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domingo, 29 de noviembre de 2015

“La victoria de Macri en Argentina es un retroceso”

García Linera3
El Vicepresidente de Bolivia  dijo que el triunfo del líder  del PRO significa un retroceso para los gobiernos progresistas de América Latina. “Argentina ha develado la disyuntiva que vive el continente en los años que vienen por delante”, advirtió.
En una conferencia de prensa brindada este jueves, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro Garía Linera, se refirió al resultado que arrojó el balotaje en Argentina y manifestó  que “la victoria de Macri marca un retroceso para los gobierno progresistas y revolucionarios del continente que lo caracterizaron los últimos 13 años y consideramos que es una de muchas batallas que hay que seguirlas dando.
García Linera además explicó que los procesos revolucionarios siempre atraviesan momentos de estancamiento, de retroceso y de relanzamiento: “Los procesos revolucionarios no son procesos ascendentes ininterrumpidamente, son procesos por oleadas, avanzan, retroceden, vuelven a avanzar; toda revolución, en cualquier parte del mundo, tienen estas etapas por oleadas, pero hay que seguir adelante”, indicó.
Asimismo, identificó tres lecciones que dejaron la reciente experiencia electoral en Argentina, la primera es la importancia decisiva de los liderazgos revolucionarios para dar continuidad a los procesos de los gobiernos progresistas. La segunda, la importancia de la aplicación de un modelo económico, para la gestión económica que genere estabilidad económica que permita tener justicia e igualdad en la población, mediante la distribución de la riqueza. Y la tercera lección es la existencia de solo dos alternativas al momento de elegir: dar continuidad a los procesos revolucionarios desde los mismos procesos revolucionarios o retroceder y dar paso a la derecha, porque no existe una tercera alternativa.
Por último, García Linera,  recalcó que el continente se polarizó en dos únicas opciones; o continuidad de los procesos revolucionarios o el regreso de la derecha con la consecuente pérdida de derechos, la privatización de empresas y la acumulación de los recursos económicos en unas cuantas personas. En ese marco advirtió que “Argentina ha develado la disyuntiva que vive el continente en los años que vienen por delante”.
Fuente: Prensa Vicepresidencia de Bolivia

lunes, 9 de noviembre de 2015

EE.UU. clava sus garras militares en América Latina

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Venezuela es uno de los países de América Latina, junto a Ecuador y Bolivia, que han rechazado en la última década la presencia militar estadounidense en su territorio. Sin embargo, Washington ha reorientado su estrategia para mantener su influencia en la zona.
En 2007 el presidente ecuatoriano Rafael Correa decidió no renovar el acuerdo que mantenía con EE.UU. para el uso de la base militar de La Manta. Fue, sin duda, una declaración de intenciones que dejó a Washington sin uno de sus enclaves estratégicos en la región. Sin embargo, ante el nacimiento de estos movimientos, EE.UU. puso en marcha un plan para asegurar su presencia militar. A este respecto, Ana Esther Ceceña, analista internacional y experta en geopolítica y militarización, declara que "en el continente tenemos procesos contrahegemónicos. Es una manera de intimidar a este otro tipo de procesos y de presionarlos, penetrarlos, desestabilizarlos y lograr que se establezcan las condiciones de permisividad casi total".
En este sentido, en 2008 Washington reactivó la cuarta flota del Comando Sur, que llevaba fuera de servicio desde 1950. Posteriormente, en 2009 llegó a un acuerdo con Colombia mediante el que hasta ahora mantiene 7 bases militares en ese país. "Allí era jurisdicción del Estado norteamericano, no del Estado colombiano", comenta la experta Ana Esther Ceceña. 
Además, en los últimos meses el contingente militar ha aumentado en Perú. Pese a que el Gobierno asegura que se trata de una cooperación que traerá beneficios para el país, en la calle hay rechazo a la presencia de militares estadounidenses en territorio peruano. 
Washington siempre ha tenido un enorme interés por influir en el devenir de América Latina. Durante décadas instauró regímenes y gobiernos afines en el marco del Plan Condor. Posteriormente salpicó el continente de bases militares, todo con tal de controlar esta región de la importancia estratégica para EE.UU.
Algunos analistas van más allá y aseguran que sin América Latina no existiría la hegemonía estadounidense. Ana Esther Ceceña asevera que "es una política disciplinaria por un lado, pero por otro es que este continente es muy rico en materias, algunos recursos naturales que son estratégicos. Y esa es una razón para instalar bases militares o una presencia de militarización con el propósito por un  lado de controlar esos territorios y esos recursos y también de inhibir la presencia de competidores en ellos".
Algunos gobiernos ya se han alejado definitivamente de la influencia norteamericana; otros ven con buenos ojos una mayor colaboración en materia de seguridad. Mientras, los ciudadanos temen que América Latina vuelva a convertirse en el patio trasero de EE.UU. 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Chile realizará ejercicios de gran escala cerca de la frontera con Perú y Bolivia

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Las Fuerzas Armadas de Chile llevarán a cabo un ejercicio militar de "gran envergadura" en el norte de país, cerca de la frontera con Perú y Bolivia. Estas maniobras, denominadas Huracán 2015, comenzarán el domingo y durarán hasta el 13 de noviembre.
Los ejercicios militares Huracán 2015, que "incluirán operaciones terrestres, aéreas y marítimas con un amplio despliegue de vehículos y personal", tendrán lugar cerca de Pozo Almnote, en el desierto de Atacama, informa RPP.
El objetivo de estas maniobras, cuya preparación se ha realizado con reserva por la cercanía de las fronteras de Perú y Bolivia, es fortalecer la preparación de las Fuerzas Armadas chilenas "bajo una lógica conjunta".
Chile mantiene "tensas relaciones diplomáticas" con ambos países. En el caso de Perú, no está definido el inicio de la frontera terrestre, mientras que con Bolivia tiene un litigio por el acceso marítimo.
El presidente boliviano, Evo Morales, ya ha anunciado que "si creen que van a intimidar a Bolivia" con ejercicios militares cerca de la frontera, "se equivocan" y recalcó que "con esta clase de actos sólo mellan la dignidad del pueblo chileno".  

sábado, 24 de octubre de 2015

Aviones de Chile y EEUU realizan ejercicio conjunto

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Aviones de combate de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) y de la Marina de los Estados Unidos completan en el país austral el ejercicio de entrenamiento conjunto “Blue Sky V”.
El ejercicio tuvo lugar desde comienzos de octubre hasta este jueves y su objetivo fue incrementar el alistamiento operacional y la interoperatividad de las tripulaciones de ambos países, con el fin de afinar sistemas y entrenar a su personal y medios aéreos, tal y como informa la FACH en un comunicado.
Según precisa la nota, las maniobras se extendieron a lo largo de la costa chilena, entre las ciudades de Iquique (norte) y Concepción (oeste). Por el lado de la Marina estadounidense participaron aviones de combate F-18, de dotación del portaaviones ‘George Washington’, mientras que la Fuerza Aérea de Chile se entrenó con cazabombarderos F-16 y los aviones Súper Tucano A-29.

viernes, 16 de octubre de 2015

Bolivia sanciona a Israel por ser un "Estado terrorista"

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El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció que su Gobierno implantará un visado a los ciudadanos de Israel tras considerar que se trata de un "Estado terrorista" por sus ataques contra los palestinos en Gaza.
Durante un evento en la ciudad de Cochabamba (centro), Morales señaló que la decisión fue tomada en su consejo de ministros porque "Israel no respeta los principios ni propósitos de la Carta de las Naciones Unidas ni la Declaración Universal de los Derechos Humanos".

"Como país, como pueblo, hemos tomado la firme decisión de denunciar el acuerdo sobre visas con Israel del 17 de agosto de 1972, que se firmó bajo un régimen de dictadura en Bolivia y que permitía a los ciudadanos israelíes ingresar a Bolivia libremente sin tener visa de ingreso", sostuvo el presidente, citado por Efe.

La decisión del país sudamericano pone a Israel en el grupo 3 de la clasificación de los trámites para obtener visado de ingreso a Bolivia, lo que implicará que las solicitudes serán revisadas por la Dirección Nacional de Migración.

Hermanos, pasar a la lista 3 significa en otras palabras que estamos declarando a un Estado terrorista que, por tanto, tiene que tomar las previsiones 


"Hermanos, pasar a la lista 3 significa en otras palabras que estamos declarando a un Estado terrorista que, por tanto, tiene que tomar las previsiones" para el ingreso de sus ciudadanos a Bolivia, añadió el gobernante.

En 2009, el Gobierno de Morales rompió relaciones diplomáticas con Israel en solidaridad con Palestina al argumentar que se cometieron "crímenes de lesa humanidad" en Gaza en ese periodo.

En la nueva ofensiva israelí contra Hamás en Gaza, que comenzó el pasado 8 de julio, han muerto al menos 1.306 palestinos y más de 7.000 han resultado heridos, informó este miércoles el Ministerio de Sanidad de Gaza.

viernes, 2 de octubre de 2015

WikiLeaks: La estrategia de EE.UU. para Sudamérica contempla “golpes de Estado o magnicidios”

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La estrategia de la política exterior de EE.UU. incluye un plan detallado para derrocar los Gobiernos electos de los países latinoamericanos que se oponen al establecimiento de regímenes neoliberales en Sudamérica. Lo revelan los documentos de WikiLeaks estudiados por Alexander Main y Dan Beeton, del Centro para la Investigación Económica y Política, con sede en Washington.
El verano pasado el mundo vio como Grecia trataba de oponerse al dictado de las instituciones internacionales que obligaban al país a aceptar un paquete de nuevas medidas de austeridad. El endeudado Estado griego no pudo negarse a cumplir las órdenes de la Troika de acreedores. Después del referéndum convocado por el Gobierno de Alexis Tsipras, el Banco Central Europeo privó a la economía griega de liquidez, lo que intensificó la recesión y convirtió en una farsa el resultado del voto popular, según la página oficial del centro.
Una batalla similar por la independencia de las naciones se ha estado llevando a cabo en Sudamérica durante los últimos 15 años. A pesar de que Washington ha estado tratando de destruir la ‘disidencia estatal’ en varios países utilizando las mismas técnicas empleadas contra Atenas, la fortaleza de Latinoamérica soportó la presión. Esta batalla épica llevada a cabo principalmente a escondidas de los ojos de los ciudadanos fue reconstruida a través del archivo de documentos del Departamento de Estado de EE.UU. filtrado por WikiLeaks. Alexander Main y Dan Beeton ofrecen una interesante reconstrucción de estos acontecimientos en su libro: ‘WikiLeaks: el mundo según el Imperio estadounidense’.
Los autores argumentan que el neoliberalismo se impuso en América Latina antes de que Berlín y Bruselas humillaran a la democracia en Grecia. A través de la coacción ejercida por los ‘Chicago Boys’ [jóvenes economistas latinoamericanos que regresan a sus países después de estudiar en EE.UU.], Washington logró difundir en Sudamérica la austeridad fiscal, la desregulación, el “libre comercio”, la privatización y la destrucción del sector público desde mediados de 1980. El resultado fue similar a lo que se vio en Grecia: el estancamiento del crecimiento, el aumento de la pobreza, el deterioro de las condiciones de vida de millones de personas y una serie de nuevas oportunidades para los inversores internacionales y corporaciones multinacionales. Pero entonces los candidatoscontra el régimen neocolonial comenzaron a ganar las elecciones y a ofrecer resistencia a la política exterior de EE.UU., poniendo en práctica sus promesas electorales de redistribución social y reducción de la pobreza.
De 1999 a 2008, estos candidatos ganaron las elecciones en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Honduras, Ecuador, Nicaragua y Paraguay. Gran parte de los esfuerzos del Gobierno norteamericano para subvertir el orden democrático de estos países y volver a imponer el régimen neoliberal son ahora de dominio público gracias a las filtraciones de WikiLeaks que revelaron la verdad sobre la presidencia de George W. Bush y del comienzo de la presidencia de Obama. Washington prestó apoyo estratégico y material a los grupos de la oposición, algunos de los cuales eran antidemocráticos y violentos. Los cables también revelan la naturaleza de los emisarios ideológicos estadounidenses de la Guerra Fría que actualmente elaboran estrategias neocoloniales para Sudamérica. Los autores del libro afirman también que los medios de comunicación corporativos son parte de la estrategia expansionista.

El caso emblemático de Evo Morales en Bolivia

A finales de 2005, Evo Morales ganó las elecciones presidenciales con la promesa de reformar la Constitución, garantizar los derechos de los indígenas y luchar contra la pobreza y el neoliberalismo. El 3 de enero de 2006, dos días después de su juramento, el nuevo presidente recibió al embajador estadounidense, David N. Greenlee, que le explicó la visión que la Casa Blanca tenía del futuro de Bolivia. La asistencia multilateral a Bolivia, según el embajador, dependía del “buen comportamiento” del Gobierno de Morales. “[El embajador] ha subrayado la importancia crucial de las contribuciones de EE.UU. a las instituciones financieras internacional claves como el Banco de Desarrollo Internacional (BID), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI)”, de los que dependía la supervivencia de Bolivia. “Cuando piense en el BID debería pensar en EE.UU.”, dijo el embajador. “Esto no es un chantaje, es la simple realidad”, recalcó.
Cuando piense en el Banco de Desarrollo Internacional debería pensar en EE.UU. Esto no es un chantaje, es la simple realidad
Sin embargo, Morales, según los cables, mantuvo sus promesas electorales en materia de regulación de los mercados laborales, la nacionalización de los hidrocarburos y la cooperación con Hugo Chávez. En respuesta a estas acciones de Morales, Greenlee sugirió un “menú de opciones” para tratar de obligar a Bolivia a doblegarse a la voluntad del Gobierno de EE.UU. Algunas de estas medidas eran: vetar todos los préstamos multilaterales en dólares, posponer el plan de alivio de la deuda multilateral, desalentar la financiación de la Corporación del Desafío del Milenio (que pretende acabar con la pobreza extrema) y cortar el “apoyo material” a las fuerzas de seguridad bolivianas.
Pocas semanas después de asumir el cargo, Morales anunció la revocación del contrato de préstamo con el FMI. Años más tarde, Morales aconsejó a Grecia y otros países europeos endeudados a seguir el ejemplo de Bolivia y “liberarse económicamente del dictado del Fondo Monetario Internacional”. El Departamento de Estado norteamericano reaccionó financiando a la oposición boliviana. Las fuerzas políticas opositoras de la región de la Media Luna comenzaron a recibir más ayuda. Según un correo datado en abril de 2007, la Cancillería de EE.UU. consideraba que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) “debe fortalecer a los Gobiernos regionales como contrapeso al Gobierno central“.
El Departamento de Estado de EE.UU. se tomó en serio la posibilidad de un golpe de Estado en Bolivia o del asesinato del presidente Evo Morales
El informe de 2007 de la USAID menciona unas 101 subvenciones por un total de 4.066.131 dólares “para ayudar a los Gobiernos departamentales a operar más estratégicamente. El dinero de la Casa Blanca también fue destinado a los grupos indígenas locales que estaban “en contra de la visión de Evo Morales de las comunidades indígenas”. Un año más tarde, los departamentos de la Media Luna estaban en abierta rebelión contra el Gobierno de Morales y llamaban a un referéndum sobre la autonomía en el trasfondo de las protestas violentas que acabaron con la vida de al menos veinte partidarios del Gobierno.
Este intento de golpe de Estado fracasó bajo la presión del conjunto de presidentes de América del Sur, que emitieron una declaración conjunta de apoyo al Gobierno constitucional de Bolivia. Pero EE.UU. no se dio por vencido y siguió manteniendo comunicación constante con los líderes del movimiento separatista de la oposición. Según Alexander Main y Dan Beeton, contrariamente a su postura oficial durante los acontecimientos de agosto y septiembre de 2008, el Departamento de Estado de EE.UU. tomó en serio la posibilidad de un golpe de Estado en Bolivia o del asesinato del presidente Evo Morales. “[El Comité de Acción de Emergencia] junto [al Comando Sur de EE.UU.] desarrolla un plan de respuesta inmediata en caso de una emergencia repentina, como un intento de golpe de Estado o la muerte del presidente Morales“, dice el correo de la Embajada de EE.UU. en La Paz.

‘Promoción de la democracia’.

Algunos de los métodos de injerencia implementados en Bolivia se aplicaron también posteriormente en otros países con Gobiernos o fuertes movimientos de izquierda. Por ejemplo, después de la vuelta al poder de los sandinistas en Nicaragua en 2007, la Embajada de EE.UU. en Managua lanzó un programa de apoyo intensivo al partido derechista de la oposición, Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).

‘Amenaza bolivariana’

Durante la Guerra Fría, la supuesta amenaza de la Unión Soviética y la expansión del comunismo cubano sirvieron para justificar un sinnúmero de intervenciones políticas de EE.UU. con el objetivo de eliminar Gobiernos de izquierda e implantar regímenes militares de derechas. Del mismo modo, las filtraciones de WikiLeaks muestran cómo en la década de 2000 el fantasma del “bolivarianismo” venezolano fue utilizado para justificar la injerencia en asuntos de Gobiernos encabezados por líderes antineoliberales. De esa manera, Washington se dedicó a librar una lucha escondida con el Gobierno boliviano, “que había caído abiertamente en brazos de Venezuela” y el Gobierno de Ecuador, que realizaba la función de “portavoz de Chávez”.

martes, 29 de septiembre de 2015

Necesitamos una revolución dentro de la ONU

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"Las Naciones Unidas tienen que actualizarse y modernizarse. Despues de 70 años no podemos tener un Consejo de Seguridad tan antidemocrático y restringido. No podemos tener una Asamblea General donde todos los Estados miembros estamos tan reducidos en capacidades", ha declarado en una entrevista con RT el embajador de Bolivia ante la ONU Sacha Llorenti.
"No podemos tener el Fondo Monetario Internacional (FMI), que es también parte de las Naciones Unidas, en manos de unos pocos", ha lamentado Llorenti. "No podemos tener un sistema en realidad captado por la lógica imperial y que si pregona la democracia no la ejercita en sus propias instituciones. Hay la necesidad de una revolución dentro de las Naciones Unidas", ha aseverado al corresponsal de RT Ignacio Jubilla.
"Y eso solo se va a conseguir desde abajo. Hay un ejemplo claro de lo que se consiguió hace poco, es la aprobación de los principios básicos sobre la restructuración de deuda soberana, impulsada por Argentina, por el G-77. Y que a través de una votación de la Asamblea General se demostró que se puede hacer el contrapeso al FMI, utilizando la democracia de las naciones", ha explicado el diplomático.
"Entonces, hay un largo camino por recorrer, pero Bolivia es un militante del sistema multilateral, de la hermandad, de la igualdad y de los valores y principios con los que se ha fundado la ONU", ha asegurado a RT el embajador Llorenti en una entrevista concedida después del discurso del presidente boliviano, Evo Morales, en el debate general de la 70ª Asamblea General de la ONU.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Advierten :Chile se arma para invadir países vecinos

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Desde Canadá advierten a Perú, Bolivia y Argentina: Chile se arma para invadir países vecinos 

El Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG, por sus siglas en inglés de Centre for Research on Globalisation), con sede en Canadá, publicó un extenso informe donde advierte que Chile ha decidido armarse “hasta los dientes” para convertirse en una potencia militar hegemónica en América Latina, a fin de defender sus intereses económicos en sus países vecinos y, a través de conflictos armados contra Perú, Argentina y Bolivia, buscaría ampliar su territorio. 

El documento refiere que en contraposición a la actitud de sus vecinos Perú, Bolivia y Argentina, de mantener un reducido nivel de gasto bélico, “Chile se ha estado armando hasta los dientes con armas de Estados Unidos y otras naciones de la OTAN”. 

“Durante los últimos años, Chile ha estado acumulando un formidable arsenal de armas avanzadas que han alarmado a sus vecinos Argentina, Bolivia y Perú. Y más de una justificación suficiente tienen los tres países para estar nerviosos, sobre todo teniendo en cuenta las adquisiciones desarrolladas desde finales de 2005: 200 tanques alemanes Leopard, 60 tanques franceses AMX-30, 60 tanques americanos M-41, 10 aviones F-16 a EE.UU., 18 F-16 utilizados en los Países Bajos, 4 naves holandesas y 3 destructores británicos, así como 2 submarinos Scorpene franceses”, detalla el texto. 

Agrega que el ex comandante general de la Fuerza Aérea chilena, Osvaldo Sarabia, “dijo que los F-16 serían estacionados en el norte de la ciudad portuaria de Iquique, cerca de Perú y Bolivia”. 

Rick Rozoff, autor del informe, indica que “los analistas de Relaciones Exteriores han dicho que el objetivo de Chile es ser una potencia militar hegemónica en América Latina con respecto a Perú, Argentina y Bolivia para defender los intereses económicos chilenos en esos países y, a través de conflictos armados, buscaría ampliar su territorio en la forma en que lo ha hecho en el pasado”. 

En este contexto, recuerda la Guerra del Pacífico de 1879-1884, donde Chile derrotó a Bolivia y Perú y logró anexarse parte de sus territorios, “dejando a Bolivia sin litoral”. 

Comenta que el Consejo sobre Asuntos Hemisféricos, el 8 de agosto del 2007, subrayó que “las compras de armas militares ofensivas de Chile son alarmantes para la región, en particular para Bolivia, Perú y Argentina”. 

“A pesar de que Chile no ha participado en un conflicto con otro país desde la Guerra del Pacífico, los militares chilenos han efectuado agresivas compras de armas en los últimos años”, acota. 

jueves, 24 de septiembre de 2015

La Corte de La Haya falla a favor de Bolivia en su reclamación a Chile de un acceso al mar

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La Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) se DeCLARA Competente en la Demanda marítima de Bolivia, Que históricamente Exige una ONU Chile acceso acceso al Pacífico. La decisión es favorable a Bolivia.
La Haya ha Resuelto Seguir Adelante con el Litigio Entre Bolivia y Chile por el Acceso al marzo 14 Magistrados de la Haya votaron un favor de la Competencia de la Corte párrafo Seguir con la Demanda presentada por Bolivia en contra de Chile. Dos Magistrados votaron en contra.
La decisión es favorable a Bolivia, ya Que Que implicaciones El Proceso Continuará. Si la Corte se Hubiera Declarado incompetente, El Proceso habria Concluido, obligando a Bolivia buscar Otras Vías para satisfacer su Reclamación.
Bolivia presento SUS Argumentos ante La Haya el 23 de abril de 2013, situando a Chile ante Una disyuntiva: o PreparAR SUS contraargumentos e Iniciar El Proceso; o bien a Presentar Una Objeción preliminar, cuestionando el Ámbito de competencias de la CIJ párrafo examinar · this disputa histórica territorial. Chile escogio El Segundo camino, Pero el fallo de la Haya desestima Ahora su Objeción.
Chile basa su Argumentación en El Hecho De que Bolivia le cedió su litoral y Firmo ONU Tratado al RESPECTO en 1904. Sin embargo, el Pacto de Bogotá Firmado en 1948, uno de los Documentos Que reglamentan la Jurisdicción de la CIJ, Establece Que esta Corte No Puede dirimir Asuntos "ya Resueltos POR ACUERDOS Entre las contradictorios, Por fallo arbitral o POR DECISIÓN de Internacional tribunal de la ONU", Asi Como los Asuntos "regidos por Acuerdos o Tratados" que ya Estaban en vigor Cuando Se concluyó el Pacto,  escribieron  los Magistrados .
: No obstante, SEGÚN Ellos, la disputa Entre Chile y Bolivia no se ajusta un Estas Limitaciones. A partir del fallo de hoy arranca El Proceso Propiamente dicho, Lo Que obligación de Chile un respondedor de la Demanda de Bolivia. 
"Estoy convencida Que HICIMOS correcto lo", comento la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, la decisión judicial, informa 'La Tercera'. "Confiamos en Nuestros Argumentos", DIJO Bachelet, agregando Que "la Demanda boliviana Carece de Toda base". "Chile No Tiene ningún tema territorial o limítrofe pendiente con Bolivia", concluyó.
"Se Trata De Una victoria preliminar", opino el exmandatorio boliviano Eduardo Rodríguez, Único Representante oficial de Este País Que Estuvo Presente hoy en La Haya.


jueves, 17 de septiembre de 2015

"EE.UU. busca derrocar a uno de los líderes latinoamericanos y provocar un efecto dominó"


El Gobierno de Obama está llevando a cabo "una guerra sin cuartel contra los presidentes de los países de América Latina cuya política no le gusta", sostiene el periodista y escritor Nil Nikandrov en un artículo publicado por el portal FondSK.
De acuerdo con el periodista, las embajadas de EE.UU. en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil y Argentina están desplegando campañas para organizar la destitución de los dirigentes "indeseables".
Actualmente, prosigue Nikandrov, "la intensidad de los ataques contra Nicolás Maduro, Rafael Correa, Evo Morales, Daniel Ortega, Dilma Rousseff, Cristina Fernández va en constante aumento".
"Washington cree que la caída de uno de ellos provocará un efecto dominó, y América Latina se librará completamente de los 'populistas'", explica el autor del artículo.

"Un golpe en Guatemala"

"En este contexto, la operación especial de la embajada de Estados Unidos para el derrocamiento del presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, puede parecer inesperada", ya que este siempre ha sido considerado "una criatura del Pentágono y el Departamento de Estado", afirma Nikandrov, quien opina que la forzada dimisión de Pérez Molina había sido orquestrada por Washington.
El periodista explica que en un determinado momento Pérez Molina empezó a comportarse de una manera independiente, "haciendo caso omiso a las instrucciones directas de la embajada".
Para conseguir la destitución del presidente, Washington utilizó la excusa de la lucha contra la corrupción, asegura el autor añadiendo que, aunque formalmente la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) está patrocinada por la ONU, en realidad la lidera el Departamento de Estado de EE.UU. y la CIA.
"¿Pero para qué han eliminado los estadounidenses a Pérez?", se pregunta el analista, apuntando que la corrupción a gran escala en México es mucho más peligrosa para Washington.
La explicación más probable y la que iría en línea con la política exterior estadounidense del último cuarto de siglo, es que lo hayan hecho para mostrar a América Central "quien manda", concluye el autor.

sábado, 16 de mayo de 2015

Avanza la plena incorporación de Bolivia al Mercosur

Evo Morales expresó orgullo por la defensa de su equipo jurídico ante la Corte Internacional de Justicia
A partir de junio, Bolivia será miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur) con derecho a voz y voto, lo que le permitirá la posibilidad de tener nuevas ventajas comerciales y una puerta de salida hacia el Atlántico.
En la próxima cumbre que se realizará en Brasil, se firmarán los protocolos de adhesión para que los países miembros del Mercosur los transmitan a sus respectivos congresos.
Radio Nacional de Argentina conversó con el viceministro de Comercio Exterior e Integración de Bolivia, Clarems Endara…

sábado, 11 de abril de 2015

EE.UU. no pierde las mañas, aunque intente dar señales de que su política sobre Latinoamerica cambio; su verdadera intención sigue siendo desestabilizadora

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La Cumbre de las Américas debía estar marcada por Barack Obama y Raúl Castro junto como símbolo del fin de más de medio siglo de enfrentamiento. Pero irrumpió “el caso Venezuela” para recordar que el viejo tío, aun debilitado y atacado en su patio trasero por potencias de creciente poderío, como China, no pierde las mañas.

En la política exterior de Washington llegó el momento “destituyente” de los gobiernos progresistas que le resultan más incómodos. Los caminos para ello serán muy variados, aunque parece por el momento descartado que se repitan operaciones tan abiertas como las recientes contra Manuel Zelaya y Fernando Lugo en Honduras y Paraguay, o el más lejano intento de golpe contra Hugo Chávez de 2002 (con designación previa de presidente bendecido en Washington incluida). La enormemente mayoritaria reacción latinoamericana a la declaración del presidente Barack Obama de que Venezuela es una amenaza a la seguridad de su país habría llevado a que la superpotencia se incline, en este caso, por tomar caminos laterales, usando a algunos gobiernos que para la opiniónpública suenan como progresistas como punta de lanza contra Caracas. Quizá algo de eso persiga Obama al pedir una reunión bilateral con sus pares de Costa Rica, Chile y Uruguay durante la cumbre.
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El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, por lo pronto, acaba de destituir a su embajador en Caracas, Federico Picado, por decir que “en Venezuela hay una amplia libertad de prensa”, lo que el diplomático demostró enseñando los diarios antichavistas que se venden en los quioscos (Tiempo, 26-III-15). “En los puestos de venta me encuentro con periódicos y revistas cuyos contenidos expresan todo el arco iris posible de posiciones políticas e ideológicas”, había dicho Picado cuando le preguntaron su opinión acerca de la “dictadura chavista”.

“En Costa Rica hay una norma que prohíbe al personal emitiropiniones sobre temas de relaciones internacionales o asuntos internos del país receptor que no hayan sido previamente consultadas. Es una norma que afecta a todos los funcionarios del servicio exterior, y con ella se trata de evitar que se ponga al país en situaciones incómodas”, dijo el canciller Manuel González al justificar la destitución del embajador. Al mismo tiempo González acusaba a Rusia de desestabilizar Centroamérica por su venta de armas a Nicaragua (La Nación, 27-III-15). Alineamiento, que le dicen. Algo de este tipo es lo que es probable que Obama busque al reunirse esta semana en Panamá con la chilena Michelle Bachelet y el uruguayo Tabaré Vázquez. Las declaraciones del canciller Rodolfo Nin Novoa indican, al menos, que en tierras orientales el camino está abonado.

Romper el cerco

Pero lo cierto es que la superpotencia está aislada en cuestiones centrales, en gran medida como consecuencia del tironeo interno entre republicanos y demócratas, que neutraliza cualquier proyecto común para adecuarse a la nueva realidad. Una nueva realidad que dice que en su patio trasero Estados Unidos cuenta con una competencia inesperada apenas unos pocos años atrás: la de la República Popular China. Esa parálisis está facilitando el éxito de las iniciativas chinas en esta región. Demócratas y republicanos coinciden en un punto, sin embargo: América Latina es la zona del planeta más importante para la supervivencia de Estados Unidos como superpotencia. Y para ello se hace esencial mantenerla como coto exclusivo, sin injerencias extracontinentales y bloqueando la posibilidad de que varios países del área trabajen en una misma dirección, o sea: impidiendo cualquier manifestación de independencia.

Como recuerda José Luis Fiori, profesor de economía política internacional en la Universidad Federal de Rio de Janeiro, las sanciones estadounidenses a Venezuela están ligadas a “un movimiento profundo, casi telúrico, cada vez más religioso, fanático y agresivo, en la sociedad, pero con una repercusión cada vez más mesiánica e intervencionista, en el campo de la política exterior de Estados Unidos” (Carta Maior, 7-XI-14).

China, China, China

“El mes pasado puede ser recordado como el momento en que Estados Unidos perdió su papel como garante del sistema económico global”, escribió semanas atrás Lawrence Summers, secretario del Tesoro entre 1999 y 2001 y asesor económico del presidente Barack Obama entre 2009 y 2010 (The Washington Post, 5-III-15). Summers se refería al fracaso de Washington en su intento de convencer a sus aliados más tradicionales de que no se unieran al Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (Aiib, por sus siglas en inglés) promovido por China.

El éxito chino en las relaciones internacionales no deja de sorprender, tanto por la rapidez de sus avances como por su contundencia. La creación del Aiib representa la más potente irrupción del país asiático en el mundo. Los anuncios de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Australia y Brasil de que se unirán a esta institución, que se estima puede llegar a sustituir el papel del FMI y el Banco Mundial, sorprendieron a Washington y son una muestra de la creciente influencia de la potencia emergente.

A través del nuevo banco, China invita al mundo a invertir en los corredores económicos trasnacionales que unirán Asia y Europa a través de una amplia red de conectividad financiera y de negocios. Los miembros fundadores del banco son 45 países asiáticos –China, India, Singapur e Indonesia entre ellos–, pero a diferencia de las instituciones creadas en Bretton Woods, los votos de cada uno de ellos son proporcionales a su PBI. “Está emergiendo una arquitectura financiera global influenciada por China”, sostiene el think tank Consejo Indio de Relaciones Globales (gatewayhouse.in, miércoles 1). “La infraestructura es a China en el siglo XXI lo que el comercio fue a Estados Unidos en el siglo XX”, agrega.

La incorporación de Gran Bretaña al banco asiático levantó fuertes críticas de la Casa Blanca, quizá porque fue el primer país aliado en hacerlo. Pero a esa deserción siguieron otras. Hasta Israel, un aliado incondicional de Washington, decidió incorporarse al AIIB. “Su adhesión permitirá a Tel Aviv la integración de las compañías israelíes en diferentes proyectos de infraestructura financiados por el banco asiático”, dice el comunicado publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel (Russia Today, sábado 4).

En paralelo, el avance de la internacionalización del yuan resulta imparable. El economista Ariel Noyola recuerda que “hace apenas cuatro años, un pequeño grupo de 900 instituciones bancarias realizaban operaciones en yuanes. A finales de 2014, el número aumentó a más de 10 mil entidades” (Russia Today, 31-III-15). La presidenta del FMI, Christine Lagarde, anunció a fines de marzo la inclusión del yuan en los “derechos especiales de giro” (activos de reserva internacional creados en la década del 60 para complementar las reservas de los bancos centrales), de los que esa moneda estaba excluida por el veto que ejerce Estados Unidos.

En consecuencia, China avanza de modo incontenible en todos los frentes, arrastrando aliados, agujereando la arquitectura financiera global, desbaratando planes largamente pergeñados. Pero cuando Pekín ingresa con fuerza en el patio trasero, la cosa se complica. China anunció planes para invertir 250.000 millones de dólares en la próxima década en América Latina. Estados Unidos tiembla.

Zona de exclusión

La penúltima edición de la revista Military Review, que refleja los puntos de vista del Pentágono, contiene un largo artículo titulado “La aparición de China en las Américas” (1). El trabajo, redactado por Evan Ellis, profesor en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela Superior de Guerra del Ejército, analiza los impactos que la presencia china tiene para los intereses estadounidenses.

En primer lugar, sostiene que el ostensible aumento del comercio y de las inversiones chinas “está transformando la infraestructura física” de la región, obras que tienen “implicaciones estratégicas”, como los corredores bioceánicos, la ampliación y modernización de puertos y la construcción de “un segundo canal a través de Nicaragua y la potencial carretera o ‘canal seco’ y enlaces ferroviarios propuestos por Honduras, Guatemala y Colombia”.

En segundo lugar, las viejas instituciones o instancias políticas regionales, como la OEA o la propia Cumbre de las Américas, han ido perdiendo importancia en beneficio de la Unasur o la CELAC, organismos “que expresamente excluyen a Estados Unidos”. En paralelo, la revista apunta que el éxito económico de China “ha socavado los argumentos de Estados Unidos en cuanto a que lademocracia al estilo occidental y los mercados libres son las mejores vías para el desarrollo y la prosperidad”.

En tercer lugar, el análisis de Military Review considera que “la seguridad de Estados Unidos se ve afectada por el financiamiento, inversión y comercio de China con regímenes que buscan la independencia de los sistemas occidentales penales y de responsabilidad contractual, tal como ha ocurrido en diferentes grados con los países del ALBA”. China puede usar las infraestructuras que construye contra Estados Unidos para presionar a los países a fin de que le nieguen a la superpotencia el “acceso a bases, recursos, inteligencia o apoyo político”.

Ahora, razona el Pentágono, la influencia de Estados Unidos en la región está siendo socavada por “la disponibilidad de China como una alternativa al mercado de exportación, fuente de préstamos e inversión” (Military Review, enero-febrero de 2015).

El detalle está en la palabra “alternativa”. A diferencia de lo que sucedía en las décadas de 1960 y 1970, ahora los gobiernos disidentes del imperio pueden recurrir a otros países para resolver sus problemas.

Asegurar el patio trasero

El año pasado los bancos chinos prestaron a los países latinoamericanos más dinero que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo sumados. Por países, Venezuela fue el mayor receptor de préstamos chinos, y también uno de los mayores destinos de la inversión del gigante asiático en la zona, sobre todo para las explotaciones petroleras y la creación de infraestructuras.

En Argentina la petrolera china Sinopec acaba de firmar un acuerdo de colaboración con YPF, explota el yacimiento de Vaca Muerta y participa en la expansión de redes ferroviarias y del metro de Buenos Aires. En Brasil, Sinopec se hizo con el 30 por ciento de la portuguesa Galp y el 40 por ciento de la española Repsol. Se calcula que China domina ya un tercio del sector minero peruano, con fuerte presencia en la extracción de cobre. “En toda la región las compañías chinas desarrollan proyectos de telecomunicaciones, automoción, agricultura, construcción y sectores energéticos, lo que extiende la influencia de Pekín, y no sólo a nivel económico” (Russia Today, lunes 6).

El brasileño Fiori estima que se está asistiendo a una “revalorización geopolítica y geoeconómica del Caribe y de América del Sur como tableros relevantes de la competencia global entre Estados Unidos y China, y de la competencia regional de estos dos países con Brasil” (Carta Maior, 25-XII-14).

Para avalar esa afirmación esgrime el trabajo del principal geoestratega estadounidense, Nicholas Spykman. Más de la mitad de la obra de Spykman America’s Strategy in World Politics, publicada en 1942, está dedicada al papel que debe jugar la potencia en América Latina y en particular en Suramérica. El teórico divide la región en dos zonas: una “mediterránea”, que incluye a México, Centroamérica, el Caribe, Colombia y Venezuela, en la que la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada, una suerte de “mar cerrado” cuyas llaves pertenecen a Washington.

Por otro lado aparece la zona de influencia de los grandes estados del sur (Argentina, Brasil y Chile). Spykman apunta que si estos países se unieran para contrabalancear la hegemonía estadounidense, “deben ser respondidos mediante la guerra” (Valor, 29-I-14).

En los últimos años los países que impulsaron el Mercosur ampliado y la Unasur, básicamente Brasil, Argentina y Venezuela, entraron en la “línea de tiro de Estados Unidos”, que no puede aceptar que un proyecto convencional de integración económica (como fue el Mercosur en sus inicios) se transforme en un bloque político liderado por Brasil “con el objetivo de impedir toda intervención externa en América del Sur”.

La alianza de Brasil con China, India y Rusia en los Brics, y de Argentina y Venezuela con China y Rusia es otra línea roja para Washington. Que esas alianzas no pasen a mayores es un objetivo central de la política estadounidense. Máxime cuando sobre todo Brasil, pero también Argentina y Venezuela, se involucraron en un conflicto lejano, como el de Oriente Medio, condenando la ofensiva de Israel en la Franja de Gaza en agosto y setiembre de 2014 y tomando distancia del bloqueo a Irán (Carta Maior). Cortarles las alas, de eso se trata.

Nota
(1) Military Review, publicada por US Army Combined Arms Center (Usacac), Fort Leavenworth, enero-febrero 2015, págs 66-78.

– Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada. Integrante del Consejo de ALAI.

URL de este artículo: http://www.alainet.org/es/articulo/168853
El momento destituyente
Estados Unidos contra América Latina

Raúl Zibechi

ALAI AMLATINA, 10/04/2015.-  La Cumbre de las Américas debía estar marcada por Barack Obama y Raúl Castro junto como símbolo del fin de más de medio siglo de enfrentamiento. Pero irrumpió “el caso Venezuela” para recordar que el viejo tío, aun debilitado y atacado en su patio trasero por potencias de creciente poderío, como China, no pierde las mañas.

En la política exterior de Washington llegó el momento “destituyente” de los gobiernos progresistas que le resultan más incómodos. Los caminos para ello serán muy variados, aunque parece por el momento descartado que se repitan operaciones tan abiertas como las recientes contra Manuel Zelaya y Fernando Lugo en Honduras y Paraguay, o el más lejano intento de golpe contra Hugo Chávez de 2002 (con designación previa de presidente bendecido en Washington incluida). La enormemente mayoritaria reacción latinoamericana a la declaración del presidente Barack Obama de que Venezuela es una amenaza a la seguridad de su país habría llevado a que la superpotencia se incline, en este caso, por tomar caminos laterales, usando a algunos gobiernos que para la opinión pública suenan como progresistas como punta de lanza contra Caracas. Quizá algo de eso persiga Obama al pedir una reunión bilateral con sus pares de Costa Rica, Chile y Uruguay durante la cumbre.

El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, por lo pronto, acaba de destituir a su embajador en Caracas, Federico Picado, por decir que “en Venezuela hay una amplia libertad de prensa”, lo que el diplomático demostró enseñando los diarios antichavistas que se venden en los quioscos (Tiempo, 26-III-15). “En los puestos de venta me encuentro con periódicos y revistas cuyos contenidos expresan todo el arco iris posible de posiciones políticas e ideológicas”, había dicho Picado cuando le preguntaron su opinión acerca de la “dictadura chavista”.

“En Costa Rica hay una norma que prohíbe al personal emitir opiniones sobre temas de relaciones internacionales o asuntos internos del país receptor que no hayan sido previamente consultadas. Es una norma que afecta a todos los funcionarios del servicio exterior, y con ella se trata de evitar que se ponga al país en situaciones incómodas”, dijo el canciller Manuel González al justificar la destitución del embajador. Al mismo tiempo González acusaba a Rusia de desestabilizar Centroamérica por su venta de armas a Nicaragua (La Nación, 27-III-15). Alineamiento, que le dicen. Algo de este tipo es lo que es probable que Obama busque al reunirse esta semana en Panamá con la chilena Michelle Bachelet y el uruguayo Tabaré Vázquez. Las declaraciones del canciller Rodolfo Nin Novoa indican, al menos, que en tierras orientales el camino está abonado.

Romper el cerco

Pero lo cierto es que la superpotencia está aislada en cuestiones centrales, en gran medida como consecuencia del tironeo interno entre republicanos y demócratas, que neutraliza cualquier proyecto común para adecuarse a la nueva realidad. Una nueva realidad que dice que en su patio trasero Estados Unidos cuenta con una competencia inesperada apenas unos pocos años atrás: la de la República Popular China. Esa parálisis está facilitando el éxito de las iniciativas chinas en esta región. Demócratas y republicanos coinciden en un punto, sin embargo: América Latina es la zona del planeta más importante para la supervivencia de Estados Unidos como superpotencia. Y para ello se hace esencial mantenerla como coto exclusivo, sin injerencias extracontinentales y bloqueando la posibilidad de que varios países del área trabajen en una misma dirección, o sea: impidiendo cualquier manifestación de independencia.

Como recuerda José Luis Fiori, profesor de economía política internacional en la Universidad Federal de Rio de Janeiro, las sanciones estadounidenses a Venezuela están ligadas a “un movimiento profundo, casi telúrico, cada vez más religioso, fanático y agresivo, en la sociedad, pero con una repercusión cada vez más mesiánica e intervencionista, en el campo de la política exterior de Estados Unidos” (Carta Maior, 7-XI-14).

China, China, China

“El mes pasado puede ser recordado como el momento en que Estados Unidos perdió su papel como garante del sistema económico global”, escribió semanas atrás Lawrence Summers, secretario del Tesoro entre 1999 y 2001 y asesor económico del presidente Barack Obama entre 2009 y 2010 (The Washington Post, 5-III-15). Summers se refería al fracaso de Washington en su intento de convencer a sus aliados más tradicionales de que no se unieran al Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (Aiib, por sus siglas en inglés) promovido por China.

El éxito chino en las relaciones internacionales no deja de sorprender, tanto por la rapidez de sus avances como por su contundencia. La creación del Aiib representa la más potente irrupción del país asiático en el mundo. Los anuncios de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Australia y Brasil de que se unirán a esta institución, que se estima puede llegar a sustituir el papel del FMI y el Banco Mundial, sorprendieron a Washington y son una muestra de la creciente influencia de la potencia emergente.

A través del nuevo banco, China invita al mundo a invertir en los corredores económicos trasnacionales que unirán Asia y Europa a través de una amplia red de conectividad financiera y de negocios. Los miembros fundadores del banco son 45 países asiáticos –China, India, Singapur e Indonesia entre ellos–, pero a diferencia de las instituciones creadas en Bretton Woods, los votos de cada uno de ellos son proporcionales a su PBI. “Está emergiendo una arquitectura financiera global influenciada por China”, sostiene el think tank Consejo Indio de Relaciones Globales (gatewayhouse.in, miércoles 1). “La infraestructura es a China en el siglo XXI lo que el comercio fue a Estados Unidos en el siglo XX”, agrega.

La incorporación de Gran Bretaña al banco asiático levantó fuertes críticas de la Casa Blanca, quizá porque fue el primer país aliado en hacerlo. Pero a esa deserción siguieron otras. Hasta Israel, un aliado incondicional de Washington, decidió incorporarse al AIIB. “Su adhesión permitirá a Tel Aviv la integración de las compañías israelíes en diferentes proyectos de infraestructura financiados por el banco asiático”, dice el comunicado publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel (Russia Today, sábado 4).

En paralelo, el avance de la internacionalización del yuan resulta imparable. El economista Ariel Noyola recuerda que “hace apenas cuatro años, un pequeño grupo de 900 instituciones bancarias realizaban operaciones en yuanes. A finales de 2014, el número aumentó a más de 10 mil entidades” (Russia Today, 31-III-15). La presidenta del FMI, Christine Lagarde, anunció a fines de marzo la inclusión del yuan en los “derechos especiales de giro” (activos de reserva internacional creados en la década del 60 para complementar las reservas de los bancos centrales), de los que esa moneda estaba excluida por el veto que ejerce Estados Unidos.

En consecuencia, China avanza de modo incontenible en todos los frentes, arrastrando aliados, agujereando la arquitectura financiera global, desbaratando planes largamente pergeñados. Pero cuando Pekín ingresa con fuerza en el patio trasero, la cosa se complica. China anunció planes para invertir 250.000 millones de dólares en la próxima década en América Latina. Estados Unidos tiembla.

Zona de exclusión

La penúltima edición de la revista Military Review, que refleja los puntos de vista del Pentágono, contiene un largo artículo titulado “La aparición de China en las Américas” (1). El trabajo, redactado por Evan Ellis, profesor en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela Superior de Guerra del Ejército, analiza los impactos que la presencia china tiene para los intereses estadounidenses.

En primer lugar, sostiene que el ostensible aumento del comercio y de las inversiones chinas “está transformando la infraestructura física” de la región, obras que tienen “implicaciones estratégicas”, como los corredores bioceánicos, la ampliación y modernización de puertos y la construcción de “un segundo canal a través de Nicaragua y la potencial carretera o ‘canal seco’ y enlaces ferroviarios propuestos por Honduras, Guatemala y Colombia”.

En segundo lugar, las viejas instituciones o instancias políticas regionales, como la OEA o la propia Cumbre de las Américas, han ido perdiendo importancia en beneficio de la Unasur o la CELAC, organismos “que expresamente excluyen a Estados Unidos”. En paralelo, la revista apunta que el éxito económico de China “ha socavado los argumentos de Estados Unidos en cuanto a que la democracia al estilo occidental y los mercados libres son las mejores vías para el desarrollo y la prosperidad”.

En tercer lugar, el análisis de Military Review considera que “la seguridad de Estados Unidos se ve afectada por el financiamiento, inversión y comercio de China con regímenes que buscan la independencia de los sistemas occidentales penales y de responsabilidad contractual, tal como ha ocurrido en diferentes grados con los países del ALBA”. China puede usar las infraestructuras que construye contra Estados Unidos para presionar a los países a fin de que le nieguen a la superpotencia el “acceso a bases, recursos, inteligencia o apoyo político”.

Ahora, razona el Pentágono, la influencia de Estados Unidos en la región está siendo socavada por “la disponibilidad de China como una alternativa al mercado de exportación, fuente de préstamos e inversión” (Military Review, enero-febrero de 2015).

El detalle está en la palabra “alternativa”. A diferencia de lo que sucedía en las décadas de 1960 y 1970, ahora los gobiernos disidentes del imperio pueden recurrir a otros países para resolver sus problemas.

Asegurar el patio trasero

El año pasado los bancos chinos prestaron a los países latinoamericanos más dinero que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo sumados. Por países, Venezuela fue el mayor receptor de préstamos chinos, y también uno de los mayores destinos de la inversión del gigante asiático en la zona, sobre todo para las explotaciones petroleras y la creación de infraestructuras.

En Argentina la petrolera china Sinopec acaba de firmar un acuerdo de colaboración con YPF, explota el yacimiento de Vaca Muerta y participa en la expansión de redes ferroviarias y del metro de Buenos Aires. En Brasil, Sinopec se hizo con el 30 por ciento de la portuguesa Galp y el 40 por ciento de la española Repsol. Se calcula que China domina ya un tercio del sector minero peruano, con fuerte presencia en la extracción de cobre. “En toda la región las compañías chinas desarrollan proyectos de telecomunicaciones, automoción, agricultura, construcción y sectores energéticos, lo que extiende la influencia de Pekín, y no sólo a nivel económico” (Russia Today, lunes 6).

El brasileño Fiori estima que se está asistiendo a una “revalorización geopolítica y geoeconómica del Caribe y de América del Sur como tableros relevantes de la competencia global entre Estados Unidos y China, y de la competencia regional de estos dos países con Brasil” (Carta Maior, 25-XII-14).

Para avalar esa afirmación esgrime el trabajo del principal geoestratega estadounidense, Nicholas Spykman. Más de la mitad de la obra de Spykman America’s Strategy in World Politics, publicada en 1942, está dedicada al papel que debe jugar la potencia en América Latina y en particular en Suramérica. El teórico divide la región en dos zonas: una “mediterránea”, que incluye a México, Centroamérica, el Caribe, Colombia y Venezuela, en la que la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada, una suerte de “mar cerrado” cuyas llaves pertenecen a Washington.

Por otro lado aparece la zona de influencia de los grandes estados del sur (Argentina, Brasil y Chile). Spykman apunta que si estos países se unieran para contrabalancear la hegemonía estadounidense, “deben ser respondidos mediante la guerra” (Valor, 29-I-14).

En los últimos años los países que impulsaron el Mercosur ampliado y la Unasur, básicamente Brasil, Argentina y Venezuela, entraron en la “línea de tiro de Estados Unidos”, que no puede aceptar que un proyecto convencional de integración económica (como fue el Mercosur en sus inicios) se transforme en un bloque político liderado por Brasil “con el objetivo de impedir toda intervención externa en América del Sur”.

La alianza de Brasil con China, India y Rusia en los Brics, y de Argentina y Venezuela con China y Rusia es otra línea roja para Washington. Que esas alianzas no pasen a mayores es un objetivo central de la política estadounidense. Máxime cuando sobre todo Brasil, pero también Argentina y Venezuela, se involucraron en un conflicto lejano, como el de Oriente Medio, condenando la ofensiva de Israel en la Franja de Gaza en agosto y setiembre de 2014 y tomando distancia del bloqueo a Irán (Carta Maior). Cortarles las alas, de eso se trata.