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miércoles, 15 de julio de 2015

"El acuerdo nuclear con Irán es un preludio para la guerra"

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Originalmente publicado en noviembre de 2013, el artículo, "El acuerdo nuclear con Irán: Preludio para la Guerra", advirtió sobre una conspiración premeditada documentada para utilizar un monumental "acuerdo" con Irán como pretexto no para la paz, sino de hecho, para la guerra y para un cambio de régimen. La histeria ahora mismo barre los titulares a través de los medios de comunicación occidentales con respecto a un "acuerdo nuclear histórico" ​​que "Obama consiguió" que reivindica al Premio Nobel de la Paz que le fue "prematuramente concedido" hace tantos años. Para aquellos conscientes de la astucia en el juego, tales sentimientos han de ser traicionados, inevitablemente, y completamente por lo que de seguro va a venir.

El público mundial debe recordar que en la actualidad existe una guerra que asola a Siria a las puertas de Irán. El único propósito de esta guerra, organizada y dirigida por Occidente, alimentada por miles de millones en dinero en efectivo, armas, e inundada con combatientes organizados y traídos de todo el mundo por la OTAN y sus aliados, es destruir al principal aliado regional de Irán antes de la inevitable destrucción de Irán mismo. Si la guerra en Siria todavía se está librando, entonces uno puede estar seguro de que una furiosa guerra de poder a su vez se está librando todavía contra Irán. El "acuerdo nuclear", como fue planeado que fuera todo el tiempo, es un ardid. El artículo de 2013, "El acuerdo nuclear con Irán: Preludio a la Guerra", lo explica en su totalidad así: 
"... Cualquier operación militar contra Irán probablemente será muy impopular en todo el mundo y requerirá tanto el contexto internacional adecuado para asegurarse el apoyo logístico que la operación requeriría como minimizar el retroceso de la misma. La mejor manera de minimizar el oprobio internacional y maximizar el apoyo (ya sea a regañadientes o encubierto) es atacar sólo cuando haya una convicción generalizada de que a los iraníes se les dio, pero luego rechazaron una excelente oferta, una tan buena que sólo un régimen decidido a adquirir armas nucleares y adquirirlas por las razones equivocadas rechazarían. En estas circunstancias, los Estados Unidos (o Israel) podrían representar sus operaciones, tomadas desde el dolor, no desde la ira, y al menos algunos en la comunidad internacional podrían concluir que los iraníes las "trajeron sobre sí mismos" al negarse a un muy buen acuerdo." 

Informe de 2009 de Brookings Institutión "¿Qué camino a Persia?", página 52.

Hace años escritos, mientras los EE.UU., Arabia Saudí e Israel ya estaban conspirando para invadir al vecino y aliado de Siria con Al Qaeda para debilitar a la República Islámica antes de la guerra inevitable, esta cita expone plenamente la farsa actual, que es el "acuerdo nuclear de Irán. " 

Occidente no tiene ninguna intención de atar ningún acuerdo duradero con Irán, como las capacidades nucleares, incluso la adquisición de armas nucleares por parte de Irán nunca fue realmente una amenaza existencial para las naciones occidentales o sus socios regionales. El Tema de Occidente con Irán es su soberanía y su capacidad de proyectar sus intereses en esferas tradicionalmente monopolizadas por los EE.UU. y el Reino Unido en todo el Oriente Medio. 

A menos que Irán planee ceder su soberanía y su influencia en la región, junto con su derecho a desarrollar y utilizar tecnología nuclear, la traición de cualquier "acuerdo nuclear" es casi inevitable, como lo es la guerra que le seguirá en breve. La exposición de la duplicidad que acompaña a los "esfuerzos" de Occidente para llegar a un acuerdo socavarán gravemente su intento de a continuación, utilizar el acuerdo como palanca para justificar las operaciones militares contra Irán. 

Para Irán y sus aliados, que deben estar preparados para la guerra, más aún cuando Occidente finge interés en la paz. Libia sirve como un ejemplo perfecto de la suerte que le espera a las naciones reprochadas por Occidente que bajan la guardia - que literalmente es una cuestión de vida o muerte tanto para los líderes como para las naciones en su conjunto.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Las monarquías del Golfo crean una fuerza naval conjunta


Los seis Estados aparcan sus diferencias ante el auge de Irán y la amenaza yihadista

Los líderes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) se han reunido este martes en Doha para coordinarse frente a la amenaza del Estado Islámico (EI), el ascenso regional de Irán y lo que perciben como un alejamiento de EE UU. Esta cumbre anual deArabia SaudíEmiratos Árabes UnidosBahréinKuwaitQatar y Omán tiene especial relevancia porque intenta dejar atrás la disputa que los tres primeros han mantenido con Qatar por su apoyo a la primavera árabe y a los Hermanos Musulmanes. A pesar de que persisten sus desacuerdos, han anunciado la formación de una policía antiterrorista común y una fuerza naval conjunta, pero no han llegado poner en marcha el esperado mando militar integrado.

“Aún hay diferencias y no debiéramos minimizarlas. Son normales y saludables, pero el mensaje de la cumbre es que la disputa [entre los miembros] del CCG está cerrada y el proceso de integración sigue adelante”, resume el politólogo emiratí Abdulkhaleq Abdulla, quien no duda en calificar la última como “la crisis política más grave” que ha vivido el Consejo desde su fundación en 1981.

El pasado marzo, Arabia Saudí, Emiratos y Baréin retiraron sus embajadores de Qatar, una medida sin precedentes que hacía públicas las discrepancias entre este pequeño pero activo emirato y sus vecinos. Desde que se iniciaron las revueltas árabes en 2011, Doha no ocultó sus simpatías hacia ellas y el nuevo orden político que inicialmente alentaron, en especial en Egipto donde llegaron al poder a los Hermanos Musulmanes. Riad y Abu Dabi, por su parte, ven en ese grupo una amenaza a su estabilidad y lo han declarado “organización terrorista”.



La controversia ha estado a punto de romper el CCG. Pero ayer, los líderes de los seis Estados miembros aparcaron sus diferencias. En el comunicado final, Qatar se unió a sus vecinos en el apoyo al presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, y se comprometió a ayudar a Egipto a convertirse en un país fuerte y estable.

El anfitrión, el jeque Tamin Bin Hamad al Thani, declaró durante la inauguración que la prioridad del grupo era la “lucha contra el terrorismo”. “No tenemos más alternativa que hacer frente al terrorismo. Su prevención es mejor que intentar curarlo una vez que se ha extendido”, afirmó en su discurso.

Aunque no todos los miembros tienen la misma percepción de la seguridad, les preocupa la amenaza que supone el expansionismo del Estado Islámico, que ha sembrado el caos en Siria e Irak, a las puertas de la península Arábiga. Pero también la creciente confianza con la que Irán respalda a sus aliados chiíes en Irak, Siria, Líbano y Yemen.

Por ello han impulsado la CCG-Pol, una agencia ínter policial similar a Interpol para compartir información, además de mejorar la cooperación en la lucha contra el tráfico de drogas, el lavado de dinero y el cibercrimen, que tendrá su sede en Abu Dabi. Además, han anunciado la formación de una fuerza naval conjunta para contrarrestar la influencia de Irán en aguas del golfo Pérsico. Sin embargo, el comunicado final no dice nada sobre el mando militar conjunto que Riad propuso el año pasado y cuya aprobación se esperaba.

“Los Estados del CCG ya tienen ventaja militar sobre Irán, así que su mensaje es que, si lo necesitan, están preparados para usarla sin depender de EE UU”, interpretaba poco antes Robert Springborg, profesor visitante en el Instituto de Estudios Políticos de París. “Esto es importante en el contexto de los temores del CCG de que la Administración Obama va a alcanzar un acuerdo con Teherán a su costa”, añade.

Después de años de confiar en EE UU, su negativa a intervenir en Siria y su retirada de Irak han convencido a los miembros del CCG de que su tradicional aliado ya no está tan comprometido con su seguridad como en el pasado y que la explotación del petróleo de esquisto lo hace mucho menos dependiente del crudo arábigo. Aunque han secundado las operaciones de Washington contra el EI, sospechan que eso es insuficiente para derrotarlo. Además, temen que las negociaciones nucleares terminen rehabilitando a Iráncomo potencia regional.

Salvo Omán, que ha preservado buenas relaciones con Irán y albergó las conversaciones secretas con EE UU que llevaron al preacuerdo de Ginebra, las monarquías de la península Arábiga descartan que el acercamiento irano-norteamericano pueda beneficiarles. No se fían de Washington cuando argumenta que una política de zanahoria en vez de mostrar el palo vaya a ayudar a moderar a Teherán.