MI CAUSA ES LA CAUSA JUSTA

lunes, 20 de octubre de 2014

CINCO AÑOS DE PRISIÓN POR ROBAR UN PESO, CAVALLO CERO AÑOS DE PRISIÓN POR PERMITIR QUE NOS ROBEN CINCUENTA Y CINCO MIL MILLONES DE DOLARES- NESECITAMOS UNA REFORMA A NUESTRO SISTEMA JUDICIAL URGENTE.



Cordoba.- Cinco años de prisión fue la condena que la Cámara Sexta del Crimen de esta ciudad le impuso al joven Jorge Wayar, acusado de robar dos camperas, dos pares de zapatillas y un peso, pero a quien la policía al detenerlo sólo le secuestró la moneda. Por supuesto nunca pudo probarse si ese peso era suyo o no.
La sentencia, que impuso la pena mínima prevista para robo calificado, terminó de leerse en medio de insultos de los familiares de Wayar a los integrantes del tribunal en particular, y de quejas contra la Justicia en general.
El muchacho de 20 años -que trabajaba en la carpintería de un tío y que no tenía antecedentes penales- ya lleva un año detenido y posiblemente pueda abandonar la cárcel dentro de 2 años y 3 meses.

INCOHERENCIAS

En un juicio pleno de relatos incoherentes y testimonios dispares, la declaración de una de las víctimas fue fundamental para la condena.
Orlando Martínez -que no había reconocido a Wayar en la etapa de instrucción- lo identificó durante el juicio como quien le apuntó con un arma en la cabeza para robarle.
Wayar, en el momento del asalto, ocurrido en mayo de 1996, estaba acompañado por un primo, Sergio Merlo, a quien el ahora condenado había señalado como uno de los autores del hecho.
Al declarar ante el tribunal, Merlo estuvo a punto de ser detenido por falso testimonio. Su relato de los hechos fue muy confuso y fue interrumpido por los jueces por considerar que podía autoincriminarse. Los magistrados giraron los antecedentes de Merlo a otro juzgado para que lo investiguen.
Tampoco la declaración de uno de los agentes de policía que participó del procedimiento en el que fue detenido Wayar correspondió con la que había realizado en la etapa de instrucción.
Al salir de la audiencia los familiares de Wayar -que no faltaron a ningún debate- no podían ocultar su indignación por lo que consideraron un fallo "injusto".
Los padres del muchacho no se cansaban de repetir que "nunca había hecho nada" y que era "imposible" que hubiera apuntado a alguien con un arma.
Nélida, la madre, subrayó que el policía que declaró en el juicio había sido reacio a tomar una denuncia de su hijo cuando fue herido con arma blanca por otro vecino de Villa El Libertador, en donde viven.
Desde entonces, el chico camina con dificultad porque no logró recuperar la movilidad normal de una de sus piernas.

POCO BOTÍN, PERO MARCHE PRESO

Aunque la pena de cinco años pueda parecer exagerada para el hecho que tuvo como protagonista al joven Jorge Wayar, es la mínima prevista por el Código Penal para el delito caratulado como robo calificado.
En el asalto -aunque finalmente la Policía sólo secuestró una moneda de un peso a modo de botín- se usó un arma de fuego y se quitó a las víctimas dos camperas y dos pares de zapatillas.
El penalista Mariano Rodríguez entiende que se trata de una pena "inhumana, sobre todo por tratarse de un chico joven, pero así es la ley y no puede hacerse nada". A su criterio la solución sería que "las leyes no establezcan penas mínimas tan altas. Tal vez deberían dejar al libre arbitrio del juez la fijación de los años".
El abogado Carlos Hairabedián coincidió con la interpretación y dijo que no es el primer caso: "Por el robo de un par de zapatillas y sin uso de arma, unos chicos también fueron condenados a 5 años de cárcel." .

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