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miércoles, 28 de enero de 2015

La historia no contada de Ayotzinapa y las Normales Rurales


La desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa por un grupo armado reavivó la discusión sobre las Escuelas Normales Rurales, bastiones de la estrategia educativa en México a principios del siglo XX, que hoy pelean por su supervivencia. Ésta es la historia del olvido y la inanición que ha sufrido por décadas este modelo de educación que hoy agoniza.
Por Roberto Arteaga y Francisco Muciño
“La mayor parte de nuestras comunidades rurales ofrece, entre numerosas carencias, la de una casi total desorganización, que las sitúa en el más amplio subdesarrollo. Sus niveles económico, social y cultural son apenas perceptibles. Muchas carecen de tierras de cultivo, otras de agua potable y comunicaciones en casi todas. Las causas están diseminadas”, dijo Raúl Isidro Burgos a sus alumnos de la generación 1964-1970 de la Normal de Maestros de Ayotzinapa una tarde de agosto de 1970.
La realidad que retrataba el académico, que da nombre a la Normal Rural de Guerrero, se parece mucho a las condiciones que siguen prevaleciendo en la mayor parte del país. Más de 46% de la población mexicana vive en la pobreza, mientras que 11% sobrevive en condiciones de pobreza extrema, de acuerdo con los últimos datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
Las Escuelas Normales, en particular las Rurales, nacieron con la idea de dar la oportunidad a las comunidades más pobres de México de acceder a una educación que ayudara al mejoramiento de sus vidas. Pero el abandono de este modelo educativo hizo que muchas desaparecieran y que las restantes lucharan por sobrevivir.
“Creo que el plan del gobierno antes de Ayotzinapa era que las Escuelas Normales murieran de inanición, y eso es una verdadera vergüenza. En lugar de enfrentar el problema, lo que decidieron fue ahogarlas económicamente”, asegura Manuel Gil Antón, investigador del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México (Colmex).
Para evitar morir de hambre, las escuelas normales rurales salen todos los años a exigir a los gobiernos estatales que, primero, abran la convocatoria de nuevo ingreso para seguir operando, y, después, más recursos para mantener y dar clases a sus alumnos.
El futuro de la educación básica en México parece encontrarse en un volado con una moneda de  dos caras: la exigencia de una mayor calidad de los educadores mexicanos para terminar con la desigualdad y el olvido de las Escuelas Normales de Maestros.
Educación contra la marginación
Raúl Isidro Burgos, maestro que da nombre a la Normal Rural de Ayotzinapa. La f credencial forma parte de los documentos que la familia del ilustre maestro compartió con Forbes México.
Raúl Isidro Burgos, maestro que da nombre a la Normal Rural de Ayotzinapa. La
credencial forma parte de los documentos que la familia del ilustre maestro compartió en exclusiva con Forbes México.

El 2 de septiembre de 1930, Raúl Isidro Burgos miró un panorama desolador al recibir una nueva encomienda en su carrera profesional. Al ser nombrado director de la Escuela Normal Rural Conrado Abúndez, ubicada en la población de Tixtla, en Guerrero, recibió una institución que no tenía un edificio propio.
Su antecesor, Rodolfo Bonilla, había conseguido que la Junta de Beneficencia de Tixtla le concediera 7 hectáreas de terreno en lo que fuera la ex hacienda de Ayotzinapa. Pero los recursos para construir el edificio eran inexistentes por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Los impedimentos económicos no fueron pretexto para que Burgos iniciara la obra. El maestro solicitó un préstamo personal  a la Dirección de Pensiones Civiles de Retiro y donó el dinero para iniciar la construcción de la ansiada escuela.
Maestros y alumnos aportaron parte de sus sueldos, así como sus becas. El 14 de marzo de 1932, Raúl Isidro Burgos organizó el traslado de la institución educativa a los terrenos prometidos en donde campesinos, alumnos y el propio académico se encargaron de colocar cada una de las piedras que dieron vida a la Escuela Normal de Maestros de Ayotzinapa.
En el gobierno de Lázaro Cárdenas, las Escuelas Normales Rurales recibieron un fuerte impulso. Llegaron a existir hasta 36 en todo el país.
Durante la década de los veinte se crearon las primeras Escuelas Normales Rurales en Tacámbaro, Michoacán; Molango, Hidalgo; Acámbaro, Guanajuato, e Izúcar de Matamoros, Puebla.
“Las escuelas tenían  un sentido muy profundo, como era enseñar las letras y las matemáticas, pero también las Escuelas Normales eran los agentes de modernización de las poblaciones en donde se instalaban”, explica Manuel Gil Antón.
“La escuela rural mexicana nace para servir a los grandes y pequeños grupos tradicionalmente marginados para elevarlos de planos inferiores de vida a planos cada vez más elevados”, dicen los documentos personales del maestro Isidro Burgos a los que tuvo acceso en exclusivaForbes México.
“Estas escuelas cuentan con una formación marxista-leninista, y uno de los requisitos para tener acceso es que los estudiantes sean de escasos recursos. Se les otorga una suerte de beca a los estudiantes que cubre su internado y alimentación”, explica Zósimo Camacho, jefe de redacción de la revista Contralíneaquien durante años ha realizado diversas investigaciones sobre las Escuelas Normales Rurales de todo el país.
Prestar apoyo especial al alumnado que vive en zonas urbanas marginales y en zonas rurales, para lograr la igualdad en la educación, así como garantizar una formación suficiente de los educadores, son parte de las Metas Educativas 2021 que publica la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
“México hoy no sería entendible sin el apoyo  de las Escuelas Normales”, dice el académico del Colmex.
Actualmente existen 245 Escuelas Normales Públicas en las 32 entidades federativas del país, 17 de las cuales son Escuelas Normales Rurales, de acuerdo con el conteo del Coneval. Antes llegaron a existir hasta 36 centros de este tipo.
Zósimo Camacho explica que después de Cárdenas y el cambio de modelo educativo en el país, las Escuelas Normales perdieron apoyo hasta que algunas desaparecieron o se convirtieron en otros centros educativos, como telesecundarias.
Para Gil Antón, la reforma educativa representó un duro golpe para las escuelas de maestros, ya que se estableció la evaluación para permitir la entrada de nuevas profesiones al terreno que antes era dominado por los normalistas a través de una plaza que le era entregada al maestro.
“Hay muchísimo por hacer para reorganizar el sistema educativo, pero no puede haber un cambio en serio si no se hace una reorganización de las Escuelas Normales, porque de ahí van a egresar parte de los profesores, así que no puede haber una reforma educativa sin tomar en cuenta a las Normales”, dice Gil Antón.
Batalla por la supervivencia
Cada año, los alumnos y maestros de las Escuelas Normales Rurales salen de las aulas para asegurar su supervivencia. Exigen a las Secretarías de Educación estatales que se abra la convocatoria para el nuevo ingreso de alumnos, y una vez conseguido este objetivo, el siguiente paso es pedir más recursos y material didáctico para seguir dando clases.
“Los normalistas de Ayotzinapa se organizan cada año para protestar para presionar a la Secretaría de Educación del estado de Guerrero para que lance la convocatoria para las becas para la Escuela Normal Rural. Si no se abre laconvocatoria, se declara desierta la escuela y en dos años puede cerrarse. No protestarían si no tuvieran que presionar para abrir la convocatoria cada año”, explica Zósimo Camacho.
El instinto combativo de la Normal de Ayotzinapa se desarrolló desde hace varios años atrás. Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, líderes de la guerrilla en la montaña de Guerrero en la década de los sesenta, fueron maestros egresados de esta escuela.
El último acontecimiento que tuvo resonancia nacional antes de la desaparición de 43 estudiantes en Iguala el pasado 26 de septiembre, fue el 12 de diciembre de 2011, cuando la policía estatal rompió un bloqueo realizado por normalistas en la Autopista del Sol, que conecta la Ciudad de México con el puerto de Acapulco. En el enfrentamiento, dos estudiantes murieron por impactos de bala.
“Se habla mucho de la supuesta impunidad con la que hacen sus actos (toma de autobuses, quemas, bloqueos), pero también hay que ver toda la impunidad que impera en el estado y en las comunidades más pobres”, dice Camacho, periodista especializado en movimientos sociales, guerrilla y seguridad nacional.
No sólo la Normal de Ayotzinapa lucha por sobrevivir: las Normales Rurales que quedan en el país también se movilizan para que se abra la convocatoria, que no les quiten las becas y pedir material didáctico, libros y mobiliario.
Los alumnos de estas escuelas se organizan a través de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), formada en 1935.
Los recursos para todas las escuelas normales, rurales y urbanas vienen del gobierno federal a través del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB). Hasta hoy, es responsabilidad de las Secretarías de Educación estatales repartir el dinero entre sus escuelas para el pago de nómina e infraestructura. Pero a partir de 2015 la Federación se encargará de pagar directamente a los maestros.
Uno de los argumentos del gobierno federal para centralizar el pago de nómina a los docentes es el desvío de los recursos y los actos de corrupción consumados a costa de dicho fondo. Una auditoría encargada por la Comisión de Educación Pública de la Cámara de Diputados en 2008 mostró 500 casos de personas con sueldos mayores a 100,000 pesos, lo que en total representaba un gasto de 77 millones de pesos (mdp) en promedio al mes.
La FAEB ese año tuvo un presupuesto de 204,000 mdp, de los cuales 95% se destinaron para cubrir servicios personales. En 2014 el presupuesto de la FAEB fue de 292,600 mdp, 44% más que en 2008.
En 2008, el Programa de Mejoramiento Institucional de las Escuelas Normales Públicas recibió solamente 114 mdp para 245 institutos. En los años siguientes, los recursos aumentaron hasta 850 mdp en 2012, de los cuales 83% fueron asignados a infraestructura, según el Informe de la Evaluación Específica de Desempeño 2012-2013del Coneval.
Tras la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa a manos de un grupo criminal y con la anuencia del gobierno municipal, la Cámara de Diputados aprobó para el Presupuesto 2015 recursos adicionales de 400 mdp para las 17 Normales Rurales.
Foto: Forbes Staff.
El reto educativo
Para muchos, el presupuesto escaso no es la lápida sobre las Normales de Maestros. “Yo viví durante seis años directamente la experiencia de coordinar, dirigir y administrar el presupuesto dedicado a las Escuelas Normales, y realmente ni se requieren tantos recursos. Si el presupuesto está cuidadosamente asignado, se puede aprovechar muy bien”, asegura Tenoch Cedillo Ávalos, rector de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).
En 1978, la UPN se convirtió en otra de las fuentes que se encargan de formar maestros para las aulas del país.
“Tenemos programas nacionales orientados a fortalecer la formación y desempeño docente de educación obligatoria en el país, así como realizar aportaciones a la educación superior”, dice quien fuera director de Políticas de la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación de la SEP.
La UPN cuenta con 77 unidades alrededor de la República Mexicana y 208 subsedes con cerca de 5,000 académicos, planta docente que en 35% es posgraduada.
“Las Normales tienen en sus manos la difícil tarea y un enorme compromiso de formar a los docentes de educación básica en el país; sin embargo, requieren de fortalecimiento, ya que se han mantenido al margen de los avances del nivel superior”, comenta el directivo.
Por ello, Tenoch Cedillo advierte que es importante fortalecer los lazos de unión con la UPN y otras instituciones que pueden aportarle avances en su modernización y desarrollo.
La urgencia de atender al sector educativo la muestran los números rojos del sector. México ocupa la última posición entre 34 países que son evaluados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)  en las áreas de matemáticas, lectura y ciencia
El Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) señala que de continuar con los pobres resultados en las escuelas, México tardaría hasta 65 años en lograr el promedio en la calidad de lectura de los países que examina, mientras que alcanzaría la media educativa en matemáticas dentro de 25 años.
“Las Normales Rurales pueden tener muchos defectos y no hay que santificarlas, pero, ciertamente, atienden al sector de los más pobres entre los pobres”, dice Manuel Gil Antón, del Colmex.
Zósimo Camacho, de Contralínea, coincide: “Yo creo que deberían seguir existiendo las Escuelas Normales Rurales porque sus maestros están dispuestos a trabajar en condiciones que no son las más idóneas. Muchos de los maestros de las Normales Rurales viven en las mismas condiciones que sus alumnos y  los pobladores donde dan clases. Si le preguntas a un maestro de una normal urbana dónde prefiere dar clase, te dirá que prefiere hacerlo donde haya energía eléctrica e instalaciones.”
El 10 de abril de 1971, Raúl Isidro Burgos murió en la Ciudad de México y hoy sus restos descansan en la Normal que lleva su nombre y donde 43 jóvenes desaparecidos se formaban con los principios que el maestro cimentó con el fin de educar a un país.
Hace ya 44 años, esa tarde de agosto de 1970, Burgos difundió entre sus alumnos de la generación 1964-1970 los ideales que debía seguir la educación en México: “Sembremos la semilla de la libertad en el campo virgen del corazón de los jóvenes (…) El deber es enseñar a nuestros alumnos a ser libres.”
Parte de los documentos del maestro Raúl Isidro Burgos que fueron entregados a Forbes México.

jueves, 11 de diciembre de 2014

IMAGENES DE LA NASA, PODRIAN INDICAR DONDE FUERON INCINERADOS LOS RESTOS DE LOS NORMALISTAS

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-El geolocalizador de incendios de la NASA ubica un único punto de conflagración cercano a Iguala y lo ubica en Chilapa
-Ubican en el mapa posibles coordenadas del paradero de normalistas
Regeneración 11 de diciembre del 2014. Muestran imagen consultada en el geolocalizador de incendios de la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA), por sus siglas en inglés, en la que se ubica  un único punto de incendio en el estado de Guerrero el dia 27 de septiembre, cercano a Iguala, en la población de Chilapa. En esa fecha habrían incinerado a los normalistas de la normal rural de Ayotzinapa en esa entidad.
Andreas Eligium (@eloycam2012) se define como ” Divulgador científico,astrónomo aficionado, candidato para proyecto Mars One y caballero Jedi en la Tierra defensor de lademocracia”.
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Esta imagen ha generado comentarios por parte de los usuarios de las redes sociales entre las cuales destacan algunas que señalan: “si ellos no hacen su chamba, la hacemos nosotros”. Mostrando incredulidad ante las investigaciones realizadas por el gobierno mexicano.
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En esta otra imagen se precisa  por parte de la misma fuente “Solo estos dos como puntos naranjas registrados entre el 27 y 28 de noviembre en Guerrero”. Este segundo punto estaría ubicado hacia la costa, lejano al lugar de los hechos.
Y es que de confirmarse esta información, la tesis del “Basurero de Cocula”, sostenida por el gobierno dejaría de tener sustento.
Por su parte los familiares y compañeros de la Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa han demandado “que los busquen vivos y no en basureros”.
Recientemente se identificaren los restos de uno de los 43 normalistas desaparecidos y los padres de familia han pedido a lasociedad “estar con ellos hasta el final”.
 El citado geolocalizador de incendios se puede consultar en esta página:



martes, 18 de noviembre de 2014

Supuesto militar difunde en redes fotomontaje de normalista localizado

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“El que todavía crea que estos bueyes están muertos, peca de ingenuo, por no decirle otra cosa más fea”, asegura Juan D García en referencia a los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, Guerrero.
A través de su perfil de Facebook, Juan, supuesto coronel en retiro del Ejército Mexicano, mostró la fotografía de un joven  parado frente a una pared tapizada con carteles de los desaparecidos.  Las similitudes entre una de las fotografías del fondo y el muchacho que aparece en primer plano son evidentes: se trata de la misma persona.
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En la imagen presentada por Juan D García, se alcanza a leer el nombre de Daniel Alquila Zavala. “Este buey andaba encapuchado echando desmadre en las manifestaciones, lo detienen, le quitan la capucha y resulta que este hijo de la chingada es uno de los que los “idiotas útiles” dicen que mataron”, relata Juan.
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Sin embargo, el nombre que le adjudica al “normalista” no se encuentra entre la lista de desaparecidos difundida por el Portal Oficial del Gobierno del estado de Guerrero.
Inicialmente, tras el ataque contra los estudiantes la noche del viernes 26 de septiembre, se reportaron 57 desaparecidos, entre ellos sí existía un joven cuyo nombre era Daniel, pero sus apellidos eran otros.
Con base en un comunicado de la Fiscalía General de Guerrero, publicado el 30 de septiembre, Daniel Gerardo Cantú Morales fue localizado junto con otros 13 alumnos de la normal rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, con lo cual el número de desaparecidos se redujo a 43.
A partir de entonces, el gobierno de Guerrero ofreció una recompensa por un millón de pesos para quien brindara información sobre el paradero de los 43 alumnos. Ninguno de ellos se llama Daniel.
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Otra de las inconsistencias en la imagen publicada por Juan D García es el símbolo que, como marca de agua, hace referencia a la Agencia de Noticias Guerrero; en cuyo portal no existe la fotografía presentada por el presunto militar.
El logotipo original de la agencia coincide en colores y formas con la de la imagen de Juan, pero la ubicación y dirección del triángulo del centro es distinta, se trata de un fotomontaje.
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Hasta el momento, la fotografía ha sido compartida 22 422 veces y celebrada por quienes critican a “los jóvenes ignorantes”.


viernes, 14 de noviembre de 2014

Estados Unidos urge al gobierno de Peña Nieto resolver caso de normalistas

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“Este horrible y bárbaro crimen debe ser amplia y transparentemente investigado y los responsables ser llevados sin retraso ante la justicia para que sean castigados conforme al debido proceso y con respeto a la ley”, reclamó Jen Psaki, vocera del Departamento de Estado, durante una conferencia con periodistas extranjeros acreditados en Washington.
La  funcionaria federal dijo que gobierno estadunidense ha recabadoinformación respecto de las tensiones que existen en Guerrero y en otros estados del país por el caso de los estudiantes de Ayotzinapa.
Por ello la portavoz del Departamento de Estado lanzó un “mensaje de emergencia” a los ciudadanos estadunidenses que viven en Guerrero para se mantengan alejados de los lugares donde se están llevando a cabo las acciones de protesta.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Video: Manifestantes queman el Congreso de Guerrero por los estudiantes desaparecidos



Una multitud de unos 500 manifestantes incendiaron el edificio del Congreso estatal en el estado meridional mexicano de Guerrero en una protesta violenta por la supuesta masacre de los 43 estudiantes desparecidos en Iguala.
Los estudiantes y maestros tomaron por asalto la legislatura del estado en la ciudad de Chilpancingo el miércoles y prendieron fuego a la biblioteca y a la cámara, informa el periódico 'El Universal'. Las fuerzas de seguridad especifican que ambas áreas estaban vacías durante el asalto.






miércoles, 12 de noviembre de 2014

Conoce el proyecto Normalista de Ayotzinapa y porqué ha incomodado siempre al poder político y al narco en México

MURAL

Un ultimátum vencido


Hoy, luego de haber vencido el ultimátum que tanto familiares como estudiantes dieron al gobierno estatal para encontrar a los 47 estudiantes detenidos desaparecidos en la violenta y cruel represión en Iguala, Guerrero, permanece como una tesis cada vez más fuerte que los cuerpos encontrados en 6 fosas comunes pertenecerían al menos a un grupo de dichos estudiantes detenidos desaparecidos, haciendo cada vez más frágil la sentida y justiciera consigna de “vivos se los llevaron, vivos los queremos”. Mientras tanto, la demora en la entrega de los resultados de ADN (que va a tardar entre 15 días a 2 meses) y la información errática en los medios (los cuales muchos han afirmado como cierto lo que es hasta ahora solo una tesis), hace la situación aun mas difícil para los que están pasando por el doloroso momento de esperar encontrar a sus compañeros y familiares.
Por lo mismo, y ante la falta de respuesta y certeza es que los estudiantes normalistas han decidido radicalizar la lucha, como asimismo es que se ha convocado a una marcha a nivel nacional en México, fechada para el miercoles 8, para solidarizar con los compañeros estudiantes asesinados y desaparecidos.

Un proyecto que se ataca y se reprime


Del mismo modo, son pocos los medios que reparan en el proyecto de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, y que permitiría entender el por qué de los ataques y de la represión que han sufrido no excepcionalmente ahora, sino que sistemáticamente.
La Escuela Normal Rural de Ayotzinapa es un modelo de educación popular, autogestionada, horizontal y consciente que es digna de admirar. Tiene sus orígenes en un proyecto gubernamental de Lázaro Cárdenas en los años 20 del siglo pasado, que tenía como finalidad masificar la educación mediante la creación de escuelas normales que permitieran formar profesores rurales. Es así que en 1926 se funda Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos (que es su nombre oficial), la cual se ha mantenido, a pesar de una serie de hechos y procesos históricos de por medio, en un verdadero gesto de resistencia hasta el día de hoy.
Constantemente atacada por el abierto carácter combativo y los altos niveles de conciencia política de sus estudiantes, la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa ha tenido que enfrentar tanto la represión como la indiferencia de las autoridades. De la segunda forma de agresión, llevada a cabo principalmente negando el financiamiento, es que los estudiantes normalistas han desarrollado formas de autogestión, en donde ellos son protagonistas de la obtención de fondos para los gastos de la escuela y manutención personal. Siembran, cosechan y crían animales para poder financiarse, así como también realizan colectas con los mismos fines.
También, y en ese mismo sentido, anualmente realizan un pliego a las autoridades en donde normalmente se exige mejoras académicas (ej. más profesores) como un mejor financiamiento desde el estado (que es mínimo).

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Una ética y una práxis política


Sin embargo, lo más interesante en este proyecto que es la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa es que hay un discurso político que se pone en práctica día a día. Existe fraternidad y horizontalidad entre los integrantes. Del mismo modo se buscan formar como profesores no tan solo como una forma de mejoramiento profesional individual, sino principalmente como una forma de contribuir a la transformación de la sociedad en la que viven. Es por ello que definen su educación como una forma de educación popular (que desafía al poder y a la estructura económica imperante), en donde además participan activamente en la gestión y en el proceso educativo.
Del mismo modo, alternan la formación pedagógica con la formación política, pues ellos se ven y se proyectan como agentes de cambio, y a su escuela como germen de un proyecto revolucionario. Formación política que sin embargo es principalmente canalizada en la práxis, en llevar a cabo una forma de relacionarse y de realizar las distintas tareas.
Mas allá de los murales y las múltiples consignas que pueblan la escuela, lo más revolucionario, lo más subversivo que se puede apreciar es como ellos mismos llevan a cabo sus vidas, la gestión de su espacio y la formación tanto personal como profesional, destinados a crear un mundo nuevo y un hombre nuevo.

La constante represión


Por todo lo mencionado anteriormente, es que no nos ha de extrañar que el Estado y el narco vean a esta escuela como un enemigo natural y como un espacio completamente incómodo a sus propósitos. Esto se lo han hecho saber repetidas veces, con intentos de desalojo, represión y hasta la desaparición de estudiantes.
Antes del 26 de septiembre del 2014, la represión más grande que sufrieron los normalistas de Ayotzinapa ocurrió el 12 de diciembre del 2011, cuando los estudiantes se movilizaron por sus demandas cortando la Autopista del Sol, siendo atacados tanto por la policía estatal como federal, quienes asesinaron a tres normalistas y dejaron a varios heridos durante esa negra jornada.
De este modo, es que se entiende que lo ocurrido recientemente no se trata de un hecho excepcional ni de una desgracia fortuita. Es parte de un historial de represión y violencia contra un proyecto transformador que amenaza las bases del poder establecido (tanto del Estado como de los narcos), puesto que presenta una nueva forma de organizar la sociedad, una ética distinta que no privilegia el individualismo o el éxito personal, y que no está dispuesta a someterse a nadie, puesto que todo lo han ido construyendo con sus propias manos.

A continuación, un breve documental que explica la organización, funcionamiento y lucha de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa:

 http://youtu.be/xqTBEb4B1SU