuenta Maduro en la región. La presidenta argentina comparte con el líder chavista su distanciamiento con la Casa Blanca.
Con el reciente deshielo en las relaciones entre Washington y La Habana (otro de los asuntos que extraoficialmente atraerá la atención de los medios, con la presencia por primera vez de un líder cubano, Raúl Castro, en el foro continental), Argentina se ha convertido tras Venezuela en el principal azote de Estados Unidos, que no le perdona a la Casa Rosada algunos desaires sonoros durante el mandato de los Kirchner en la última década. Fue Néstor quien le cantó las cuarenta a George W. Bush en aquella célebre cumbre de Mar del Plata en 2005, cuando el dirigente peronista dio por enterrados los Acuerdos de Libre Comercio (ALCA) que impulsaba Washington en la región.

Relaciones tortuosas

Hace tres años, en la VI Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena de Indias, Cristina Kirchner se retiró de la reunión antes de la clausura, enojada por la falta de quórum para que la declaración final incluyera un apoyo explícito a Argentina en el contencioso que libra con Reino Unido sobre las islas Malvinas.
Kirchner llega ahora a la VII Cumbre de las Américas con los mismos planteamientos que hace dos años sobre Malvinas y con una relación todavía tortuosa con Estados Unidos. Si hace dos años su Gobierno gozaba de estabilidad (había sido reelegida en 2011 con el 54% de los votos), Kirchner sufre hoy un desgaste político por la incipiente crisis económica que vive el país y por el caso Nisman (el escándalo del fiscal que apareció muerto en extrañas circunstancias tras haber denunciado a la mandataria). Sin embargo, Cristina se ha recuperado de crisis políticas precedentes (como la del campo en 2008) y ha resurgido como un ave Fénix del peronismo.
Tras ver cómo su popularidad caía en los días más tensos del caso Nisman, hoy, para asombro de propios y extraños, la presidenta ha vuelto a repuntar en las encuestas y aunque su mandato finaliza en diciembre, nadie duda de que seguirá manteniendo después grandes cuotas de poder, tanto si el kirchnerismo gana las elecciones de octubre como si se convierte en la principal fuerza opositora. Ya lo dicen los carteles que ayer aparecieron en las calles de Buenos Aires ("Máximo (Kirchner) al gobierno, Cristina al poder"). Y como diputada nacional o del Parlasur (el Parlamento del Mercosur), continuará siendo un referente para la izquierda bolivariana en la región.

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