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sábado, 16 de mayo de 2015

EE.UU busca resolver la desobediencia latinoamericana, para eso apuesta a militarizar a sus aliados para desde alli atacar a los gobiernos indeseables apostando a la desestalilizacion de la región de una manera moderada atravez de golpes blandos

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Barack Obama ha decidido ampliar su presencia militar en América Latina mediante el incremento de bases militares tras la alarma que le ha creado la cooperación de los países latinoamericanos con sus mayores adversarios, Rusia y China.
Las instalaciones en cuestión son las pequeñas bases llamadas 'Lily Pad Bases', cuya infraestructura está programada para ser expandida en el futuro, informa el portal Sputnik. Según el periodista y politólogo argentino Atilio Borón, actualmente EE.UU. ya cuenta con alrededor de 74 bases militares en Latinoamérica y el Caribe, 25 de las cuales "tienen rodeado militarmente a Brasil y otras 13 a Venezuela para tener el control sobre la Amazonía y el petróleo bolivariano".
De acuerdo con el estudio del centro de investigación política Heritage Foundation, titulado '2015 Index of US Military Strengh' ('Índice de la fuerza militar de EE.UU. 2015'), citado por el portal informativo Sputnik, actualmente Washington se encuentra en estado de alerta ya que "Rusia está logrando formar una asociación estratégica a través de la cooperación militar, venta de armamento, tratados comerciales e inclusive la participación en la lucha contra el narcotráfico en Latinoamérica".
El documento señala que la cooperación se realiza mayormente con los oponentes ideológicos de EE.UU., miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) como Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Venezuela. 
Por su parte, otro país considerado como una "alta amenaza" para EE.UU., China, también se está afianzando en la región, especialmente teniendo en cuenta sus planes para invertir 40.000 millones de dólares en la construcción del nuevo canal interoceánico en Nicaragua,destinado a convertirse en un rival del Canal de Panamá. Cabe señalar que las fuerzas armadas chinas también están llevando a cabo actividad militar en la región con su participación en maniobras con los países miembros del ALBA y Argentina.

viernes, 24 de abril de 2015

El "Comando Sur" de EE.UU. solo tiene un sentido, desestabilizar a América Latina

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El Comando Sur de Estados Unidos (USSOUTHCOM) ubicado en la localidad de Doral, Florida, es uno de los nueve Comandos de Combate unificados en el Departamento de la Defensa, responsable de brindar planes de contingencia y operaciones en América del Sur, Central y el Caribe. Tiene a su disposición una amplia gama de posibilidades para ser empleadas con ventaja sobre los países de la región, incluyendo el chantaje, evidencias difamatorias acumuladas por los servicios especiales norteamericanos, corruptelas habituales, como por ejemplo, la oferta de sobornos a funcionarios políticos y militares. La presencia militar la justifican por la necesidad de incrementar las actividades militares multinacionales y las operaciones de contingencia. La Base Aérea de Soto Cano, más conocida como Base Aérea Palmerola, es una base militar hondureña que ocupa una extensión de 8 kilómetros cuadrados al sur de Comayagua, es utilizada por los militares norteamericanos desde el año 1983 alberga a la Fuerza Conjunta de Tarea Bravo (JTF-B) la cual incluye a las ARFOR (Fuerzas del Ejército) a AFFOR (Fuerzas de la Fuerza Aérea), JSF (Fuerzas Conjuntas de Seguridad) y al Primer Batallón 228 del Regimiento del Aire que consiste en unos 18 aviones, un conjunto de helicópteros UH-60 Blackhawk y CH-47.
A los latinoamericanos todo el tiempo se les recuerda que las operaciones humanitarias realizadas por el JTF-B incluyen misiones de socorro tales como cuando el Huracán Stan en Guatemala el mes de octubre del 2005 y de apoyo como la Operación Respuesta Unificada en Haití el año 2010 cuando el país sufrió enormes daños a consecuencia de un terremoto.
Algunas cosas son silenciadas. Por ejemplo, Estados Unidos invadió a Panamá (Operación Causa Justa) en el mes de diciembre de 1989 con el pretexto de salvaguardar las vidas de ciudadanos norteamericanos y restaurar la democracia. El número de ciudadanos panameños muertos, no obstante, nunca es mencionado por los propagandistas norteamericanos.
La Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, ALBA es considerada como una amenaza geopolítica por Estados Unidos. Algunos miembros de la Alianza, tales como Venezuela, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Bolivia no están bajo el control de Washington. Estos países implementan políticas independientes y son considerados como enemigos de Estados Unidos. El gobierno de Obama ha lanzado una campaña subversiva sin precedentes contra el gobierno de estos estados. La expansión de la cooperación entre estos gobiernos y China provoca ataques de nervios en Washington. Con mucha frecuencia, los medios latinoamericanos ofrecen publicaciones en estilo guerra fría, por ejemplo: Rusia Hace Demostraciones de Fuerza en Centro y Sur América. Moscú de Manera Agresiva Restablece Influencia en América Latina. Militares Rusos Actúan de Manera Más Asertiva en el Caribe. Las amistosas visitas de unidades navales y de bombarderos estratégicos rusos se utilizan como pretexto para agudizar tensiones a través de los medios. Por ejemplo, uno de ellos informó el año pasado que un navío recolector de inteligencia se estaba desplazando en el Golfo de México y en las cercanías de la costa este de Estados Unidos.
Ancló en La Habana varias veces.
Luego la información fue complementada por una serie de acusaciones contra Rusia, incluyendo algunas en extremo disparatadas. Douglas Farah, conocido como portavoz del Pentágono y de la Agencia Central de Inteligencia, CIA declaró ante el Comité de Relaciones Exteriores para el Hemisferio Occidental del Senado el día 17 de marzo del 2015 “El gobierno de Maduro es el componente central de la actual empresa criminal que involucra a varios estados y que es llevada a cabo conjuntamente con Irán y la creciente presencia de Rusia, cuyo principal objetivo estratégico es aferrarse al poder por cualquier medio posible y causar daño a Estados Unidos y a sus aliados.” (1)
El gobierno de Obama es particularmente hostil hacia el gobierno de Venezuela. Abriga la esperanza que la caída de Nicolás Maduro desate una reacción en cadena entre los estados que componen el ALBA. En el mes de diciembre de 2014 el presidente Obama firmó el Acta de Venezuela por la Defensa de los Derechos Humanos y de la Sociedad Civil de 2014 promulgándola como ley. A través de esta, impuso sanciones dirigidas a ciertos individuos de Venezuela supuestamente responsables de violaciones a los derechos humanos durante las protestas contra el gobierno el años 2014. Más de diez millones de personas a través del mundo han puesto sus firmas en protesta contra el Acta. Algún tiempo ha transcurrido desde que el presidente Obama emitió el decreto de fecha 9 de marzo de 2015 declarando a Venezuela como amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, sancionando a siete individuos y expresando su preocupación en torno al tratamiento del gobierno venezolano a los opositores políticos.
Según el decreto los siete individuos identificados en la orden, tendrán sus propiedades e intereses en Estados Unidos bloqueados o congelados y a ellos se les negará la entrada al territorio de Estados Unidos. Los ciudadanos norteamericanos también tendrán prohibición de hacer negocios con ellos.
Habitualmente funcionarios de gobierno norteamericanos acusan a Venezuela de violaciones a los derechos humanos, de militarización del país, represión a los medios independientes y a las organizaciones no gubernamentales. Estos funcionarios pronostican el inminente colapso de Venezuela regida por el gobierno de Maduro. El jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el general John Kelly, dijo el 9 de marzo pasado durante una audiencia en el Senado que Venezuela estaba “cerca del colapso y de la implosión” debido a “su triste situación económica.”
El general norteamericano se refirió a la “triste caída” de Venezuela en una “atrofia económica” causada por la inflación y la escasez de algunos productos de primera necesidad. Como anfitrión de la Cumbre de la Seguridad Energética del Caribe en enero pasado, el vicepresidente Joe Biden, dijo que los días de Nicolás Maduro en el poder estaban contados y que los problemas económicos de Venezuela harían que ella suspendiera la venta de petróleo con descuento.
El Comando Sur aumenta su presencia en la región mientras la alharaca se alza a consecuencia de los esfuerzos propagandísticos. Estados Unidos cuenta con un considerable potencial militar en América Latina. Instalaciones militares norteamericanas se encuentran en Costa Rica (Liberia), El Salvador (Comalapa), Puerto Rico (Roosevelt), Curazao (Hato Rey) y en Cuba (Guantánamo). Y la lista sigue.
En el pasado mes de enero, la República Dominicana firmó un pacto de reciprocidad con Estados Unidos con el objeto de ampliar la cooperación con personal militar norteamericano estacionado temporalmente en el país caribeño. El acuerdo fue firmado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Navarro y el embajador norteamericano, James W. Brewster. A la ceremonia asistió el Ministro de la Defensa dominicano, William Muñoz Delgado y el General John Kelly, jefe del Comando Sur de Estados Unidos. John Kelly, figura central en la ceremonia estaba radiante. Según el embajador Brewster, el personal norteamericano en la República Dominicana participará en los programas de entrenamiento, ejercicios militares, operaciones humanitarias y otras actividades. Andrés Navarro dijo que el acuerdo le brindará al personal militar y civil norteamericano en misiones temporales, arreglos expeditos para visitas, ejercicios y otras actividades. “El gobierno de la República Dominicana reconoce el valor de los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos a través del Comando Sur en la ardua tarea de combatir el narcotráfico, operaciones de seguridad y de inteligencia y apoyo a actividades similares en el país y en nuestra región, lo cual demuestra una vez más que los vínculos de amistad entre nuestros países,” dijo Navarro.
A fines del mes de marzo, un contingente adicional de militares norteamericanos llegó al Perú. Actualmente, hay por lo menos tres mil quinientos soldados norteamericanos estacionados en Perú. Formalmente, la misión consiste en brindar apoyo a los militares peruanos en su lucha contra Sendero Luminoso (organización insurgente de guerrilla maoísta) y contra el narcotráfico. El personal militar norteamericano está especialmente activo en las áreas cercanas a la frontera entre Perú y Bolivia, Ecuador y Brasil. Analistas políticos peruanos sostienen que el presidente del Perú, Ollanta Humala, no es capaz de oponerse a Estados Unidos en sus esfuerzos por aumentar su presencia militar en el país.
Las noticias sobre la base aérea norteamericana en Honduras han sido notorias últimamente. Las autoridades militares hondureñas anunciaron el 27 de marzo pasado que unos 250 marines de la Fuerza de Tarea de Propósito Especial Aire-Tierra, llegarán pronto y se estacionarán en la base aérea de Estados Unidos en Soto Cano agregándose a los 600 efectivos estacionados allí anteriormente.
Equipados con catamaranes JHSV Spearhead de alta velocidad, por lo menos cuatro helicópteros CH-53E Super Stallion y posiblemente vehículos de despegue vertical MV-22 de rotor inclinado y tanqueros KC-130 Hércules como parte de la Fuerza de Tarea de Propósito Especial Aire-Tierra-Sur. La versión oficial sobre su misión es “llevar a cabo entrenamiento de fuerzas en la región, misiones de asistencia humanitaria y operaciones anti narcotráfico.” Está planificado para el futuro cercano ampliar las capacidades de transporte de la agrupación.
Eso es lo que el General de la Marina, John Kelly mencionó en la Conferencia de Seguridad Regional Centro Americana 2015 celebrada en Tegucigalpa el pasado 25 de marzo. El evento reunió a representantes de Colombia, Honduras, México, Guatemala, Panamá, República Dominicana, Chile, Costa Rica y otros estados de América Latina. El general hizo hincapié en que la creación de la fuerza era un paso necesario para mantener la capacidad de respuesta oportuna en situaciones de contingencia en la región.
El Secretario General de la Unión de Naciones Sur Americanas, UNASUR, Ernesto Samper, señaló que los países latinoamericanos deben discutir el retiro de sus territorios de todas las bases militares de Estados Unidos. Según él, el problema debería ser discutido en la séptima Cumbre de las Américas en Panamá pautada para el 10 y 11 del corriente. El secretario general de UNASUR sugiere que la cumbre sería una buena ocasión para “reevaluar las relaciones entre Estados Unidos y América del Sur.” “Un buen punto en la nueva agenda de las relaciones (en América Latina) sería la eliminación de las bases militares de Estados Unidos”, hizo hincapié el ex presidente de Colombia a la agencia de noticias EFE. Samper agregó que las bases son “un remanente de los días de la Guerra Fría y otras contradicciones.”
La próxima cumbre difícilmente va a influir en los planes estratégicos del SOUTHCOM. Durante una audiencia en el Congreso el día 12 de marzo del 2015 el General John Kelly dijo que “Rusia está aplicando una proyección de poder con la intención de erosionar la influencia norteamericana en el Hemisferio Occidental…. Rusia ha cortejado a Cuba a Venezuela y a Nicaragua para tener acceso a puertos y bases aéreas para el reabastecimiento de sus unidades navales y bombarderos estratégicos que operan en el Hemisferio Occidental.”
Estados Unidos implementa una política que apunta hacia el retorno de la Guerra Fría al Hemisferio Occidental. Estados Unidos hará lo mejor que pueda para contrarrestar el proceso de integración que se está dando en América Latina, especialmente en el campo de la cooperación militar. La interacción y la integración final de lo militar del ALBA y de la UNASUR es uno de los problemas más agudos de la agenda.
Venezuela es un claro ejemplo. En el mes de marzo unos 80 mil militares y unos 20 mil civiles participaron en lo que el gobierno denominó la “Operación Escudo Bolivariano”. El gobierno venezolano considera que la unión cívico-militar debe ser la piedra angular de su política nacional. El ejercicio se montó con el objeto de incrementar la capacidad para repeler una agresión de parte de Estados Unidos, si fuera necesario. “Venezuela no es, ni será una Libia, ni un Irak, Venezuela es Venezuela, una tierra de paz y nosotros queremos que se mantenga así,” indicó el Presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Unidades navales de Venezuela y Rusia realizarán el ejercicio VenRus-2015 durante la segunda mitad del año en el Mar Caribe. Un grupo de unidades navales de combate de la Flora Rusa del Mar del Norte, incluyendo al crucero misilístico nuclear “Peter El Grande” como buque insignia participará en el ejercicio de entrenamiento.

sábado, 11 de abril de 2015

EE.UU. no pierde las mañas, aunque intente dar señales de que su política sobre Latinoamerica cambio; su verdadera intención sigue siendo desestabilizadora

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La Cumbre de las Américas debía estar marcada por Barack Obama y Raúl Castro junto como símbolo del fin de más de medio siglo de enfrentamiento. Pero irrumpió “el caso Venezuela” para recordar que el viejo tío, aun debilitado y atacado en su patio trasero por potencias de creciente poderío, como China, no pierde las mañas.

En la política exterior de Washington llegó el momento “destituyente” de los gobiernos progresistas que le resultan más incómodos. Los caminos para ello serán muy variados, aunque parece por el momento descartado que se repitan operaciones tan abiertas como las recientes contra Manuel Zelaya y Fernando Lugo en Honduras y Paraguay, o el más lejano intento de golpe contra Hugo Chávez de 2002 (con designación previa de presidente bendecido en Washington incluida). La enormemente mayoritaria reacción latinoamericana a la declaración del presidente Barack Obama de que Venezuela es una amenaza a la seguridad de su país habría llevado a que la superpotencia se incline, en este caso, por tomar caminos laterales, usando a algunos gobiernos que para la opiniónpública suenan como progresistas como punta de lanza contra Caracas. Quizá algo de eso persiga Obama al pedir una reunión bilateral con sus pares de Costa Rica, Chile y Uruguay durante la cumbre.
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El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, por lo pronto, acaba de destituir a su embajador en Caracas, Federico Picado, por decir que “en Venezuela hay una amplia libertad de prensa”, lo que el diplomático demostró enseñando los diarios antichavistas que se venden en los quioscos (Tiempo, 26-III-15). “En los puestos de venta me encuentro con periódicos y revistas cuyos contenidos expresan todo el arco iris posible de posiciones políticas e ideológicas”, había dicho Picado cuando le preguntaron su opinión acerca de la “dictadura chavista”.

“En Costa Rica hay una norma que prohíbe al personal emitiropiniones sobre temas de relaciones internacionales o asuntos internos del país receptor que no hayan sido previamente consultadas. Es una norma que afecta a todos los funcionarios del servicio exterior, y con ella se trata de evitar que se ponga al país en situaciones incómodas”, dijo el canciller Manuel González al justificar la destitución del embajador. Al mismo tiempo González acusaba a Rusia de desestabilizar Centroamérica por su venta de armas a Nicaragua (La Nación, 27-III-15). Alineamiento, que le dicen. Algo de este tipo es lo que es probable que Obama busque al reunirse esta semana en Panamá con la chilena Michelle Bachelet y el uruguayo Tabaré Vázquez. Las declaraciones del canciller Rodolfo Nin Novoa indican, al menos, que en tierras orientales el camino está abonado.

Romper el cerco

Pero lo cierto es que la superpotencia está aislada en cuestiones centrales, en gran medida como consecuencia del tironeo interno entre republicanos y demócratas, que neutraliza cualquier proyecto común para adecuarse a la nueva realidad. Una nueva realidad que dice que en su patio trasero Estados Unidos cuenta con una competencia inesperada apenas unos pocos años atrás: la de la República Popular China. Esa parálisis está facilitando el éxito de las iniciativas chinas en esta región. Demócratas y republicanos coinciden en un punto, sin embargo: América Latina es la zona del planeta más importante para la supervivencia de Estados Unidos como superpotencia. Y para ello se hace esencial mantenerla como coto exclusivo, sin injerencias extracontinentales y bloqueando la posibilidad de que varios países del área trabajen en una misma dirección, o sea: impidiendo cualquier manifestación de independencia.

Como recuerda José Luis Fiori, profesor de economía política internacional en la Universidad Federal de Rio de Janeiro, las sanciones estadounidenses a Venezuela están ligadas a “un movimiento profundo, casi telúrico, cada vez más religioso, fanático y agresivo, en la sociedad, pero con una repercusión cada vez más mesiánica e intervencionista, en el campo de la política exterior de Estados Unidos” (Carta Maior, 7-XI-14).

China, China, China

“El mes pasado puede ser recordado como el momento en que Estados Unidos perdió su papel como garante del sistema económico global”, escribió semanas atrás Lawrence Summers, secretario del Tesoro entre 1999 y 2001 y asesor económico del presidente Barack Obama entre 2009 y 2010 (The Washington Post, 5-III-15). Summers se refería al fracaso de Washington en su intento de convencer a sus aliados más tradicionales de que no se unieran al Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (Aiib, por sus siglas en inglés) promovido por China.

El éxito chino en las relaciones internacionales no deja de sorprender, tanto por la rapidez de sus avances como por su contundencia. La creación del Aiib representa la más potente irrupción del país asiático en el mundo. Los anuncios de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Australia y Brasil de que se unirán a esta institución, que se estima puede llegar a sustituir el papel del FMI y el Banco Mundial, sorprendieron a Washington y son una muestra de la creciente influencia de la potencia emergente.

A través del nuevo banco, China invita al mundo a invertir en los corredores económicos trasnacionales que unirán Asia y Europa a través de una amplia red de conectividad financiera y de negocios. Los miembros fundadores del banco son 45 países asiáticos –China, India, Singapur e Indonesia entre ellos–, pero a diferencia de las instituciones creadas en Bretton Woods, los votos de cada uno de ellos son proporcionales a su PBI. “Está emergiendo una arquitectura financiera global influenciada por China”, sostiene el think tank Consejo Indio de Relaciones Globales (gatewayhouse.in, miércoles 1). “La infraestructura es a China en el siglo XXI lo que el comercio fue a Estados Unidos en el siglo XX”, agrega.

La incorporación de Gran Bretaña al banco asiático levantó fuertes críticas de la Casa Blanca, quizá porque fue el primer país aliado en hacerlo. Pero a esa deserción siguieron otras. Hasta Israel, un aliado incondicional de Washington, decidió incorporarse al AIIB. “Su adhesión permitirá a Tel Aviv la integración de las compañías israelíes en diferentes proyectos de infraestructura financiados por el banco asiático”, dice el comunicado publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel (Russia Today, sábado 4).

En paralelo, el avance de la internacionalización del yuan resulta imparable. El economista Ariel Noyola recuerda que “hace apenas cuatro años, un pequeño grupo de 900 instituciones bancarias realizaban operaciones en yuanes. A finales de 2014, el número aumentó a más de 10 mil entidades” (Russia Today, 31-III-15). La presidenta del FMI, Christine Lagarde, anunció a fines de marzo la inclusión del yuan en los “derechos especiales de giro” (activos de reserva internacional creados en la década del 60 para complementar las reservas de los bancos centrales), de los que esa moneda estaba excluida por el veto que ejerce Estados Unidos.

En consecuencia, China avanza de modo incontenible en todos los frentes, arrastrando aliados, agujereando la arquitectura financiera global, desbaratando planes largamente pergeñados. Pero cuando Pekín ingresa con fuerza en el patio trasero, la cosa se complica. China anunció planes para invertir 250.000 millones de dólares en la próxima década en América Latina. Estados Unidos tiembla.

Zona de exclusión

La penúltima edición de la revista Military Review, que refleja los puntos de vista del Pentágono, contiene un largo artículo titulado “La aparición de China en las Américas” (1). El trabajo, redactado por Evan Ellis, profesor en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela Superior de Guerra del Ejército, analiza los impactos que la presencia china tiene para los intereses estadounidenses.

En primer lugar, sostiene que el ostensible aumento del comercio y de las inversiones chinas “está transformando la infraestructura física” de la región, obras que tienen “implicaciones estratégicas”, como los corredores bioceánicos, la ampliación y modernización de puertos y la construcción de “un segundo canal a través de Nicaragua y la potencial carretera o ‘canal seco’ y enlaces ferroviarios propuestos por Honduras, Guatemala y Colombia”.

En segundo lugar, las viejas instituciones o instancias políticas regionales, como la OEA o la propia Cumbre de las Américas, han ido perdiendo importancia en beneficio de la Unasur o la CELAC, organismos “que expresamente excluyen a Estados Unidos”. En paralelo, la revista apunta que el éxito económico de China “ha socavado los argumentos de Estados Unidos en cuanto a que lademocracia al estilo occidental y los mercados libres son las mejores vías para el desarrollo y la prosperidad”.

En tercer lugar, el análisis de Military Review considera que “la seguridad de Estados Unidos se ve afectada por el financiamiento, inversión y comercio de China con regímenes que buscan la independencia de los sistemas occidentales penales y de responsabilidad contractual, tal como ha ocurrido en diferentes grados con los países del ALBA”. China puede usar las infraestructuras que construye contra Estados Unidos para presionar a los países a fin de que le nieguen a la superpotencia el “acceso a bases, recursos, inteligencia o apoyo político”.

Ahora, razona el Pentágono, la influencia de Estados Unidos en la región está siendo socavada por “la disponibilidad de China como una alternativa al mercado de exportación, fuente de préstamos e inversión” (Military Review, enero-febrero de 2015).

El detalle está en la palabra “alternativa”. A diferencia de lo que sucedía en las décadas de 1960 y 1970, ahora los gobiernos disidentes del imperio pueden recurrir a otros países para resolver sus problemas.

Asegurar el patio trasero

El año pasado los bancos chinos prestaron a los países latinoamericanos más dinero que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo sumados. Por países, Venezuela fue el mayor receptor de préstamos chinos, y también uno de los mayores destinos de la inversión del gigante asiático en la zona, sobre todo para las explotaciones petroleras y la creación de infraestructuras.

En Argentina la petrolera china Sinopec acaba de firmar un acuerdo de colaboración con YPF, explota el yacimiento de Vaca Muerta y participa en la expansión de redes ferroviarias y del metro de Buenos Aires. En Brasil, Sinopec se hizo con el 30 por ciento de la portuguesa Galp y el 40 por ciento de la española Repsol. Se calcula que China domina ya un tercio del sector minero peruano, con fuerte presencia en la extracción de cobre. “En toda la región las compañías chinas desarrollan proyectos de telecomunicaciones, automoción, agricultura, construcción y sectores energéticos, lo que extiende la influencia de Pekín, y no sólo a nivel económico” (Russia Today, lunes 6).

El brasileño Fiori estima que se está asistiendo a una “revalorización geopolítica y geoeconómica del Caribe y de América del Sur como tableros relevantes de la competencia global entre Estados Unidos y China, y de la competencia regional de estos dos países con Brasil” (Carta Maior, 25-XII-14).

Para avalar esa afirmación esgrime el trabajo del principal geoestratega estadounidense, Nicholas Spykman. Más de la mitad de la obra de Spykman America’s Strategy in World Politics, publicada en 1942, está dedicada al papel que debe jugar la potencia en América Latina y en particular en Suramérica. El teórico divide la región en dos zonas: una “mediterránea”, que incluye a México, Centroamérica, el Caribe, Colombia y Venezuela, en la que la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada, una suerte de “mar cerrado” cuyas llaves pertenecen a Washington.

Por otro lado aparece la zona de influencia de los grandes estados del sur (Argentina, Brasil y Chile). Spykman apunta que si estos países se unieran para contrabalancear la hegemonía estadounidense, “deben ser respondidos mediante la guerra” (Valor, 29-I-14).

En los últimos años los países que impulsaron el Mercosur ampliado y la Unasur, básicamente Brasil, Argentina y Venezuela, entraron en la “línea de tiro de Estados Unidos”, que no puede aceptar que un proyecto convencional de integración económica (como fue el Mercosur en sus inicios) se transforme en un bloque político liderado por Brasil “con el objetivo de impedir toda intervención externa en América del Sur”.

La alianza de Brasil con China, India y Rusia en los Brics, y de Argentina y Venezuela con China y Rusia es otra línea roja para Washington. Que esas alianzas no pasen a mayores es un objetivo central de la política estadounidense. Máxime cuando sobre todo Brasil, pero también Argentina y Venezuela, se involucraron en un conflicto lejano, como el de Oriente Medio, condenando la ofensiva de Israel en la Franja de Gaza en agosto y setiembre de 2014 y tomando distancia del bloqueo a Irán (Carta Maior). Cortarles las alas, de eso se trata.

Nota
(1) Military Review, publicada por US Army Combined Arms Center (Usacac), Fort Leavenworth, enero-febrero 2015, págs 66-78.

– Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada. Integrante del Consejo de ALAI.

URL de este artículo: http://www.alainet.org/es/articulo/168853
El momento destituyente
Estados Unidos contra América Latina

Raúl Zibechi

ALAI AMLATINA, 10/04/2015.-  La Cumbre de las Américas debía estar marcada por Barack Obama y Raúl Castro junto como símbolo del fin de más de medio siglo de enfrentamiento. Pero irrumpió “el caso Venezuela” para recordar que el viejo tío, aun debilitado y atacado en su patio trasero por potencias de creciente poderío, como China, no pierde las mañas.

En la política exterior de Washington llegó el momento “destituyente” de los gobiernos progresistas que le resultan más incómodos. Los caminos para ello serán muy variados, aunque parece por el momento descartado que se repitan operaciones tan abiertas como las recientes contra Manuel Zelaya y Fernando Lugo en Honduras y Paraguay, o el más lejano intento de golpe contra Hugo Chávez de 2002 (con designación previa de presidente bendecido en Washington incluida). La enormemente mayoritaria reacción latinoamericana a la declaración del presidente Barack Obama de que Venezuela es una amenaza a la seguridad de su país habría llevado a que la superpotencia se incline, en este caso, por tomar caminos laterales, usando a algunos gobiernos que para la opinión pública suenan como progresistas como punta de lanza contra Caracas. Quizá algo de eso persiga Obama al pedir una reunión bilateral con sus pares de Costa Rica, Chile y Uruguay durante la cumbre.

El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, por lo pronto, acaba de destituir a su embajador en Caracas, Federico Picado, por decir que “en Venezuela hay una amplia libertad de prensa”, lo que el diplomático demostró enseñando los diarios antichavistas que se venden en los quioscos (Tiempo, 26-III-15). “En los puestos de venta me encuentro con periódicos y revistas cuyos contenidos expresan todo el arco iris posible de posiciones políticas e ideológicas”, había dicho Picado cuando le preguntaron su opinión acerca de la “dictadura chavista”.

“En Costa Rica hay una norma que prohíbe al personal emitir opiniones sobre temas de relaciones internacionales o asuntos internos del país receptor que no hayan sido previamente consultadas. Es una norma que afecta a todos los funcionarios del servicio exterior, y con ella se trata de evitar que se ponga al país en situaciones incómodas”, dijo el canciller Manuel González al justificar la destitución del embajador. Al mismo tiempo González acusaba a Rusia de desestabilizar Centroamérica por su venta de armas a Nicaragua (La Nación, 27-III-15). Alineamiento, que le dicen. Algo de este tipo es lo que es probable que Obama busque al reunirse esta semana en Panamá con la chilena Michelle Bachelet y el uruguayo Tabaré Vázquez. Las declaraciones del canciller Rodolfo Nin Novoa indican, al menos, que en tierras orientales el camino está abonado.

Romper el cerco

Pero lo cierto es que la superpotencia está aislada en cuestiones centrales, en gran medida como consecuencia del tironeo interno entre republicanos y demócratas, que neutraliza cualquier proyecto común para adecuarse a la nueva realidad. Una nueva realidad que dice que en su patio trasero Estados Unidos cuenta con una competencia inesperada apenas unos pocos años atrás: la de la República Popular China. Esa parálisis está facilitando el éxito de las iniciativas chinas en esta región. Demócratas y republicanos coinciden en un punto, sin embargo: América Latina es la zona del planeta más importante para la supervivencia de Estados Unidos como superpotencia. Y para ello se hace esencial mantenerla como coto exclusivo, sin injerencias extracontinentales y bloqueando la posibilidad de que varios países del área trabajen en una misma dirección, o sea: impidiendo cualquier manifestación de independencia.

Como recuerda José Luis Fiori, profesor de economía política internacional en la Universidad Federal de Rio de Janeiro, las sanciones estadounidenses a Venezuela están ligadas a “un movimiento profundo, casi telúrico, cada vez más religioso, fanático y agresivo, en la sociedad, pero con una repercusión cada vez más mesiánica e intervencionista, en el campo de la política exterior de Estados Unidos” (Carta Maior, 7-XI-14).

China, China, China

“El mes pasado puede ser recordado como el momento en que Estados Unidos perdió su papel como garante del sistema económico global”, escribió semanas atrás Lawrence Summers, secretario del Tesoro entre 1999 y 2001 y asesor económico del presidente Barack Obama entre 2009 y 2010 (The Washington Post, 5-III-15). Summers se refería al fracaso de Washington en su intento de convencer a sus aliados más tradicionales de que no se unieran al Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (Aiib, por sus siglas en inglés) promovido por China.

El éxito chino en las relaciones internacionales no deja de sorprender, tanto por la rapidez de sus avances como por su contundencia. La creación del Aiib representa la más potente irrupción del país asiático en el mundo. Los anuncios de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Australia y Brasil de que se unirán a esta institución, que se estima puede llegar a sustituir el papel del FMI y el Banco Mundial, sorprendieron a Washington y son una muestra de la creciente influencia de la potencia emergente.

A través del nuevo banco, China invita al mundo a invertir en los corredores económicos trasnacionales que unirán Asia y Europa a través de una amplia red de conectividad financiera y de negocios. Los miembros fundadores del banco son 45 países asiáticos –China, India, Singapur e Indonesia entre ellos–, pero a diferencia de las instituciones creadas en Bretton Woods, los votos de cada uno de ellos son proporcionales a su PBI. “Está emergiendo una arquitectura financiera global influenciada por China”, sostiene el think tank Consejo Indio de Relaciones Globales (gatewayhouse.in, miércoles 1). “La infraestructura es a China en el siglo XXI lo que el comercio fue a Estados Unidos en el siglo XX”, agrega.

La incorporación de Gran Bretaña al banco asiático levantó fuertes críticas de la Casa Blanca, quizá porque fue el primer país aliado en hacerlo. Pero a esa deserción siguieron otras. Hasta Israel, un aliado incondicional de Washington, decidió incorporarse al AIIB. “Su adhesión permitirá a Tel Aviv la integración de las compañías israelíes en diferentes proyectos de infraestructura financiados por el banco asiático”, dice el comunicado publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel (Russia Today, sábado 4).

En paralelo, el avance de la internacionalización del yuan resulta imparable. El economista Ariel Noyola recuerda que “hace apenas cuatro años, un pequeño grupo de 900 instituciones bancarias realizaban operaciones en yuanes. A finales de 2014, el número aumentó a más de 10 mil entidades” (Russia Today, 31-III-15). La presidenta del FMI, Christine Lagarde, anunció a fines de marzo la inclusión del yuan en los “derechos especiales de giro” (activos de reserva internacional creados en la década del 60 para complementar las reservas de los bancos centrales), de los que esa moneda estaba excluida por el veto que ejerce Estados Unidos.

En consecuencia, China avanza de modo incontenible en todos los frentes, arrastrando aliados, agujereando la arquitectura financiera global, desbaratando planes largamente pergeñados. Pero cuando Pekín ingresa con fuerza en el patio trasero, la cosa se complica. China anunció planes para invertir 250.000 millones de dólares en la próxima década en América Latina. Estados Unidos tiembla.

Zona de exclusión

La penúltima edición de la revista Military Review, que refleja los puntos de vista del Pentágono, contiene un largo artículo titulado “La aparición de China en las Américas” (1). El trabajo, redactado por Evan Ellis, profesor en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela Superior de Guerra del Ejército, analiza los impactos que la presencia china tiene para los intereses estadounidenses.

En primer lugar, sostiene que el ostensible aumento del comercio y de las inversiones chinas “está transformando la infraestructura física” de la región, obras que tienen “implicaciones estratégicas”, como los corredores bioceánicos, la ampliación y modernización de puertos y la construcción de “un segundo canal a través de Nicaragua y la potencial carretera o ‘canal seco’ y enlaces ferroviarios propuestos por Honduras, Guatemala y Colombia”.

En segundo lugar, las viejas instituciones o instancias políticas regionales, como la OEA o la propia Cumbre de las Américas, han ido perdiendo importancia en beneficio de la Unasur o la CELAC, organismos “que expresamente excluyen a Estados Unidos”. En paralelo, la revista apunta que el éxito económico de China “ha socavado los argumentos de Estados Unidos en cuanto a que la democracia al estilo occidental y los mercados libres son las mejores vías para el desarrollo y la prosperidad”.

En tercer lugar, el análisis de Military Review considera que “la seguridad de Estados Unidos se ve afectada por el financiamiento, inversión y comercio de China con regímenes que buscan la independencia de los sistemas occidentales penales y de responsabilidad contractual, tal como ha ocurrido en diferentes grados con los países del ALBA”. China puede usar las infraestructuras que construye contra Estados Unidos para presionar a los países a fin de que le nieguen a la superpotencia el “acceso a bases, recursos, inteligencia o apoyo político”.

Ahora, razona el Pentágono, la influencia de Estados Unidos en la región está siendo socavada por “la disponibilidad de China como una alternativa al mercado de exportación, fuente de préstamos e inversión” (Military Review, enero-febrero de 2015).

El detalle está en la palabra “alternativa”. A diferencia de lo que sucedía en las décadas de 1960 y 1970, ahora los gobiernos disidentes del imperio pueden recurrir a otros países para resolver sus problemas.

Asegurar el patio trasero

El año pasado los bancos chinos prestaron a los países latinoamericanos más dinero que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo sumados. Por países, Venezuela fue el mayor receptor de préstamos chinos, y también uno de los mayores destinos de la inversión del gigante asiático en la zona, sobre todo para las explotaciones petroleras y la creación de infraestructuras.

En Argentina la petrolera china Sinopec acaba de firmar un acuerdo de colaboración con YPF, explota el yacimiento de Vaca Muerta y participa en la expansión de redes ferroviarias y del metro de Buenos Aires. En Brasil, Sinopec se hizo con el 30 por ciento de la portuguesa Galp y el 40 por ciento de la española Repsol. Se calcula que China domina ya un tercio del sector minero peruano, con fuerte presencia en la extracción de cobre. “En toda la región las compañías chinas desarrollan proyectos de telecomunicaciones, automoción, agricultura, construcción y sectores energéticos, lo que extiende la influencia de Pekín, y no sólo a nivel económico” (Russia Today, lunes 6).

El brasileño Fiori estima que se está asistiendo a una “revalorización geopolítica y geoeconómica del Caribe y de América del Sur como tableros relevantes de la competencia global entre Estados Unidos y China, y de la competencia regional de estos dos países con Brasil” (Carta Maior, 25-XII-14).

Para avalar esa afirmación esgrime el trabajo del principal geoestratega estadounidense, Nicholas Spykman. Más de la mitad de la obra de Spykman America’s Strategy in World Politics, publicada en 1942, está dedicada al papel que debe jugar la potencia en América Latina y en particular en Suramérica. El teórico divide la región en dos zonas: una “mediterránea”, que incluye a México, Centroamérica, el Caribe, Colombia y Venezuela, en la que la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada, una suerte de “mar cerrado” cuyas llaves pertenecen a Washington.

Por otro lado aparece la zona de influencia de los grandes estados del sur (Argentina, Brasil y Chile). Spykman apunta que si estos países se unieran para contrabalancear la hegemonía estadounidense, “deben ser respondidos mediante la guerra” (Valor, 29-I-14).

En los últimos años los países que impulsaron el Mercosur ampliado y la Unasur, básicamente Brasil, Argentina y Venezuela, entraron en la “línea de tiro de Estados Unidos”, que no puede aceptar que un proyecto convencional de integración económica (como fue el Mercosur en sus inicios) se transforme en un bloque político liderado por Brasil “con el objetivo de impedir toda intervención externa en América del Sur”.

La alianza de Brasil con China, India y Rusia en los Brics, y de Argentina y Venezuela con China y Rusia es otra línea roja para Washington. Que esas alianzas no pasen a mayores es un objetivo central de la política estadounidense. Máxime cuando sobre todo Brasil, pero también Argentina y Venezuela, se involucraron en un conflicto lejano, como el de Oriente Medio, condenando la ofensiva de Israel en la Franja de Gaza en agosto y setiembre de 2014 y tomando distancia del bloqueo a Irán (Carta Maior). Cortarles las alas, de eso se trata.

miércoles, 14 de enero de 2015

Con la aplicación del mecanismo de retirada activa de oro artificialmente bajo en el mercado de Occidente, a cambio de otro activo financiero artificialmente alto (dólares estadounidenses), Putin ha iniciado la cuenta atrás de la hegemonía mundial del petrodólar.

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Ante la sucesión de acontecimientos en el plano económico internacional, creemos oportuno poner al alcance del lector en español la visión magistral que el analista ruso Dmitry Kalinichenko expuso en un reciente artículo sobre la guerra económica que ha estallado entre Rusia (y demás potencias del BRICS), y los EEUU (y sus aliados).
Como se sabe, el petróleo ha caído por debajo de los 70 dólares el barril por primera vez desde junio de 2010. Solo el día de Acción de Gracias en EEUU cayó un 6% en 24 horas. El precio del crudo se ha reducido más del 25% en los últimos 50 días de negociación. La gente está contenta de que la gasolina esté barata (sic), pero lo que está detrás es muy preocupante.
El portal Business Insider atribuyó la reciente caída en los precios del petróleo, entre otras cosas, a un exceso de oferta global. Pero esto es lo que la Reserva Federal quiere hacernos creer.
Acabando la Segunda Guerra Mundial, el petrodólar reemplazó al modelo estándar de precios basados en el oro en EEUU. El problema es que, actualmente, EEUU tiene una deuda aplastante, y el modelo estándar de precios basados en el oro lo abandonó hace mucho tiempo.
Hasta hace muy poco, si una nación quería comprar crudo tenía que comprar dólares a la Reserva Federal para completar la compra. Si se produce una desestabilización, ya sea en el precio del petróleo o en el valor del dólar, ambos se derrumban. Ante esto, los BRICS han hecho una gigantesca inversión en oro bajo el liderazgo de Putin.
Hace dos años China inició la compra de petróleo iraní en oro. India ha seguido el ejemplo, como también los rusos. Los días del “petrodólar” están contados; por tanto, también el respaldo al dólar. Los BRICS están negociando el oro entre ellos y todos van a abandonar el dólar a la vez. Si la Reserva Federal se derrumba, el holocausto económico resultante hará que EEUU sea una nación irreconocible dentro de poco tiempo. Y las más grandes fortunas del país se irán por el retrete de un día para otro.
Es en este contexto donde se enmarca el texto de Kalinichenko, comenzando por hacernos ver que las acusaciones occidentales contra Putin tradicionalmente se centran en el hecho de que sirvió en el KGB. Y añaden que es un hombre austero, autoritario y demás lindezas; muy del estilo de los corruptos dirigentes occidentales, para los que Putin tiene la culpa de todo. Sin embargo, curiosamente, nadie ha acusado a Putin de falta de inteligencia. Cualquier ataque contra Putin suele ir acompañado de un reconocimiento de su capacidad para el pensamiento analítico y para tomar de inmediato decisiones políticas y económicas claras y ajustadas. Los medios de comunicación occidentales a menudo comparan esto con la capacidad de Putin para jugar a una especie de ajedrez relámpago. La evolución reciente de la economía de EEUU -y Occidente en general- lleva a la conclusión de que, al menos en esta parte del juicio sobre Putin, los medios occidentales tienen toda la razón.
A pesar de la monserga triunfante de Fox News y CNN, hasta la fecha, la economía de Occidente, liderada por EEUU, ha caído en la trampa de Putin. La posibilidad de que Occidente salga de la actual crisis económica estructural no se ve por ningún sitio. Y cuanto Occidente más está tratando de escapar de esta trampa, menos remedios encuentra.
¿Qué es lo verdaderamente trágico de la situación de Occidente y EEUU? ¿Y por qué todos los medios de comunicación occidentales y los economistas occidentales silencian este aspecto, como si fuera un importante secreto militar? Vamos a tratar de entender la esencia de los acontecimientos en este momento desde el punto de vista de la economía, dejando de lado los aspectos morales y la geopolítica, tal como los expone Kalinichenko.
Después de darse cuenta de su fracaso en Ucrania, Occidente, encabezado por EEUU, estableció el objetivo de destruir la economía rusa a través de una caída de los precios del petróleo y, de paso, del gas, una de las principales fuentes de ingresos del presupuesto de Rusia y la principal fuente de reservas de oro.
La última vez que el gobierno de Reagan, junto al resto de Occidente, redujo los precios del petróleo consiguieron sus objetivos y provocaron el colapso de la URSS. Pero la historia ahora no se repite. En este momento, Occidente tiene enfrente a Putin, un judoka y jugador de ajedrez, que sabe utilizar las fuerzas del adversario para volverlas en su contra y atacar con un costo mínimo de sus propias fuerzas y recursos. La política real de Putin no se dirige a lo espectacular, sino a la eficiencia. Muy pocas personas entienden lo que Putin está haciendo en este momento. Y casi nadie sabe lo que va a hacer en el futuro.
Por mucho que pueda parecer extraño, la realidad es que ahora Putin vende petróleo y gas rusos sólo a cambio de oro físico.
Putin no lo grita a voces a todo el mundo. Y, por supuesto, sigue aceptando dólares como un medio provisional de pago. Pero de inmediato cambia todos los ingresos de la venta de petróleo y gas en dólares por oro físico. Para entender esto, basta con ver la dinámica de crecimiento en la estructura de las reservas de oro de Rusia y comparar estos datos con los ingresos en moneda rusos procedentes de las ventas de petróleo y gas para el mismo período.
En el tercer trimestre del presente año, la compra de oro físico por Rusia estaba en un máximo histórico, un nivel récord. En el tercer trimestre de este año Rusia ha comprado la increíble cantidad de 55 toneladas de oro. ¡Esto es más que lo que han comprado (según cifras oficiales) los bancos centrales de todo el mundo juntos!
En total, los bancos centrales de todo el mundo han comprado en el tercer trimestre de 2014 93 toneladas del metal precioso. Fue el decimoquinto trimestre consecutivo de las compras netas de oro de los bancos centrales. De las 93 toneladas de compras de oro de los bancos centrales de todo el mundo durante este período, 55 toneladas se fueron a Rusia.
 
No hace mucho tiempo los expertos británicos llegaron a la misma conclusión que se publicó hace unos años en un Dictamen del USGS. A saber: Europa no puede sobrevivir sin los suministros energéticos procedentes de Rusia. Lo que traducido quiere decir: “El mundo no puede sobrevivir si el saldo de la oferta energética mundial depende de los suministros de petróleo y gas de Rusia.”
Por lo tanto, todo el orden económico mundial construido en base a la hegemonía del petrodólar está en una situación catastrófica. Como Occidente no puede sobrevivir sin los suministros de petróleo y gas de Rusia, no puede evitar que el petróleo y gas de Rusia sea vendido a Occidente solo a cambio de oro físico.
Y Rusia puede hacerlo debido a los precios actuales del oro, presionado a la baja, por las buenas o por las malas, por el mismo Occidente. Es decir, gracias a unos precios del oro que se han reducido artificialmente por la FED para inflar artificialmente, a través de la manipulación del mercado, el poder adquisitivo del dólar estadounidense. Dato interesante: La supresión del departamento especial del Gobierno de los Estados Unidos – FSE (Fondo de Estabilización Cambiaria) reduce los precios del oro, con el fin de estabilizar el tipo de cambio del dólar estadounidense.
En el mundo financiero, se da por sentado el postulado de que el oro es el anti-dólar.
- En 1971, el presidente estadounidense Richard Nixon cerró la “ventana del oro”, poniendo fin al cambio dólar-oro, garantizado desde el año 1944 en los acuerdos de Bretton Woods.
- En 2014, el presidente ruso, Vladimir Putin, abrió una “ventana del oro”, sin prestar atención a lo que piensan y hablan de ello en Washington.
Ahora es Occidente quien tiene que realizar esfuerzos y dedicar recursos para suprimir el cambio oro con petróleo para, de esta manera, por un lado distorsionar la realidad económica existente a favor del dólar estadounidense, y por otro, intentar destruir la economía rusa que se niega a jugar el papel de vasallo obediente de Occidente.
En este momento, los activos como el oro y el petróleo se debilitaron artificialmente y se encuentran excesivamente infravalorados frente al dólar estadounidense. ¿Cuál es la consecuencia de ese enorme esfuerzo económico por parte de Occidente? Pues que Putin vende recursos energéticos rusos a cambio de los artificialmente reforzados dólares. Pero de  inmediato se compra oro, cuyo precio es artificialmente bajo frente al dólar estadounidense ¡gracias a los mismos esfuerzos de Occidente!
Hay otro punto interesante en la partida de Putin. Es el uranio que Rusia vende también en dólares. Por lo tanto, a cambio del petróleo, el gas y el uranio de Rusia, Occidente paga dólares estadounidenses  -cuyo valor está inflado artificialmente frente al petróleo- y Rusia compra oro, cuyo precio está reducido artificialmente por el mismo Occidente.  Putin utiliza el dólar sólo para cambiarlo por el oro físico de Occidente.
Esto es, realmente, una brillante táctica económica de Putin que pone a Occidente, encabezado por los EEUU, en la posición de esa serpiente agresiva que se va devorando a sí misma por su propia cola.
La idea de esta trampa económica contra Occidente probablemente no ha sido de Putin. Lo más probable es que la idea haya sido de su asesor sobre temas económicos, el  académico Glaziev. Por eso aparece Glaziev, funcionario del gobierno, junto con muchos hombres de negocios rusos, incluido por Washington en las listas de sancionados por Occidente. Para colmo, las ideas del académico Glaziev, brillantemente puestas en práctica por Putin, cuentan con el apoyo total de sus colegas de la China de Xi Jinping.
De particular interés en este contexto es la declaración de noviembre de la primera vicepresidente del  Banco Central de la Federación de Rusia, Ksenia Yudaeva, que hizo hincapié en que el Banco Central de Rusia puede utilizar el oro de sus reservas para pagar las importaciones si fuera necesario. Obviamente, en términos de sanciones por parte del mundo occidental, esta declaración va dirigida a los BRICS y especialmente a China. Para China, la voluntad de Rusia de pagar bienes con oro occidental es muy práctica. He aquí por qué:
China anunció recientemente su intención de aumentar sus reservas de oro expresadas en dólares estadounidenses. Teniendo en cuenta el creciente déficit comercial entre los EEUU y China (la actual diferencia es de cinco veces en favor de China), esta declaración se traduce en el lenguaje financiero como:“China deja de vender sus productos por dólares”. Y la pregunta no es si China se niega literalmente a vender sus bienes por dólares estadounidenses. China, por supuesto, seguirá aceptando dólares estadounidenses como un medio provisional de pago por sus bienes. Pero, tomando dólares, China inmediatamente buscará deshacerse de ellos y sustituir al dólar en la estructura de sus reservas por oro por otra cosa. Lo contrario carece de sentido para las autoridades monetarias de la República Popular China”. Es decir, China no va a comprar más de lo recaudado en dólares con el comercio con cualquier país.
Por lo tanto, China reemplazará todos los dólares que iba a recibir por sus productos no sólo de los EEUU sino también, en general, de todo el mundo por otra cosa, “no aumentar sus reservas de oro expresadas en dólares estadounidenses.” Y aquí surge la pregunta más interesante: ¿con qué piensa China reemplazar sus excedentes en dólares? ¿En qué tipo de moneda o activo? El análisis de la actual política monetaria de China muestra que lo más probable es que los dólares provenientes del comercio, o una parte significativa de ellos, China los reemplazará -y, de hecho, ya lo está haciendo- por oro.
Recientemente, en los medios han aparecido noticias que van en la dirección expuesta. Aprovechando la caída del precio del oro en el mercado mundial, el Banco Popular de China podría haber comprado grandes cantidades de este metal en un intento de diversificar sus reservas, sugieren expertos.
El Banco Popular de China asegura que las reservas de oro de la nación se sitúan en las 1.054 toneladas. Sin embargo, diversos analistas aseguran que el gigante asiático está comprando oro clandestinamente. Uno de ellos es Alasdair Macleod, columnista del sitio web Gold Money. En su opinión, la demanda de oro en China alcanzó en 2013 las 4.843 toneladas, casi cuatro veces la cantidad contabilizada oficialmente por la Asociación China del Oro.
Por su parte, el analista Koos Jansen subraya que la cantidad oficial de 1.054 toneladas de oro es una gran subestimación, como recoge el portal Want China Times. A su juicio, China se ha propuesto dominar el mercado aurífero y lo está logrando, sobre todo, gracias a los bancos centrales occidentales. Asimismo, indica que el país asiático ha importado entre 8.000 y 9.000 toneladas de oro desde 1995. Si esta cantidad se hubiera puesto bajo custodia del Banco Popular de China, la cifra oficial de reservas de oro de China estaría al mismo nivel que la de EEUU, agrega.
En este aspecto, las relaciones ruso-chinas son extremadamente buenas tanto para Moscú como para Pekín. Rusia compra bienes directamente de China con oro a su precio actual. Y China compra energía rusa con oro a su precio actual. En esta complicidad ruso-china están los productos chinos, la energía de Rusia, y el oro como medio de pago. Fuera de esta complicidad se ha quedado un actor: el dólar estadounidense, debido a que el dólar no es más que un instrumento financiero intermedio y entre los dos socios han decidido excluirlo.
El énfasis en el término “oro físico” se hace porque, a cambio de su energía, Rusia retira de Occidente oro, pero sólo en la forma de oro físico, en lugar de oro-papel. También lo hace China, retirando de Occidente oro físico como medio de pago para la entrega de sus productos.
Occidente esperaba que Rusia y China aceptarán como pago por su energía y todo tipo de bienes el llamado shitcoin (“oro papel”), pero Rusia y China no lo han aceptado como un medio de pago final y sólo están interesados ​​en el oro físico.
Con la aplicación del mecanismo de retirada activa de oro artificialmente bajo en el mercado de Occidente, a cambio de otro activo financiero artificialmente alto (dólares estadounidenses), Putin ha iniciado la cuenta atrás de la hegemonía mundial del petrodólar. Por lo tanto, Putin está poniendo a Occidente contra las cuerdas dentro de cualquier perspectiva económica positiva. Occidente puede dedicar sus esfuerzos y recursos para aumentar artificialmente el poder adquisitivo del dólar, bajar los precios del petróleo y reducir artificialmente la capacidad de compra de oro. El problema para Occidente es que las existencias de oro físico a su disposición no son ilimitadas. Por lo tanto, cuanto más devalúa el petróleo y el oro frente al dólar estadounidense, más rápidamente pierde el oro de sus reservas, que no es infinito. En la brillante partida económica de Putin, las reservas de oro físico de Occidente están fluyendo rápidamente hacia Rusia, China, Brasil, Kazajstán y la India -los países BRICS-. A partir de ahora, Occidente simplemente no tendrá tiempo para hacer nada contra la Rusia de Putin mientras colapsa el petrodólar a nivel mundial. En el ajedrez, la situación en la que Putin ha puesto al Occidente liderado por los EEUU es llamada “el apuro del tiempo.”
El mundo occidental nunca se había enfrentado al tipo de eventos y fenómenos económicos que están sucediendo en estos momentos. Rusia, con la caída de los precios del petróleo, compra rápidamente oro. Así, Rusia se ha convertido en una amenaza real para la existencia del modelo americano de dominación mundial por medio del petrodólar.
El principio más importante del modelo del petrodólar, que ha permitido a los países occidentales liderados por EEUU vivir a costa del trabajo y de los recursos de otros países y pueblos, se basa en el FOMIN (sistema monetario mundial) en el que domina el papel moneda de los EEUU. El papel del dólar es que es el último medio de pago. Esto significa que la moneda nacional de los EEUU es el último depósito de activos, que puede cambiarse por cualquier otro activo. Lo que ahora están haciendo los países BRICS, encabezados por Rusia y China, es en realidad cambiar el papel del dólar en el sistema monetario mundial. De ser el medio definitivo de pago y de acumulación de activos, la moneda nacional de los EEUU, debido a las acciones conjuntas de Moscú y Pekín, se convierte en sólo un simple medio de intercambio de pago. Debe usarse sólo como medio de pago para el intercambio por otra cosa y, de hecho, el activo financiero final es el oro. Por lo tanto, el dólar se ve privado de su papel como medio final de pago y acumulación de activos, eliminando así el poder que tenía  hasta ahora en la economía mundial.
Tradicionalmente, Occidente ha utilizado dos formas de eliminar las amenazas al modelo hegemónico del petrodólar en el mundo y, por tanto, mantener así un privilegio exorbitante para Occidente.
Uno de estos métodos ha sido alentar, promover y financiar las llamadas “revoluciones de colores”. El segundo método que aplica por lo general Occidente, si no funciona el primero, es la agresión militar.
Pero en el caso de Rusia, ambos métodos son para Occidente imposibles o inaceptables.
Porque, para empezar, la población de Rusia, a diferencia de la de muchos otros países, se ha negado sistemáticamente a intercambiar su libertad y el futuro de sus hijos, por los abalorios del oeste que se puedan obtener en ese momento. Esto se hace evidente en la popularidad récord de Putin, señalada regularmente por los medios de Occidente. El opositor a Putin protegido por Washington, Navalny, amigo personal del senador McCain, es percibido por el 98% de la población rusa únicamente como un vasallo de Washington y un traidor a los intereses nacionales de Rusia. Por lo tanto, cualquier revolución de color en Rusia, más aún tras las últimas decisiones legislativas, sería un fracaso seguro para los belicistas occidentales.
En cuanto a la segunda forma tradicional de Occidente, la agresión militar directa, Rusia ciertamente no es Yugoslavia, ni Irak, ni Libia. Cualquier operación militar no nuclear contra Rusia, en el territorio de la propia Rusia, está condenada a una derrota aplastante. Y los generales del Pentágono, en el ejercicio de su liderazgo real de las fuerzas de la OTAN, son muy conscientes de esto. Del mismo modo, no hay perspectivas de una guerra nuclear contra Rusia, incluyendo el concepto del llamado “ataque nuclear preventivo”. La OTAN simplemente no ve técnicamente posible dar un golpe tal que desarmara completamente el potencial nuclear de Rusia en sus múltiples formas. La represalia nuclear masiva que seguiría contra las potencias enemigas agresoras hace esta opción inasumible. Y su capacidad total sería suficiente para asegurar que los sobrevivientes envidiarían a los muertos. Es decir, un intercambio nuclear con un país como Rusia es, en principio, inútil para hacer frente a los problemas de colapso mundial del petrodólar.
Los economistas occidentales sin duda son conscientes de la profundidad de la tragedia y lo desesperado de la situación a causa de la trampa económica de Putin con el oro. En efecto, desde los tiempos de los acuerdos de Bretton Woods, la regla de oro (nunca mejor dicho) de la economía era: “Quien tiene más oro, establece las reglas.” Pero sobre esto en Occidente todo el mundo guarda silencio. Silencio…porque no se sabe cómo encontrar una salida a esta situación.
Y también porque, tal vez, si se le explica a la opinión pública en detalle el desastre económico en curso, la gente se puede preguntar si es necesario mantener a los partidarios de la hegemonía mundial de los  petrodólares.
Por tanto:
- ¿Cuánto tiempo podrá mantener Occidente la compra de petróleo y gas de Rusia a cambio de oro físico?
- ¿Y qué pasará con el petrodólar estadounidense después de que Occidente necesite oro físico para pagar por el petróleo ruso, el gas y el uranio, así como para pagar por los productos chinos?
La respuesta a estas preguntas, aparentemente simples, nadie las puede contestar hoy en día en Occidente. Y esto se llama jaque mate, camaradas.