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martes, 16 de diciembre de 2014

Informes: "Obama, en alianza con Rusia e Irán, podría aceptar a Assad a cambio de un acuerdo sobre Palestina"


Grandes expectativas en torno a informes no confirmados que se arremolinaban alrededor de las capitales árabes este Domingo, 14 de diciembre, de que el presidente de EEUU, Barack Obama, en alianza con Moscú y Teherán, había dado un vuelco a su política anti-Assad. Se dijo que estaría dispuesto a aceptar el gobierno de Bashar Assad y considerar al ejército sirio la columna vertebral de la fuerza de coalición que luchase contra el Estado Islámico en Irak y el Levante.

Si estas expectativas se ven confirmadas por el gobierno de Obama, Oriente Medio se enfrentaría a otra conmoción estratégica: 

Estados Unidos y Rusia estarían en el mismo lado, un paso hacia la reparación de las brechas que hay entre ellos después de la profunda ruptura sobre Ucrania, y el acercamiento entre Washington y Teherán sería ampliado. 

El Hezbolá libanés y su líder, Hassan Nasrallah, reivindicarían su papel fundamental que han desempeñado en apuntalar al presidente Assad en el poder.

Pero para Arabia Saudita e Israel, un giro de Obama sobre Assad sería una bofetada en toda la cara. 
Los saudíes, junto con la mayor parte de los emiratos del Golfo han empleado abundantes recursos monetarios y de inteligencia en la revolución para derrocar al gobernante sirio.

Israel nunca fue a por todas en su apoyo a la revuelta siria, sino que se centró en la creación de una zona de seguridad militar bajo el dominio de los rebeldes en el sur de Siria, con el fin de mantener al ejército sirio hostil, a Hezbolá y a los elementos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní que luchan por Assad a cierta distancia de sus fronteras norte con Siria y el Líbano.

Si Obama sigue adelante con la aceptación del régimen de Assad, Israel tendrá que anular la mayor parte de su inversión militar en Siria. En cualquier caso, las agencias de inteligencia de Israel juzgaron mal la situación de Siria desde el primer momento; hasta hace un año seguían insistiendo en que los días de Assad estaban contados.

Fuentes árabes de Debkafile señalan los principales indicadores de la aproximación de un cambio en la política siria en Washington:

1. La renuncia de Chuck Hagel como secretario de Defensa el mes pasado. Hagel fue firme en la defensa de la destitución de Assad. 

2. No más de una frase se dedicó al conflicto sirio en las resoluciones de la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo en Doha la semana pasada, a pesar de su centralidad para los asuntos inter-árabes: La cumbre pidió "una solución política" de la cuestión siria que "asegurara la seguridad, la estabilidad y la integridad territorial de Siria".

Ni una palabra sobre la destitución de Assad del poder.

3. Fuentes de Debkafile en Washington y Moscú informan que la cuestión siria estaba destinada a aparecer bastante en las conversaciones de Roma entre el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, este Domingo, 14 de diciembre.

El Kremlin está haciendo que Estados Unidos acepte su plan para poner fin al conflicto sirio como condición para unirse a la línea de Estados Unidos y Europa en la demanda palestina de que la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU la próxima semana fije un plazo de dos años para un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967. El texto pide que a la "ocupación israelí del territorio palestino capturado en la guerra de 1967" se le ponga fin para noviembre de 2016.

Francia, Gran Bretaña y Alemania están en labores de redacción de una resolución por su cuenta.

Así que cualquier acuerdo que Kerry y Lavrov sean capaces de finalizar entre las cuestiones relativas a Palestina y Siria será puesto ante el primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, cuando se encuentre con el Secretario de Estado de Estados Unidos en Roma este Lunes, 15 de diciembre. 

Netanyahu pedirá a Washington que ejerza su derecho de veto contra el movimiento palestino. Pero el gobierno de Obama preferiría no hacerlo, ya que apoya a los palestinos en principio.

Por lo tanto, Israel podría encontrarse en esta ocasión contra un frente unido ruso-estadounidense sobre la cuestión palestina, la recompensa de Moscú a Washington por alienarse detrás de su plan para Siria. 

Moscú propone que la oposición siria tire la toalla y ambas partes acepten una tregua - especialmente en la larga batalla por Alepo - para la próxima convocatoria de la conferencia de paz de Ginebra 2 en Moscú, con el apoyo y la participación de Estados Unidos. 

Las elecciones provinciales tendrían lugar entonces en Siria para que los elementos del gobierno y de la oposición colaboren en las diversas instituciones dominantes.

El vicecanciller ruso Mikhail Bogdanov pasó dos días en Damasco la semana pasada para trabajar en los detalles de este plan con Bashar Assad, después de lo cual comentó contundentemente que estaba "en contacto con nuestros socios estadounidenses." 

Los funcionarios rusos luego elaboraron su plan ante representantes de Hezbolá y representantes de la oposición en Turquía.

Incluso el proyecto de ley del Senado estadounidense pidiendo nuevas sanciones contra Moscú y el suministro de los $ 350 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania en virtud de la Ley de Apoyo a la libertad de Ucrania es poco probable que mueva el bote Kerry-Lavrov en Oriente Medio.

El Presidente Obama es poco probable que ponga su firma al proyecto de ley, y el presidente Vladimir Putin lo tomará con calma si ve progreso en alcanzar un acuerdo con los Estados Unidos sobre Siria.

Incluso la amenaza estadounidense de estacionar en Europa misiles nucleares de medio alcancetras la negativa de Moscú de obedecer el Tratado Nuclear de Fuerzas nucleares de medio alcance no pudo emitir siquiera una nube sobre el encuentro Kerry-Lavrov.

Los dos altos diplomáticos tienen una sólida historia de progreso en la creación de acuerdos diplomáticos sobre temas espinosos internacionales (por ejemplo, el programa nuclear de Irán y las armas químicas de Siria). 

Si fallan esta vez, las conversaciones de Netanyahu con Kerry serán más ligeras y más suaves. Pero si una solución de compromiso entre Siria y Palestina se forja entre las dos potencias, Israel puede, por primera vez encontrarse hacia una colisión contra un frente ruso-estadounidense conjunto sobre la cuestión palestina.

Netanyahu dijo en una reunión de gabinete en Jerusalén este Domingo, 14 de diciembre, que Israel "rechaza cualquier movieminto de la ONU para establecer un calendario para la retirada de los territorios". Dijo que Israel enfrenta ahora a una posible ofensiva diplomática para "imponernos" tal retirada dentro de dos años.

Por lo tanto, los ataques aéreos israelíes contra un cargamento de misiles rusos a Siria para Hezbolá el pasado lunes, 8 de diciembre, se pueden considerar como un acto de desafío contra esta asociación de gran potencia naciente. Nuestras fuentes revelan que Moscú no estaba pidiendo "explicaciones" solo Israel, sino que también lo hizo a Washington.

Fuente: Debkafile

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