MI CAUSA ES LA CAUSA JUSTA

sábado, 19 de septiembre de 2015

Un joven preso político va a ser crucificado en Arabia Saudita

ali
No es sencillo que sirva de algo, pero puedes firmar la petición contra la ejecución de Ali en http://www.reprieve.org.uk/saudi-arabia-stop-the-crucifixtion-of-ali-al-nimr/de firmas que la ONG Reprieve ha habilitado a tal efecto.
En Venezuela la justicia ha condenado a 13 años de cárcel a Leopoldo López como instigador de un levantamiento que se saldó con 43 muertes. Y mientras la práctica totalidad de los grandes medios de comunicación occidentales se desviven condenando esa sentencia, a un joven, Ali Mohammed al-Nimr, que fue detenido con 17 años acusado de participar en protestas contra la casa Al Saud y tenencia ilícita de armas, nadie le presta atención.
Podría pensarse que a pesar de la desproporción de las condenas no es lo mismo ser un opositor conocido en Venezuela (que no el líder opositor venezolano como se está vendiendo ahora, porque ese papel le corresponde a Henrique Capriles, gobernador de Estado Miranda), que un joven activista de Oriente Medio. Y sería verdad, porque así funciona el mundo. El asunto cambia de cariz cuando conocemos que el joven que va a ser decapitado y crucificado es el sobrino del importante clérigo chiíta y activista Sheikh Mimr Baqr al-Nimr, que también fue encarcelado y condenado a muerte por sus discursos contra la dinastía saudí y por “hacer la guerra a Dios”. Incluso parece que compartirán fecha de ejecución en una semana.
Tampoco parece importar que todo en el juicio a este joven preso político haya sido irregular, incluso para lo que suele ser una justicia como la saudí que aún puede sentenciar a latigazos a las mujeres que salen solas de casa. No importa que, como informa Maya Foa, directora del equipo legal de la ONG Reprive al medioMiddle East Monitor, Ali Mohammed haya sido brutalmente torturado y obligado a firmar una confesión falsa. Lo que importa es lo que ocurre en los países que no le bailan el agua a los grandes poderes económicos occidentales, aunque la noticia no tenga comparación con otras que ocurren en el mismo mundo al mismo tiempo. Al joven y a su tío no se les dedicarán tertulias y matinales; los informativos no abrirán con esta información, y los líderes políticos no se reunirán con sus familias ni harán declaraciones. O si acaso, aunque no es fácil porque le daría publicidad, saldrá Felipe González diciéndonos que el régimen teocrático saudí es mejor que Venezuela.
Pero qué podemos esperar de este país hipócrita y degenerado en el que los jefes de Estado consideran hermanos a estos psicópatas, y en el que la ‘renovación’ y la modernidad encarnada en Felipe VI, viaja de urgencia a ese país para mostrar sus condolencias por la muerte del déspota sanguinario que como máxima autoridad del poder legislativo, ejecutivo y judicial del país es responsable de, entre otras muchas aberraciones: represión de género, decapitaciones, crucifixiones y torturas a los presos.

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